Santa Fe
Sábado 05 de Noviembre de 2016

A 25 años de la ley de cupo, las santafesinas reclaman paridad en la representación

Paula Condrac y Mabel Busaniche, de la Multisectorial de Mujeres, argumentaron por qué es necesario que el Senado sancione el proyecto de ley provincial. Además respondieron a los prejuicios misóginos contra las medidas de acción afirmativa que posibilitan un acceso democrático e igualitario a la política.

"A nadie se le ocurriría pensar en una Legislatura donde haya un 70 por ciento de mujeres y un 30 por ciento de varones ¿Qué produciría?", preguntó Paula Condrac –integrante de la Multisectorial de Mujeres de Santa Fe– y aseguró: "Los varones reclamarían porque sería injusto, como lo es a la inversa". Así de simple, y a la vez revolucionario, es el debate que deberá enfrentar el Senado provincial cuando trate la iniciativa que propone una conformación igualitaria (50 por ciento de varones y 50 por ciento de mujeres) de los cuerpos colegiados y de las listas de los partidos políticos.
El 20 de octubre, la Cámara de Diputados santafesina dio media sanción al proyecto que establece una representación igualitaria de los géneros en las listas de candidatos y la composición de la Legislatura, los concejos municipales, las comisiones comunales, los partidos políticos y las convenciones constituyentes. Ahora, a 25 años de la sanción de la ley de cupo, el movimiento de mujeres espera el pronto tratamiento en la Cámara alta para dar un paso concreto en la construcción de una sociedad igualitaria.
"Creemos que es muy positiva la media sanción, es un paso importante porque pone a las puertas del Senado la posibilidad de que el cuerpo legislativo y otros cuerpos se compongan por mujeres y varones en la misma proporción. Entendemos que la ley de cupo que empezó siendo un piso mínimo para las mujeres se terminó convirtiendo en un techo y que ha resultado muy difícil crecer por sobre ese 30 por ciento", argumentó Condrac.
Y Mabel Busaniche, también de la Multisectorial de Mujeres, agregó: "Sobre todo porque esta lucha se da en un marco donde se está discutiendo en el Congreso nacional la reforma de la ley electoral. ¿A nadie se le ocurrió incorporar en ese debate la ley de cupo? Que Santa Fe sea la cuarta provincia que pueda tener su ley de paridad es en una coyuntura muy privilegiada".
Lograr la media sanción del proyecto consensuado por distintos sectores implicó un trabajo articulado y sostenido del movimiento de mujeres más allá de las diferencias partidarias. Por eso, ahora la tarea se da en el mismo sentido pero mirando a la Cámara de Senadores donde hay una sola mujer.
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Avances y frenos
El 6 de noviembre de 1991, con la sanción de la Ley Nº 24.012, Argentina se convirtió en el primer país de América latina en establecer que un mínimo del 30 por ciento de las listas de los partidos políticos debía ser ocupado por mujeres. Hasta ese momento, por ejemplo, en toda la Legislatura santafesina había una sola mujer ocupando una banca. Hoy el panorama ha cambiado pero ese porcentaje que se había planteado como un piso se convirtió en un techo, pese a la mayor participación de las mujeres en los partidos políticos.
"El Artículo 16 de la Constitución de 1860 señala que la igualdad es el único requisito para el ingreso al empleo público y la idoneidad. Si eso que es de 1860 se dio hasta 1991 como una abrumadora mayoría de varones, no hubo igualdad ¿o tenemos que entender que los idóneos eran solo los varones? La igualdad e idoneidad deben ser entendidas de acuerdo a principios de paridad y reparto equitativo", dijo Condrac.
Y remarcó: "No pretendemos avanzar más que hasta el 50 por ciento porque somos el 52 por ciento de la ciudadanía y eso, hoy, no tiene reflejo en las cámaras de los cuerpos colegiados".
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Uno de los argumentos en contra de las normas que avanzan en la paridad es que se debe llegar a esos puestos por aptitud y no por el género. "Se insiste mucho en la meritocracia. ¿Por qué las mujeres siempre tenemos que tener ese plus de mérito con respecto a los varones? Preguntan si están las mujeres preparadas", reflexionó Busaniche y acotó: "Yo he visto muchos informes que muestran que son más las mujeres que terminan el primario, el secundario y la universidad. Sin embargo, seguimos cobrando menos en nuestros trabajos, seguimos siendo de segunda en muchísimos de ellos y, en los partidos, no tenemos el posicionamiento que deberíamos tener. Incluso, por nuestras propias capacidades".
Al respecto, Condrac agregó: "Porque lo que no hay es igualdad de oportunidades. Por supuesto que la capacitación es la misma. En Abogacía, por ejemplo, ingresan muchas más mujeres que hace 30 años pero en la Corte Suprema de Justicia de la provincia y de la Nación no. Todos somos abogados pero son los varones los que acceden a las primeras magistraturas. O sea, no hay igualdad real de oportunidades".
—¿Qué trabas tienen las mujeres dentro de la política?
Mabel Busaniche: Fundamentalmente la democratización del hogar. Esa es una vieja pauta cultural que tenemos y que implica que no se tenga la disponibilidad de tiempo para trabajar. De hecho, la labor de las Cámaras está pensada en función de los varones con sesiones que duran hasta las 5 o 6 de la mañana. Entonces aquellas compañeras que han tenido sus bebés y están amamantando o tienen hijos chicos la tienen muy complicada. Y eso pasa en cualquier profesión. Los varones tienen la posibilidad de avanzar sin dificultades en sus carreras y las mujeres tienen la carrera siempre fragmentada y no llegan. Hasta que no logremos acuerdos reales para que en las familias esté ese deseo y esa posibilidad de continuar, va a haber grandes barreras.
Paula Condrac: Sin igualdad de oportunidades no hay igualdad real. Y si no hay democracia en los hogares, no la hay en la Legislatura. Por eso es un movimiento muy interesante el que propone la ley porque también democratizaría los hogares y pondría a los varones frente a la posibilidad de participar en las tareas del hogar en paridad con las mujeres.
—¿Cómo impactó el ingreso de las mujeres a la política en la sociedad?
M. B.: En estos 25 años vemos algo muy positivo. Las miradas de las mujeres han posibilitado que tengamos leyes sobre violencia y del cuidado de nuestra salud. Una de las conquistas que posibilitó la ley de cupo es que las mujeres trabajen en forma transversal en todos los partidos para lograr esas conquistas legales. Eso es sumamente importante y no lo hubiésemos podido tener sin ese camino largo y de conocimiento entre nosotras.
P. C.: El otro día un profesor universitario y sociólogo preguntaba cómo se iban a conformar las listas porque «antes para llenar el cupo se ponía hasta a la amante del presidente comunal». A eso que puede ser visto de una manera tan discriminatoria y tan descalificatoria hacia el lugar de las mujeres, también se le puede dar otra mirada, menos prejuiciosa y mucho más en término de proceso. No es que en el camino vamos improvisando, sino que vamos aprendiendo. Tal cual los varones que acceden por primera vez a cualquier cuerpo colegiado.


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