A un click
Domingo 19 de Abril de 2015

¿Cómo convivir en el tiempo libre?

Por Bernardo Stamateas*
bernardoresponde@gmail.com
*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio, Fracasos exitosos y Más gente tóxica, entre otros.
En primer lugar tenemos que sacarle la idealización y la carga importante que tiene las vacaciones y la cantidad de fines de semanas largos que tenemos, porque si uno no va descansando a lo largo del año cree que mágicamente en ese período vamos a tener ese alivio total de lo trabajado.
Efectivamente hay un cambio brusco ya que venimos con la adrenalina de todo el año, ya sea para aquellos que ya se tomaron las vacaciones o no y los que venimos con una rutina de trabajo y bruscamente ahora hay un alto, y necesitamos 24 y a veces hasta 72 horas para que el cerebro se acomode a una nueva situación. 
Ese cambio implica estar las 24 horas sin todas las actividades que tenemos en el año y ahí es donde la pareja se toma el pulso afectivo, por eso es que en marzo u abril aumentan las consultas en Terapia de Pareja.
Cuando una pareja se va de vacaciones o convive más días que un fin de semana, muchas veces mejora por el cambio, porque vuelven a recuperar la intimidad, la comunicación y demás, pero otras parejas empeoran y esto desencadena en una crisis importante.
¿Cómo se puede mejorar la relación en los días de descanso?
Tenemos que planificarlos y esa planificación tiene que ser agradable para todos, es decir que hay que buscar actividades en donde uno disfrute solo, en donde la pareja pueda disfrutar, donde los chicos puedan disfrutar y en donde todos juntos puedan pasarla bien, éste es el ideal.
Que hayan espacios en donde cada uno haga lo que le guste y también el espacio del encuentro y haciendo actividades juntos, por supuesto que tiene que ser actividades de ocio, distintas, en donde se cambie la rutina, levantarse más tarde, hacer cosas que antes no hacíamos, pero tiene que ser un momento agradable donde todos ganen y para eso hay que consensuar.
La intimidad es un espacio agradable, es un espacio donde uno se siente seguro y los gestos de cariño hacen que uno tenga más proximidad o más lejanía. 
Entonces uno va descubriendo cuáles son los gestos de cariño que al otro le gusta. Por ejemplo, seguramente les ha pasado que en un cumpleaños alguien nos regala algo que no nos gusta pero al que te hizo el obsequio le gustó, y vemos que eso le gustó más al que nos hizo el regalo y que en realidad no pensó en nosotros.
Por eso tenemos que descubrir cuáles son los gestos de cariño que le gustan al otro y explicitarlos al otro, porque muchas veces tenemos gestos de cariño que el otro no lo valora y uno pensó que hizo un “sacrificio” y el otro no. 
Eso permite la proximidad y la comunicación es un elemento fundamental justamente para lograr esa proximidad y esa sensación de intimidad que hay que generarla con los hijos, solos y con la pareja también.
No hay que ponerle tanta carga a las vacaciones, esa carga mágica de que todo va a mejorar en esos días. Por ejemplo, tenemos una caña y la doblamos y esta se parte, tomamos una rama y esta se dobla. 
Uno en la vida puede funcionar como una caña en donde todo es blanco o negro, sí o no, y perdemos de vista los grises, los cálidos o los templados y es que cuanto más flexibilidad tenemos, la capacidad de adaptarnos al otro aunque sea distinto. 
Cuanto más apertura uno tiene, no solo en las vacaciones sino también en la vida en general, más recursos tiene para resolver los conflictos, cuanto más rígida es una persona más fácil se quiebra.
Muchas personas son obsesivas con el trabajo, les da placer trabajar y estar horas en la oficina y al segundo día de vacaciones se quieren ir. Hay dos mitos psicológicos con respecto al trabajo: 
*Trabajo=esfuerzo físico: hay personas que creen que si no transpiran no están trabajando.
*Ocio=vagancia: “Si no hago nada me siento un vago”. Por eso relaciona las vacaciones con el ocio y por supuesto con la “vagancia”.
¿Por qué hay personas a las que les gusta mucho el trabajo y pone toda su energía ahí?. Porque son ámbitos donde se pueden sentir más seguros, más valorados, donde ponen mucho placer y lo que hay que hacer es ir descubriendo cómo se construyeron esos espacios.
Al ver cómo construí esos espacios para disfrutarlo tanto, la misma técnica que use para disfrutar un espacio la tengo que implementar para construir el espacio de mi pareja, con mis hijos, sacarle una o dos horas por días al trabajo al que le dedico mucho tiempo y comenzar de a poco a construir un espacio nuevo. 
No hay que monopolizar la felicidad, si yo pongo toda la felicidad en el trabajo o en la pareja o en mis hijos, monopolizo y me pierdo de disfrutar las demás áreas de la vida.
La vida se trata de eso, de un balance donde uno pueda disfrutar de todo: de la pareja, del trabajo, del ocio, de un deporte. 
Todos podemos tender a poner más placer en un ámbito y menos en otro, pero ir logrando ese balance es importante porque la vida se trata de eso.