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Domingo 17 de Enero de 2016

Honduras recupera piezas de barro una enigmática civilización aborigen

Los científicos aseguran que se trata de la Ciudad Blanca, levantada a 400 kilómetros de Tegucigalpa por un pueblo aún desconocido. Desenterraron jarrones y tazones de piedra.

Científicos estadounidenses y hondureños comenzaron a extraer más de 60 curiosas piezas de barro de las selvas al este de Honduras y creen son vestigios de una antigua civilización indígena que construyó la denominada Ciudad del Dios Mono o Ciudad Blanca, informaron las autoridades.

Las excavaciones se iniciaron el miércoles doce investigadores del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, la revista National Geographic y la Universidad estatal de Colorado de Estados Unidos, tras detectar las ruinas mediante la aplicación de escaneo aéreo sobre la región en 2012.

La Ciudad Blanca, a unos 400 kilómetros al este de Tegucigalpa, era una leyenda de la época precolombina. Los indígenas la bautizaron así por la cantidad de piedra caliza que hay en la zona

Los científicos la situaron en la Mosquitia, una región de densos y frondosos bosques cercanos a la frontera con Nicaragua.

"La civilización descubierta no es maya ni azteca o inca", dijo a The Associated Press el director del Instituto de Antropología, Virgilio Paredes. "Y se trata de una cultura nueva o una cultura diferente".

Indicó que entre los objetos descubiertos figuran jarrones y tazones de piedra con figuras de jaguares, así como cerámicas con decoraciones de lagartijas y guacamayos. También hay una vasija ritual adornada con la cabeza de un buitre, una tinaja con cabezas de jaguar y de forma humana.

"Son piezas elaboradas entre los años 1.000 y 1.500 d.C", añadió.

El objeto principal es una silla ceremonial de piedra con la figura de un jaguar, con la forma de piedra para moler maíz, pero los arqueólogos creen que era usada por sacerdotes o gente de clase alta.

Ante la importancia del hallazgo, el presidente Juan Orlando Hernández acompañó hace dos días a los arqueólogos en la primera excavación.

"Dios nos ha bendecido al vivir este momento tan especial de la historia de Honduras", aseguró el mandatario. "Este descubrimiento genera una gran expectativa de lo que significa para Honduras y el mundo".

El representante de National Geographic, el arqueólogo Chris Fisher, agradeció al gobierno por la oportunidad de realizar las investigaciones que "han atraído la atención mundial hacia Honduras y la Mosquitia... y tenemos una responsabilidad global de proteger esta gema".

El ministro de Ciencias, Ramón Espinoza, dijo que "vendrán más investigaciones para buscar mayores datos porque no hay otro lugar de América Central con una civilización perdida".

Los indios Pech y Payas que habitan la Mosquitia la llaman en su dialecto indígena como Kaha Kamasa o la sagrada y perdida Ciudad Blanca. El lugar, dedicado al Dios Mono, comprende fortificaciones de piedra donde no llega la luz del sol, bajo una jungla espesa formada por árboles de 62 metros de altura.

Los Pech identifican a la Ciudad Blanca como un enclave sagrado del reino de Tlapalan, que en español quiere decir "el lugar antiguo donde la aurora se origina".

Las primeras referencias no indígenas de los vestigios las dio en 1544 el obispo español Cristóbal de Pedraza.

En 1939 el arqueólogo estadounidense Teodore Morde aseguró haber estado en la Ciudad Blanca y luego se fue a su país sin dar su ubicación por temor a que fuese invadido por ladrones de tesoros. Morde murió en 1954 sin regresar a Honduras.

Según Morde, en la Ciudad Blanca hay un monumento a un mono.

La zona es custodiada por soldados hondureños para evitar el saqueo de las ruinas y la presencia de narcotraficantes.

De acuerdo con los científicos, la Ciudad Blanca podría ser cuatro veces más grande que Copán Ruinas, a unos 500 kilómetros al oeste de Tegucigalpa, donde el imperio indígena maya alcanzó su punto de mayor desarrollo en los años 250 y 900 después de Cristo y luego desapareció misteriosamente tras extenderse en los que ahora son territorios de México, Belice, Guatemala, El Salvador y Honduras.

Sus ruinas fueron descubiertas por el español Diego García de Palacio en 1576 y halladas de nuevo por el arqueólogo estadounidense John Lloyd Stephen en 1839, quien en esa época era cónsul de Estados Unidos en Centroamérica.

Copán fue el centro de la ciencia y la cultura de los mayas, cuya civilización logró grandes adelantos en materia de astronomía y matemáticas, y construyó alrededor de 116 enormes ciudades y desarrolló el más complejo sistema de escritura del Nuevo Mundo.

Estados Unidos

Locutor que fue linyera volvió al micrófono

Un ex indigente cuya voz sedosa lo volvió una celebridad en internet hace cinco años ha regresado al aire, en la misma estación de radio de Ohio donde inició una carrera de locutor interrumpida por la adicción a las drogas y el alcohol.

Ted Williams regresó a las ondas con un programa de lunes a viernes en WKVO-AM, informó el diario Columbus Dispatch. Williams, de 58 años, inició su carrera radial en la misma emisora en la década de 1980.

El nuevo programa es su primer trabajo estable desde 1993. Hace cinco años, el Dispatch hizo escuchar su voz en un video que difundió online.

El video le dio fama, pero sus problemas personales tomaron estado público, con apariciones en el programa de televisión Dr. Phil en el que se ventilan problemas psiquiátricos y peleas familiares reportadas en la prensa sensacionalista.

De todos modos, recibió una atención inusitada de los medios, y también numerosas ofertas de trabajo.

Cuando el Dispatch contactó a Williams en octubre de 2014, vivía en un departamento sin muebles y no podía explicar qué había sido de los 395.000 dólares de anticipo que le pagaron por sus memorias en 2012.

Williams dijo que se concentra en salir adelante mientras vive con su hija y su novia, que también tiene problemas de drogadicción.

Dijo que quiere servir de ejemplo a otros que buscan un cambio drástico en sus vidas.

"Quiero que sepan que he pasado por muchos problemas y ellos también", dijo. "No sé qué traerá el mañana. La frase «vivir de a un día por vez» en realidad significa vivir de a un segundo por vez".