A un click
Domingo 24 de Enero de 2016

Los adictos a las compras sienten un placer equiparable al de tener sexo

Según un estudio del Hospital de Bellvitge de Barcelona, un 7% de la población puede padecer un trastorno relacionado con las compras excesivas, compulsivas e innecesarias.

Los adictos a las compras siente un placer al comprar equiparable al que produce el sexo, según destacó el psicólogo de Quirónsalud Campo de Gibraltar Ildefonso Muñoz, a la luz de un estudio del Hospital de Bellvitge en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona).
 
El trabajo señala que un 7% de la población española puede padecer un trastorno relacionado con las compras excesivas, compulsivas e innecesarias, y de ese porcentaje, ocho de cada diez son mujeres, explicó el psicólogo en un comunicado.
 
"El problema puede tener dos vertientes: por un lado la persona que experimenta un gran placer mientras compra y su cerebro libera una descarga de dopamina y endorfinas —las mismas sustancias que libera el cerebro cuando comemos chocolate o mantenemos relaciones sexuales, por ejemplo—. Y por otro lado la persona que experimenta un malestar psicológico (e incluso físico) por no comprar y que únicamente puede evitar con la compra, es decir, el placer de comprar desaparece, algo que se puede diagnosticar como una adicción formal conocida como oniomanía", afirmó.
 
"A la conducta compulsiva se llega a través del primer grupo de personas descritas", continúa Muñoz, es decir, buscando la sensación de placer en las compras para compensar sensaciones desagradables de la vida diaria, como aquel que acude a la nevera y se da un atracón de comida.
 
En algunas ocasiones, la oniomanía suele ir asociada a otros trastornos psicológicos, como ansiedad, depresión, trastorno bipolar o trastornos de personalidad, aunque esta relación no se da siempre, ya que hay personas que sin ningún trastorno psicológico pueden presentar este problema.
 
Entre los síntomas para identificar la oniomanía están, entre otros, cuando las personas se sienten tristes, deprimidos o enojados y lo único que las calma es ir de compras; comprar con frecuencia cosas poco útiles, que después uno se arrepiente de haber adquirido; tener la casa llena de artículos que se han usado y que resultan inservibles; precipitarse a la hora de comprar porque se pueden controlar los impulsos; o del entorno familiar y de amigos llegan mensajes críticos por una desmedida afición a comprar.
 
El especialista afirmó que "debido a las nuevas técnicas de marketing que utilizan los centros comerciales, cada vez es más fácil caer en este problema, ya que determinados sonidos (música ambiente con bastante ritmo), luces, distribución de la tienda e incluso olores están estudiados minuciosamente para incitar a comprar, por lo que este problema está creciendo".

Fuente: La Capital