santafe
Martes 10 de Mayo de 2016

Acuerdo en el conflicto de Las Rosas

Acta Firmada. Luego de arduas negociaciones el intendente de esa localidad y representantes de Festram llegaron a un entendimiento en un enfrentamiento que lleva meses. Este jueves se normalizaría la situación en la Municipalidad

Los algo más de 200 empleados municipales de la ciudad de Las Rosas volverán este miércoles a sus puestos de trabajo luego de que este martes por la noche concluyera el conflicto que los enfrentó al intendente Javier Meyer. Empleados y patronal depusieron así su intransigencia en el marco de la conciliación obligatoria a la que los convocó el Ministerio de Trabajo de la provincia y este martes firmaron un acta por el cual la Municipalidad pagará los sueldos caídos durante la crisis (sin descontar presentismo) y el gremio recreará un ambiente de trabajo ameno.
El secretario general adjunto de la Festram, Antonio Ratner, celebró que a partir de la firma del acta acuerdo pueda “restablecerse la paz social, y cobrar los salarios caídos”. Un estado de ánimo que, a su vez, también reflejaron el intendente Meyer, el otro firmante del acta, y el ministro de Trabajo Julio Genesini, la autoridad que refrendó el acuerdo que pone fin a una confrontación que lleva más de 70 días y alcanzó momentos de alta beligerancia.
Eso llevó a que Meyer (PRO) pidiera la presencia de tropas de Gendarmería que, “se irán apenas se restablezca la coexistencia en calma”, le dijo este martes a La Capital. En rigor, confió que espera que las fuerzas “se puedan ir en los próximos días” y que “para este jueves (por mañana) ya se normalice completamente la actividad municipal”.
Las partes hablaron al término de la reunión de conciliación que se realizó en la sede del Ministerio de Trabajo de la capital provincial. El ministro Genesini comentó que “los adicionales que formaron parte sustancial en el inicio de la discusión que derivó en el conflicto y que alcanza a unos 40 empleados aproximadamente, incluidos delegados gremiales, se discutirán en la mesa de una comisión paritaria especial que se creó al respecto con plazo de 30 días para alcanzar un acuerdo y la posibilidad, de ser necesario de extenderse a 180 días”.
El ministro, el intendente y el gremio coincidieron en que es muy improbable que se vuelva al enfrentamiento toda vez que este martes también se conversó –contó Meyer– que si “pese a que la intención es lograr un acuerdo lo más rápido que se pueda porque esa es la voluntad de todos, si ello no fuera así se resolvería en un tribunal contencioso-administrativo”.
Apenas terminó el encuentro, Ratner explicó que “después de una jornada completa de negociaciones se firmó un acta donde las partes se sujetan a la conciliación obligatoria, se abonan los salarios y se retoma el trabajo normal, mientras que las diferencias que se generaron por el cobro de adicionales se van a resolver en una comisión que funcionará durante 30 días hábiles en el ámbito del Ministerio de Trabajo, en Santa Fe, para “considerar –enfatizó– todo lo que tenga que considerarse”.
 “Fue un acta entre partes que lleva la madurez suficiente para resolver el conflicto, un adelanto para la solución. En la medida que se recupere el trabajo y la normalidad en Las Rosas, el resto saldrá de un consenso”, razonó.
En cuanto a la presencia de Gendarmería, recordó que se le dijo a Meyer: “Una vez restablecida la paz social no era necesaria la presencia de esa fuerza, –y adelantó–, se le pedirá al Ministerio de Seguridad que defienda la soberanía de Santa Fe y solicite a la Nación que dé por terminada esta presencia. Las Rosas estuvo militarizada, mientras que en otras ciudades, como en Rosario, tuvimos que juntarnos 50 gremios para pedir la presencia de la Gendarmería para garantizar la seguridad”, recordó.
El intendente dijo: “Gendarmería no creó tensión sino que su presencia se debió justamente a la tensión y los hechos de violencia que se habían generado. Pero ahora que se retoma la calma, se irán en los próximos días”.
Ratner celebró que “se haya recuperado la institucionalidad y en el marco de la ley” y anticipó que hoy el gremio bajará a la ciudad y reunirá en asamblea a los trabajadores para ponerlos al tanto del contenido del acta y que estos retomen las tareas.
Se puso fin así a uno de los conflictos más atípicos de los últimos tiempos que tuvo algunas características inusuales como que generó tres paros –dos ejecutados y uno declarado para este jueves que ahora se descarta será dejado sin efecto– municipales en todo el territorio provincial. Esta situación motivó que el resto de los intendentes encabezados por los que integran la comisión paritaria (de todos los partidos) fueran los que pidieran el dictado de la conciliación obligatoria porque el conflicto en Las Rosas terminaba por afectarlos directamente a través de los paros provinciales de la Federación gremial municipal (Festram) que salió a respaldar a su gremio de base en la cabecera del departamento Belgrano.
Pero quizás el dato más llamativo de todos es que todo el arco político terminó involucrado. El miércoles pasado, los ministros de Gobierno y Trabajo, Pablo Farías y Genesini, convocaron a los presidentes de bloques de todos los partidos de las Cámaras de Senadores y Diputados. Por la tarde ese día, Farías le comunicó a Meyer que ahí se había resuelto instarlo a que él acepte (hasta ese momento se negaba a hacerlo) la conciliación ministerial o se atuviera a que el 20 de mayo cuando terminara el plazo de esta lo destituyeran por intervención.
A las 24 horas, diputados y senadores rubricaron por unanimidad ese ultimátum que le había anticipado Farías. El viernes, Meyer fue a Santa Fe al despacho del ministro y le comunicó que acataba la conciliación. De inmediato se dispuso todo para la reunión de ayer que terminó con final feliz y casi permitió obviar lo que hubiera sido una catástrofe política que ahora todos negarán: un enfrentamiento entre los gobiernos santafesino y nacional porque las fuerzas federales solo pueden ingresar en una provincia (que son Estados preexistentes al nacional y tienen reserva de soberanía) a pedido de la autoridad que la gobierna, de lo contrario esta puede considerarlo un gesto hostil. Y eso es lo único que no hace falta, por estos días, a la relación que Lifschitz y Macri buscan mantener dentro de la más decorosa formalidad institucional.
 
Jorge Sansó de la Madrid

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