Espectáculos
Domingo 28 de Febrero de 2016

Axel Kuschevatzky, el argentino que conducirá la previa desde la alfombra roja

El productor y conductor del preshow de los Oscar analiza las nomilaciones. La transmisión de la entrega va por TNT para toda Latinoamérica junto a Liza Echeverría.

Guionista, productor y erudito del cine. Axel Kuschevatzky es uno de los argentinos más exitosos de la industria cinematográfica y desde hace más de una década conduce el pre-show desde la alfombra roja que antecede la transmisión de la entrega de los premios Oscar por TNT, para toda Latinoamérica junto a Liza Echeverría.

Kuschevatzky fue productor de los mayores éxitos de taquilla del cine nacional como la ganadora del Oscar, “El secreto de sus ojos”, “Tesis sobre un homicidio “, “Metegol”, “Relatos salvajes” y “El Clan”. Y en su rol como conductor entrevistó a figuras de la talla de Martin Scorsese, Woody Allen, Clint Eastwood, James Cameron, George Lucas, Anthony Hopkins, Cate Blanchett, Dustin Hoffman, Tom Hanks, Brad Pitt y George Clooney.

En una entrevista exclusiva con Escenario, el conductor analizó las nominaciones a los Oscar que se entregan esta noche, opinó del polémico boicot de parte de Will Smith y otros actores de raza negra por no estar nominados y dio su visión del cine argentino. Una charla a fondo con el argentino que vive la premiación más importante del cine desde la alfombra roja y comparte canapés con Dustin Hoffman.

—Desde 2004 sos el conductor del pre-show de la entrega de los Oscars para TNT, en una transmisión que es vista por más de 120 millones de personas en toda Latinoamérica, desde Puerto Rico a Tierra del Fuego. ¿Cómo palpitás esta previa de los Oscar y qué desafíos te significa?

—Esta es la onceava entrega que conduzco, estoy impresionado (risas). El desafío es siempre el mismo: la alfombra roja es un tanto impredecible y tiene elementos del vivo, por eso, el tema es hacer que toda esa energía y ese caudal de situaciones que pasan al mismo tiempo, se vean ordenadas y comprensibles para los espectadores. Y eso que parece tan simple termina siendo lo más complicado en una transmisión de esa escala. Todos los actores paran cuando ven el micrófono que dice TNT, es un logo muy potente que todo el mundo conoce, y además, al lado mío tengo una rubia escultural, si estaría solo no pararían tanto...

—“El renacido” es la gran favorita de este año, ¿qué chances tiene Alejandro González Iñárritu de ganar el Oscar por segundo año consecutivo?

—Hace muchos años William Goldman, el guionista de “Misery”, dijo que “ojalá la Academia un día haga públicos los votos que tuvo cada proyecto, así nos enteramos cuántos votos tuvieron cada una”. El sistema de votación está armado de una manera en la cual es muy difícil saber quién va a ganar. La Academia está conformada por aproximadamente 6600 miembros y cada uno representa a ramas especializadas. Entonces cuando ves las entregas de premio por sindicatos, son representativas de lo que votó cada sindicato, pero no lo que votaron todos. Hay un elemento impredecible en la votación que me resulta mucho más seductor que si uno pudiera adelantarse. Y sí, en cuanto a las favoritas, “El renacido” tuvo un recorrido muy potente...

—¿Leonardo DiCaprio, que todavía no pudo ganar ningún Oscar en su carrera, lo ganará este año, después de haber ganado el galardón del Sindicato de Actores (SAG)?

—DiCaprio tiene muchas chances, porque cuando ganan el premio SAG siempre suele coincidir. El SAG es un gran indicador, ya que el 30 por ciento de los votantes son del SAG. Hollywood es una meritocracia, nadie recibe el Oscar porque no lo recibió el año anterior. En el caso de DiCaprio se suman dos cosas: una percepción específica de “El Renacido”, más todas las veces que no se lo dieron, desde “¿A quien ama a Gilbert Grape?” hasta acá.

—¿Qué opinas sobre el boicot a los Oscar que pusieron en marcha celebridades como Will Smith, Spike Lee...

—Cuando hay poca representatividad de minorías el problema no es la Academia, sino la industria. La cantidad de mujeres nominadas es baja porque la cantidad de directoras mujeres es baja. Habría que compararla con otras industrias, y así ver si es una generalidad del sistema capitalista o solamente un problema del cine. Tampoco hay ningún oriental nominado a mejor director este año. El argumento sería igual de válido. Creo que la pregunta que tenemos que hacer es con respecto a la diversidad; porque los nominados son todos anglosajones blancos. Creo que a todos les debería preocupar la poca representatividad y no la Academia.

—¿Qué es lo que sucede después de la transmisión de los Oscar? ¿Con qué celebridades has compartido las fiestas after show?

—Cuando tenemos alguna película nominada estoy en la premiación, y sino, me quedo con mi familia y el equipo a ver la transmisión. Un año fui a una fiesta de Olivia Newton-John a la que fui invitado, y el año pasado estuve en la fiesta after show para los nominados. Los eventos previos al Oscar son los más interesantes. En el momento en el que le pedís a Dustin Hoffman que te pase los sandwichitos de miga te impresiona. La mejor fiesta es la de las películas nominadas de habla no inglesa, que se hace el viernes anterior al Oscar. Ahí, cada película nominada es presentada por un miembro de la Academia. El año pasado, “Relatos salvajes” fue presentada por Guillermo Del Toro. Es alucinante, terminás charlando con directores increíbles.

—Sos el hombre que más sabe de cine de Argentina y el productor de los grandes éxitos del cine. ¿Cómo ves la industria nacional de la cual sos parte por películas como “El Secreto de sus ojos”, “Relatos Salvajes” y “El Clan”?

—Argentina se llevó 6 premios Goya con “Truman” y “El Clan”. El último reconocimiento fue el BAFTA que recibió “Relatos Salvajes”. Argentina es un país muy cinéfilo con una relación muy interesante en lo audiovisual, lo que genera un nivel de sofisticación en el público y en la gente que hace cine. Entonces acá hay buenas películas, buenos directores, buenos guionistas... Y en medida que exista un marco que permita que se hagan las películas, va a seguir habiendo cine de proyección internacional. Ya nadie más dice “cine argentino no veo”, como pasaba hace diez años, y ese cambio lo vivimos con mucha alegría.

 

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