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Lunes 07 de Marzo de 2016

Bº Scarafía: vecinos se organizan para alimentar a los más chicos

Solidaridad. Desde hace más de un año un grupo de mujeres se unió para brindar un plato de comida a    los pequeños durante los fines de semana. Este año el objetivo es terminar la construcción de una sede propia

La labor que lleva adelante un grupo de vecinos de barrio Scafaría deja al descubierto una realidad que pocas veces se quiere asumir: el hambre. Esa carencia que es muy difícil de erradicar en un contexto donde los que menos recursos tienen, son los más perjudicados.
Ante esto y sin contar con muchos recursos materiales ni económicos, desde hace más de un año un grupo de madres se cargó al hombro la misión de dar de comer a los pibes del barrio. Una tarea que no se suspende.
Es así que los sábados y los domingos y con la colaboración de los vecinos, más de 140 chicos reciben la merienda y la cena. “Le estamos dando la merienda los sábados y la cena los domingos”, contó Yanina Blanche, integrante y referente de este grupo que se conformó desde la necesidad y con la solidaridad.
Con mucho esfuerzo, pero sin pesar y alegría, este grupo de personas siente una gran satisfacción al ver a los más chicos que acuden a buscar su ración para llevar a su casa. La agrupación, que se hace conocer en las redes sociales como Los Olvidados de Scarafía, no cuenta con una sede propia para que los niños puedan alimentarse cómodamente.
Es por esto que los alimentos se reparten en la vivienda de una de las integrantes del grupo. En ese sentido, destacaron el hecho de que ninguna de las mujeres que integra el colectivo pertenece a algún gremio o agrupación política y que todo es por voluntad propia.
Ordenados. Todos colaboran para que los chicos tengan un plato de comida durante el fin de semana.
En fila y de manera ordenada, tanto chicos como adultos, esperan pacientes que les sirvan la ración que corresponda. Los alimentos se disponen en largos tablones, ya sea en platos o en fuentes, mientras que las vecinas con cucharón en mano, se encargan de repartir lo que lograron elaborar. “Estamos armando beneficios, para construir un lugar común donde los chicos puedan retirar la comida. Nosotros no le damos de comer en el lugar, sino que ellos vienen y retiran la comida”, explicó Blanche.
Alrededor de 140 chicos y cuatro adultos acuden a buscar el alimento que el comedor ofrece. Sin embargo, la cifra puede variar y en las últimas semanas evidencia un incremento en la cantidad de personas que se acercan. Los alimentos que se utilizan para poder suministrar a los chicos, tanto la merienda del sábado como la cena del domingo, son de donaciones que los mismos vecinos del barrio acercan a Risso 5990, donde los voluntarios los reciben.
A fuerza de ingenio y trabajo en la cocina, las mujeres logran armar los menús para que los pequeños puedan llevar a su casa, los cuales se caracterizan por ser sencillos pero abundantes. Blanche destacó que durante los días de semana los chicos acuden al comedor de la escuela Nº 76 Camila Cáceres de Ballarini. 
“Nosotros estaríamos cubriendo los fines de semana que es cuando los chicos no tienen dónde ir”, aclaró la voluntaria. La idea de instalar un merendero en el barrio surgió de las mismas madres voluntarias ante el contexto en el cual les toca convivir: hay muchos chicos sumado al hecho de que el 90 por ciento de las familias subsiste del cirujeo. Muchos de los niños no tienen para alimentarse los fines de semana, mientras que de lunes a viernes asisten al comedor de la escuela que se ubica a varias cuadras del barrio.
Desde el colectivo que se conformó explicaron que ante el deseo de hacer algo por el barrio surgió la idea de alimentar a los que más lo necesitan. Hasta el momento, logran subsistir con los beneficios que organizan y la colaboración de los vecinos. “Quienes ven cómo se hacen las cosas en el barrio, cómo vienen los chicos y nos ayudan muchísimo”, sostuvo Blanche.

Por un lugar propio
En la actualidad, están orientados a terminar la construcción de la sede propia del merendero que se llamará Manitos Unidas. El año pasado lograron adquirir un terreno ubicado en Risso al 6050, donde comenzaron a construir una pieza de material. Sin embargo, la obra fue interrumpida ya que se quedaron sin materiales de construcción. “Lamentablemente no pudimos seguir con el proyecto”, aseguró Yanina Blanche.
El terreno lograron comprarlo luego de haber realizado un importante número de beneficios, para más tarde y de la misma manera pudieron adquirir el material, que alcanzó para edificar solo un metro de altura a pesar de la voluntad de los padres y vecinos que se involucraron en el proyecto.
En la actualidad no cuentan con los insumos para poder progresar, es por eso que están organizando nuevas rifas para seguir adelante y comprar materiales.
Todo es a fuerza de pulmón, salvo la ayuda que reciben de la gente que es testigo de los trabajos que realizan los fines de semana.
“Ya los chicos conocen y acuden al merendero. La idea es terminarlo este año y en lo posible antes del Día del Niño, ya que nosotros hacemos todos los años una fiesta para los chicos y les entregamos un juguete a cada uno; todo sale de beneficios que hacemos y el sacrificio que realizamos. Eso lo hicimos ya el año pasado”, relató Blanche.

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