Santa Fe
Domingo 19 de Junio de 2016

Cabezones, la fuerza del rock y una noche llena de emociones

La banda santafesina mostró un ajustado show el pasado fin de semana. Para festejar el cumpleaños del cantante y fundador César Andino, la agrupación repasó temas en un recital oscuro por momentos musicales y cálido desde lo lírico y emocional.

El sábado fue un día frío pero por la noche hubo calor en la zona de la Recoleta. Es que Cabezones volvió a sacudir el piso y lo hizo con el plus del festejo de cumpleaños de César Andino, fundador y cantante de la banda que entre éxito y éxito supo conseguir alguna vez un disco de oro llevando el rock local a la elite nacional y metiéndolo de prepo en otros lados de Sudamérica.
Tras la presentación de SantaMadre, todo estaba listo en la noche del viernes para que se vuelva más oscura que nunca. Un lugar donde Cabezones se siente seguro más allá de algunos matices líricos y sonoros más sensibles acercándose a la canción es la zona óptima donde la agrupación, paradójicamente, brilla.
Una intro luciendo el trabajo de Eugenio Jauchen en guitarras puso un poco de The Cure en el litoral santafesino y, de esta manera, se anticipaba un recital que iba a ser poderoso, con un buen sonido y una agrupación sólida.
Ya con César en el escenario, sonaron los acordes de Bienvenidos. "Bienvenidos al centro de una irrealidad, no concibo su altivez", coreó el público arrancando un recital donde los hits iban a estar presentes.
Sin perder tiempo, Pasajero en Extinción, tema que en alguna ocasión compartieron en escena con Gabriel Ruiz Díaz, de Catupecu Machu, mantenía un clima azul en Tribus.
Tras estos dos temas, habló César. Vestido de negro, como le gusta, presentó a la banda destacando los valores de cada uno de los excelentes músicos que lo acompañan en este camino difícil que le tocó seguir hace unos años y que, a pesar de todo lo vivido, sigue regalando entrega y rock en cada una de sus presentaciones. También recordó a otros fundadores de la agrupación en un gesto valorable que no es común ver dentro del mundo del rock actual.
Irte, Sueles Dejarme Solo, Inmóvil y Mi Pequeña Infinidad mostraron un segmento cargado de emociones para Andino. En ese orden, en el día de su cumpleaños, decía algo más que estar cantando esas canciones.
Con una performance sólida, la agrupación se mostró cómoda sin apurar nada y llevó al recital a un lugar de acercamiento entre los presentes y el artista. Claro, era un festejo. Uno de esos que se dan de vez en cuando y se disfrutan de otra manera.
Lucha de Gigantes y Globo trajo algo de México a Santa Fe y recordó el pasado de la banda santafesina por aquellas tierras, lo bien que les fue y lo que trajeron de varias amistades musicales conquistadas. Dos grandes temas más, dos buenas versiones, dan como resultado dos canciones muy ovacionadas.
Pasando por Alud, un final con todo como ya es costumbre llegó con Despegar, Abismo, A tus Pies y Frío.
Cabezones sigue y sale adelante con la fuerza que da el rock. Esa valentía que se mama en el barrio, que da la entrega toda por lo que uno ama. Esa fuerza que nace de adentro, con dolores, con esfuerzo, con triunfos y caídas. La banda es un claro ejemplo de lo difícil que es transitar el género con todos sus bemoles. Bemoles que cuando se transforman y entremezclan en sonidos pueden hacer volar la cabeza de cualquiera a lugares desconocidos.

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