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Miércoles 20 de Enero de 2016

Calles rotas y yuyos altos, los reclamos en La Guardia

Los vecinos de este barrio aseguran que la falta de mantenimiento es total. Uno de los accesos está intransitable. También piden trabajos de zanjeo

La Guardia es un barrio de la ciudad de Santa Fe que en pocos años celebrará su bicentenario. En el último tiempo fue elegido por muchos para levantar sus viviendas y encontrar allí su lugar en el mundo. Pero hoy es notable la falta de mantenimiento que necesita y es por lo que reclaman sus habitantes. Calles rotas con pozos y charcos de agua; zanjas desbordadas por falta de limpieza y en sectores directamente no hay; yuyos altos y por la falta de recolección en algunos sectores, se comienzan a formar minibasurales. La plaza hoy está casi inutilizable porque las malezas son un peligro para los chicos, además de los juegos en malas condiciones.
 
María Laura Brochero vive en calle pública, pegada al megamercado mayorista, entre Manuel Anichini y Hermana Serafina. Fue la elegida por los vecinos para que detallara cómo están las calles del barrio sobre todo la de enfrente a sus casas. Ella esperó a Diario UNO a la vuelta de su vivienda porque quería que se comprobara el estado de los caminos. La sensación es como caminar sobre una esponja húmeda, la superficie está seca, y de vez en cuando se ven algunos pequeños charcos, pero a cada paso el peligro de hundimiento está latente. 
Por esta situación, sus vecinos tienen que dejar los autos en la esquina e ingresar caminando o muchos hace varios meses que optaron por guardarlo y no sacarlos. A simple vista, esta calle pública no parece estar en tan malas condiciones, pero caminar por ella es sinónimo de inmersión, además de embarrarse. “Es como caminar en un pantano”, así la definió María Laura Brochero, quien además tiene imágenes sobre cómo se hundió su camioneta y lo que implicó removerla, llegando a romperse ante las maniobras.
 
Una larga lista
“El principal reclamo por el que venimos luchando desde hace un tiempo es la accesibilidad al barrio, de toda La Guardia no de una parte. Mi calle es actualmente la más perjudicada, no solo por la falta de mantenimiento tras las lluvias, sino por la crecida de estos momentos. También pedimos por el zanjeo para el libre escurrimiento del agua. Presentamos entre todos los vecinos notas, planos, hicimos reclamos verbales, por teléfono a través del 0800 del municipio, a la delegación de La Guardia a la cual pertenecemos, y hasta el momento nadie se acercó por lo menos a escuchar y ver lo que estamos soportando”, comenzó a relatar Brochero mientras mostraba cómo está su calle.
 

Un peligro. Las malezas en los lugares públicos superan el metro / Foto: Mauricio Centurión - Uno Santa Fe
 
Esta vecina dijo que no solo se trata de una cuestión de accesibilidad para ingresar al barrio y sobre todo a sus hogares, sino también de seguridad porque con una calle en esas condiciones la policía no ingresa, tampoco una ambulancia o un taxi. “Esto es lo principal, pero también reclamamos servicios básicos como la recolección de residuos porque por esta calle no pasa; y los yuyos en espacios públicos y comunes no los cortan. Lo único que logramos fue la iluminación y con eso ahora estamos bien, pero la accesibilidad es un hecho gravísimo”, agregó.
 
Según relató, el inconveniente en la calle pública comenzó hace dos años cuando se mudó y cada vez que llovía tenían inconvenientes para entrar o salir de sus domicilios. En la ochava donde tiene su casa, esquina que forma esta calle con Manuel Anichini, compró y colocó escombro molido, una capa de cinco centímetros y eso les permitía transitar. “Con eso se demuestra que hay una solución y hoy puedo entrar y mis vecinos llegar hasta esta esquina, sino no podríamos. No creo que sea tan complicado hacer la zanja, subir un poco la calle y colocar un empedrado, no pedimos asfalto, pero sí un ripiado”, dijo Brochero.

Contó que entre los tantos reclamos que hizo al municipio, avisó para que vengan a cortar las calles y así evitar que los autos circulen. “No me escucharon y todos los días tenemos un auto enterrado. Averiguamos la cota y las calles que tienen este problema son las que están a menos de cota 15, por eso es necesario levantarlas y colocarles un mejorado. Ahora está así por la crecida, pero si llueve todo va a empeorar y estoy segura de que no salimos más”, dijo más adelante esta vecina.
 
Seguirán insistiendo
La Guardia tiene dos calles de acceso. Cuando se ingresa está la plaza del barrio y hacia la derecha se puede entrar por Alassia o hacia la izquierda, paralela al megamercado está Carlota Soria. Hoy esta última es la que presenta más inconvenientes, y la otra está en mejores condiciones porque al fondo hay una arenera y ante el intenso ingreso y salida de camiones, son los propios dueños los que colocan este material para poder tener una mejor circulación. 

Es por eso que Brochero aclaró que el reclamo no solo pasa por la calle pública entre Manuel Anichini y Hermana Serafina, sino por todo el barrio. “Sentimos que toda La Guardia está en un total abandono. Parece que no viviera gente, llamás y reclamás a la Municipalidad y nadie te da una respuesta desde el otro lado. Me parece que hay una desvalorización total de este barrio que tiene un componente histórico importante y está todo abandonado y desatendido, la falta de mantenimiento es general”, dijo más adelante.
 
Embarrados. Estas postales son comunes y no solo los días de lluvia / Foto: Mauricio Centurión - Uno Santa Fe
 
Esta vecina destacó la información que le brindó y la tranquilidad que les dio el municipio en relación a la crecida, pero considera que mientras tanto se pueden hacer cosas por el barrio como por ejemplo fumigar: “Hoy los mosquitos te levantar, y podrían darse una vuelta y también cambiar la realidad que tienen hoy las calles, por lo menos las de acceso, y después de que pase la emergencia actuar con más fuerza. Vemos que hay muchos proyectos para bajar a los barrios y de hecho se hacen, pero para La Guardia no llega nada. Por eso la lucha que tenemos con los vecinos no pasa por cortar el yuyito en una esquina o arreglar una calle, sino una intervención más amplia, más macro. Son pocas las manzanas y las personas que vivimos acá, entonces no se necesita mucho”.
 
De todas manera, tanto ella como sus vecinos anticiparon que no bajarán los brazos y seguirán insistiendo hasta que el municipio los escuche e intervenga.

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