Policiales
Lunes 17 de Agosto de 2015

Capturaron a una mujer condenada por explotación

Bárbara Trento estaba prófuga de la Justicia. En 2013 había sido sentenciada a cinco años de prisión por participar del secuestro de una joven de 19 años en San Javier, que fue sometida a esclavitud sexual 

Bárbara Guadalupe Trento, pasó el último de sus 26 años prófuga de la Justicia santafesina, que la condenó por participar del secuestro y la explotación sexual de una joven de 19 años. A pesar de sus intentos de esquivar los seis años de prisión que le dictaron, el viernes pasado fue detenida por la Compañía Tropa de Operaciones Especiales (TOE), dependiente de la Secretaría de Prevención e Investigación de Delitos Complejos. 
 
El operativo se realizó el viernes pasado, en el club Huracán de Colonia Francesa, una pequeña localidad del departamento San Javier, ubicada a unos 150 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Fe. Este martes, será trasladada al Juzgado de Sentencia de la 3ª Nominación de Santa Fe, para que se inicie la ejecución de su sentencia. 

El caso se conoció en septiembre de 2011, cuando Aldo Monzón, el padre de una joven sanjavierina de 19 años, denunció que su hija se encontraba privada de su libertad y era obligada a ejercer la prostitución en una whiskería llamada Oasis, ubicada sobre la ruta 1, en jurisdicción de Colonia Francesa. 
 
Luego de ser allanado el lugar, cuatro personas fueron detenidas. Eran Gustavo “Paco” Ojeda, quien entabló una relación amorosa simulada con la víctima; la madre de “Paco”, Nélida Pereyra; el hermano, Eduardo Beltrame y la novia de este último, Bárbara Trento. En febrero del 2013, los cuatro fueron condenados por el juez Cristian Fiz, por el delito de privación de la libertad y promoción y facilitamiento de la prostitución. “Paco” fue quien recibió la pena más alta, de 8 años de prisión, mientras que la sentencia para los otros tres fue de cinco años de prisión como partícipes de ese mismo delito.

     
Detenida. Bárbara Trento hoy debe presentarse en el juzgado para empezará a cumplir la condena de cinco                                            años de prisión / Foto: Gentileza Prensa Ministerio de Seguridad
 
Sin embargo, los defensores de los imputados, Melisa Arolfo y Raúl Berizzo, apelaron ese fallo y lograron que todos siguieran en libertada hasta que se llegara a una condena definitiva y ese trámite, en las distintas instancias, tardó más de un año. Este lunes, la secretaria de Delitos Complejos, Ana Viglione, dialogó con Diario UNO sobre la detención de Trento y explicó que la joven se evadió de la Justicia cuando se enteró que el fallo había quedado firme. “En ese momento nos notifican desde el juzgado, y empiezan las tareas investigativas. Una de las más importante siempre es leer muy en detalle el expediente, porque de allí podemos extraer cuáles son los lugares que la imputada frecuentaba, quiénes conformaban su círculo de relaciones. Todos esos datos, nos fueron acercando hasta que logramos detectar dónde estaba y entonces se planifica el operativo de detención, que tiene como clave el factor sorpresa”, detalló la funcionaria. 
 
El caso 
En septiembre del 2011, Aldo Monzón, un periodista de la ciudad de San Javier, denunció que hacía semanas que no podía contactarse con su hija. La chica le dijo que se le habían roto sus dos teléfonos, y esa fue la última comunicación que tuvo con ella. Dos semanas antes, la joven de 19 años había conocido a “Paco”, Gustavo Ojeda en un boliche de la zona, se hicieron amigos y enseguida se fue a vivir con él. 
 
Como todos en San Javier, Monzón sabía que “Paco” era uno de los propietarios de la whiskería Oasis, un negocio familiar que funcionaba en las afueras de localidad de San Javier, habilitado como bar pero, con el avance de la investigación, se supo que era un prostíbulo donde había mujeres sometidas al turismo sexual. 
 
La reconstrucción del hecho demostró que “Paco” era el encargado de elegir a las víctimas, seducirlas y de llevarlas a vivir con él, hasta que las alejaba definitivamente de todos sus contactos y las insertaba en el circuito de explotación sexual local. Pero había un paso previo, y ahí entraba Bárbara, que se hacía amiga de las posibles víctimas, les contaba que tenía un cuñado soltero y hacía la presentación. 
 
Mientras tanto, la madre de Ojeda regenteaba la whiskería. Ella había quedado a cargo del lugar luego de que su marido fuera condenado por una causa de narcotráfico. En esa whiskería, la víctima fue obligada a tener relaciones sexuales con siete extranjeros. Para someterla, le decían que iban a torturar a su bebé de seis meses, que lo iban a meter en un lavarropas si no hacía lo que le ordenaban.
 
“Perdí el contacto con mi hija por cuatro días. El sábado me la encontré en la disco y le pregunté cómo andaba y me dijo: «Bien papi, gracias a Dios». Pero en la cara yo me di cuenta de que no estaba bien”, contó Aldo Monzón en septiembre del 2011.
 
Y continuó: “El domingo quise ubicarlo por teléfono a él, Gustavo Ojeda, alias Paco, y no me contestaba, todo el tiempo me desviaba la llamada. El lunes yo estaba muy preocupado y al mediodía me comentaron que se la querían llevar secuestrada a Catamarca. Ahí acudí a la policía e hice la denuncia”, agregó. Según la denuncia de Monzón, Ojeda obligaba a su hija a prostituirse y la tenía encerrada bajo llave en una pieza de la casa donde él alquilaba. 
 
El rescate de la chica se produjo el lunes 19 de septiembre de 2011, a las 15.30. Estaba con su bebé, encerrada en una habitación de la casa que alquilaba Ojeda.

 “Cuando la vamos a rescatar, ella estaba sola en la casa bajo llave, incluso estaba encerrada bajo llave en una pieza. Personal de inteligencia de la policía estuvo esperando a que él llegue y ahí lo atraparon”, detalló Monzón.
Gabriela Albanesi / galbanesi@uno.com.ar

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