santafe
Sábado 13 de Febrero de 2016

Carla y Hugo, una historia de amor más allá de los prejuicios

Igualdad. Ella es una mujer trans que hace más de 26 años conoció al hombre que la iba a acompañar toda su vida. El camino no fue sencillo pero juntos formaron una gran familia. Hace unos días, finalmente, se casaron.

La historia de Carla Suárez y Hugo Salas es un ejemplo de respeto, acompañamiento y amor, mucho amor. Ellos se conocieron hace más de 26 años cuando él recién salía de hacer el servicio militar. Se gustaron pero no formalizaron de inmediato su relación. Cada uno hizo su camino pero lo que sentían el uno por el otro hacía que se vuelvan a encontrar una y otra vez. Finalmente, el jueves pasaron por el Registro Civil y pusieron el broche de oro a un vínculo que no entra en una pequeña libreta roja.
Las personas trans enfrentan una gran cantidad de desafíos a lo largo de sus vidas. Primero, en general a muy corta edad, deben lidiar con el proceso de asumir su identidad autopercibida y lograr la aceptación de su entorno. Luego, suelen ser excluidas de la educación y de los trabajos formales, por lo tanto son empujadas a la prostitución y tienen dificultades para acceder a los servicios de salud. De hecho, hace no tantos años, eran perseguidas por las fuerzas de seguridad y encerradas por el solo hecho de vivir de acuerdo a su identidad.
En ese contexto, formar una pareja suele ser también un desafío, porque a los obstáculos antes mencionados suelen sumarse prejuicios sociales y otras situaciones de discriminación que sufren ambas personas. Sin embargo, cada vez son más los varones que ponen el corazón por delante y le gritan al mundo que están enamorados de una mujer trans.
Hugo y Carla son una muestra de que, cuando se prioriza el amor, el único destino posible es la felicidad. El jueves dieron el sí en el Registro Civil pero con ellos llevaron 26 años de relación y una familia constituida con hijos y nietos.
Al momento de compartir las claves de una relación exitosa, la pareja coincide: “No hay que buscar excusas. Hay que buscar a alguien y ser responsable. No hay que pensar en que no se quieren atar porque les fue mal con alguien, no son todos iguales y, simplemente, hay que dar una oportunidad, no cerrarse ni juzgar sin conocer a la otra persona”. Y agregaron: “Hay que quererse y respetarse”.
Decidieron pasar por el Registro Civil después de tantos años de pareja porque lo vieron como una oportunidad más de celebrar el amor que se tienen. “Creo que ya pasamos todo y siempre tuvimos la idea de casarnos. Empezó todo como un comentario y después pensé «¿Por qué no se hace realidad?». Y lo llevamos a la realidad”, contó Hugo.
Y, con mucho entusiasmo, Carla agregó: “Además es una excusa para festejar algo más, para tener una celebración más”.

Enamorarse
Durante muchos años las personas trans no podían transitar por la calle porque regía una norma que condenaba el travestismo y la policía solía detenerlas. Empezar una relación en ese contexto no era sencilla. “Yo pasé lo que nadie pasó en Santa Fe, fui una de las primeras mujeres trans. Me metieron presa un montón de veces. Yo trabajaba en el kiosco del cementerio y me llevaban detenida cada vez que salía. Es que desde chiquitita me vestí de mujer”, dijo Carla y señaló que por esa situación no era habitual que ella y Hugo puedan salir juntos a lugares públicos. “Una vez fuimos al cine, era el Roma”, recordó su flamante marido.
“Yo pasé un montón de Navidades y Años Nuevos haciéndole compañía cuando estaba detenida. Venía el policía y me decía que ya me tenía que ir pero yo me hubiese quedado con ella”, agregó Hugo sobre esa época, aunque ninguna de esas dificultades lo alejó del su gran amor.
La relación fue sincera desde el principio y eso les permitió crecer desde lo individual y consolidarse en la pareja. “Andando en la calle la conocí”, contó Hugo, quién tenía en ese entonces 22 años. “Yo trabajaba en la calle. Así que lo conocí ahí. Después nos pusimos de novios y nos juntamos”, agregó ella que tiene algunos años más que él. Hugo quedó prendado enseguida pero a ella le llevó más tiempo decidirse, aunque él le gustaba mucho. 
—¿Cómo empezaron a salir?
Hugo Salas: —Me dijo: “Vamos a conocernos, hagamos una cena, te invito”. Llegó el día de la cita y cuando voy a la casa veo que está toda la familia. Me empezó a presentar a la madre, al hermano, a los tíos, era una mesa que nunca terminaba (risas). Yo me siento muy feliz con su familia porque siempre la apoyaron y la acompañaron.
—¿Siempre pensaron que iban a estar juntos tantos años y casarse? H.S.:—Sí. Siempre supe que quería estar con ella. 
Carla Suárez: —Yo era terrible, me gustaba uno y otro. Como toda chica joven salía con uno y con otro. Hasta que me quedé con él, pero tenía varios candidatos.
—¿Qué los enamoró del otro?
C.S.: —De él me conquistó que siempre fue dulce, cariñoso. 
H.S.: —De ella me gustó la picardía y cómo sabía mentir. (risas)
—¿Nunca les preocuparon los prejuicios o la discriminación?
H.S.: — No me importa el qué dirán. Algunas veces pasó alguien medio desacatado y dijo alguna grosería pero no fue muy seguido. Hace más de 20 años que vivimos en el barrio y nunca nadie nos dijo nada.
C.S.: —A mí tampoco me importa lo que me decía otra gente. Yo ya pasé todas. Además desde muy chiquita yo dije que era nena y los chicos en la escuela me decían de todo, pero después ya todo el mundo me conocía y mi familia me aceptó. No tuve problemas como otras personas que terminan suicidándose.

Sueños alcanzados
Si bien Carla nunca imaginó que terminaría casada ni que tendría un DNI que dijera su nombre, tener hijos siempre había sido un sueño para Carla. “Siempre supe que quería tener hijos”, confesó. Y ese anhelo se convirtió en realidad. Hoy forman una gran familia con sus hijos Rocío (23), Carla (20), Carlos (18) y María Belén (15) Salas; y sus dos nietas, Ailén (tres) y Luz (cuatro).
“Tener a los chicos así no fue algo planificado, simplemente se dio”, reconoció Carla. Biológicamente los cuatro son hijos de Hugo con otra mujer con la que estuvo varios años en pareja –con pleno conocimiento de ambas mujeres–. “Cuando la más chica tenía un año, la mamá de los chicos me dijo que a dónde se iba a ir no los iba a poder cuidar. Habló con Carla y le dijo «Te quieren como si fueras la madre y yo no les voy a poder dar ese cariño porque no me siento capacitada»”, explicó Hugo.
Y Carla, a la que los chicos le dicen “mami”, añadió: “Nosotros ya vivíamos juntos. En realidad, ellos vivían atrás de donde vivía yo. Vivimos siempre juntos pero separados. Al día de hoy yo tengo mi dormitorio arriba y él, el suyo abajo, estamos acostumbrados a tener nuestros espacios. De todas maneras, los chicos siempre durmieron conmigo”.
“A los chicos no podés obligarlos a decir cosas que no sienten. Y si alguien ve las fotos de los cumpleaños o las cartitas que ellos le escribieron diciéndole cuánto la quieren, va a entender que somos una familia”, remarcó Hugo mientras apretaba la mano de su pareja.
Para el matrimonio la clave de la crianza de los chicos ha sido promover que sean buenas personas. “Queremos que sean alguien de bien, que dejen algo lindo en la vida y que críen a sus hijos con respeto y con cariño”, remarcaron.
La pareja sabe que su historia es, muchas veces, la excepción a la regla. No es fácil para las personas del colectivo trans lograr la aceptación social y vencer los prejuicios. Pero fueron tantas las cosas que, hasta hace pocos años parecían imposibles para ellos –como su casamiento–, que hoy confían en que los cambios sigan dando sorpresas y ayudando a las personas a vivir felices para siempre.

Victoria Rodríguez/ Diario UNO/ victoriarodriguez@uno.com.ar

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