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Domingo 26 de Abril de 2015

Casa Cuna: su actualidad tras la intervención

Reestructuración. Integrantes de la nueva comisión directiva brindaron detalles sobre el proceso que se realizó hace 50 días y los pasos que hoy siguen en pos de lo que será su “ refundación”

Pasaron cincuenta días desde que el hogar Casa Cuna Atanasia Hernando de Durán fue intervenido y se denunció públicamente que el lugar no solo estaba “sucio y abandonado”, sino que también se habían detectado incongruencias económicas que iban desde la detección de alquileres a particulares de bienes de la entidad por precios absurdos, hasta un número de empleados que era igual al de niños alojados (ver nota vinculada). Desde aquel momento, y tras presentar todas las pruebas en la Justicia, los miembros de la nueva comisión directiva que se conformó en consecuencia llamaron a la comunidad a “refundar” la entidad que trabaja en beneficio de los niños vulnerables.

Para conocer un poco más la realidad actual de la institución y cuáles son los pasos que planifican seguir a futuro quienes hoy están al mando, Diario UNO se encontró con Leopoldo Albizzati y Gabriel Dándolo, hoy tesorero y prosecretario, respectivamente, para que brinden detalles al respecto.
—¿Cuál es la realidad de Casa Cuna hoy y qué sucedió con las denuncias que se realizaron en su momento?
Leopoldo Albizzati: La intervención ya terminó y en tanto se conformó una nueva comisión directiva que está conformada por nueve personas que tenemos como meta refundar esta entidad que es un emblema de la ciudad, como lo es el Puente Colgante.

Gabriel Dándolo: Respecto de las denuncias hay que decir que están, que siguen su curso pero de eso se está haciendo cargo la Justicia, que ya tiene en su poder todas las pruebas para determinar qué pasó y quién se tiene que hacer cargo. Ahora nosotros estamos enfocados en salir adelante y para eso tenemos muchos proyectos.
—¿Y cuál es la prioridad?

Leopoldo Albizzati: Nos planteamos dos cosas fundamentales: por un lado, la reparación económica y por el otro, la edilicia. Porque cuando tomamos intervención nos encontramos con que había desde aberturas rotas, ventanas sin vidrios y baños tapados sin agua ni conexión de gas; hasta faltantes de claves bancarias y documentación muy importante. Entonces empezamos a buscar la manera de cambiar las cosas y estamos actuando en ese cambio que primero que nada se enfoca en la búsqueda de fondos.

En ese sentido, el tesorero de la entidad explicó: “Ahora, y teniendo en cuenta que estamos a días de que llegue el invierno, lo primero que nos propusimos fue acondicionar el lugar para que los chicos estén bien. Por tanto comenzamos a pintar las paredes y en estos días vamos a reemplazar la faltante de 94 vidrios en ventanas y puertas por policarbonato, un material que es más seguro y económico; y luego procederemos al arreglo de las estufas que están fuera de circulación y los lavarropas industriales, que también son muy necesarios”.

—¿Y cómo se solventarán esos gastos?

L.A.: La mayoría de las cosas las estamos consiguiendo por donaciones de empresarios o particulares, sumado a que de a poco estamos intentando recuperar el número de socios voluntarios que teníamos, que se redujo de siete mil a dos mil en los últimos años producto del gran descreimiento que tenía la institución. Por eso hoy buscamos sumar gente que nos ayude a regularizar el desfase que tiene la entidad.

—¿Se refiere a una diferencia entre ingresos y egresos?

L.A.: Sí. Hoy Casa Cuna necesita por mes cubrir los aportes de veinte empleados que demandan, aproximadamente, $170.000 de sueldos y unos $100.000 más de cargas sociales; sumado a lo que se requiere para la manutención de cuarenta chicos y todo lo que ello implica. En consecuencia, hablamos de un monto que es importante y que no se cubre fácilmente, ya que si bien recibimos un subsidio de la provincia de $175.000, sumado a lo que ingresa por los socios voluntarios y de particulares que realizan donaciones esporádicas, el dinero no alcanza para cubrir lo que se necesita.

En ese sentido, el tesorero de la entidad explicó: “Casa Cuna es un hogar de tránsito y como tal tiene por objeto respetar la vida que los niños que pasan por aquí tienen antes de llegar, en tanto si el pequeño que está actualmente alojado vivía en Guadalupe e iba a una escuela de la zona, continuará yendo a la misma y por lo tanto hay que contratar un transporte para su traslado”. Y agregó: “Lo mismo pasa con el médico, ya que el fin es que los chicos tengan la posibilidad de ir a hacerse atender al hospital correspondiente”.

—¿Qué acciones se están realizando para recaudar fondos?

Gabriel Dándolo: En primer lugar ya pusimos en marcha una nueva campaña de socios, a través de la intervención de dos empresas colaboradoras, por una cuota mínima de $60, que se pude abonar a través de un cobrador en domicilio o mediante el uso de su tarjeta de débito o crédito. Además, se está organizando para junio la tradicional rifa y este 1° de mayo vamos a realizar una venta de locro a beneficio.

Sobre la remodelación
En diciembre de 2014, producto de la adaptación que Casa Cuna debe realizar en el marco de la ley Nº 12.967 de Promoción y Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, respecto de cómo deben vivir los pequeños que están de manera transitoria en una institución, se inauguró la primera de las tres “casitas” (módulo habitacional similar a una vivienda común) que estaban pensadas en un proyecto de remodelación. 
Consultados sobre cómo seguirá ese proceso, el prosecretario de la entidad dijo: “Aún no nos pusimos en contacto con el profesional que tenía ese proyecto en marcha porque nos hemos abocado a regularizar un montón de otras cosas, pero es algo que pronto abordaremos”.

Por otro lado, y respecto de cómo se reorganizó el funcionamiento de la entidad, Dándolo explicó: “Hay una supervisora nueva y estamos tratando de ensamblar nuestra labor con la de la Subsecretaría (de Niñez, Infancia y Familia)”. 

—¿Y qué pasa con los chicos, los afectó este proceso de cambio?

Gabriel Dándolo: En los primeros días quizás sí vieron con incertidumbre lo que pasaba, pero están totalmente contenidos porque el personal que está desde hace diez, quince y hasta veinte años sigue en contacto con ellos, lo mismo que los profesionales. 

—En los últimos tiempos estaba limitada la posibilidad de tomar contacto con los pequeños que estaban en el hogar para salidas transitorias los fines de semana, ¿cuál es la decisión de esta comisión al respecto?
Leopoldo Albizzati: Nuestra idea, previa autorización de la Subsecretaría de la Niñez, es retomar ese proceso con los correspondientes estudios de asistencia social a las familias que quieran hacerlo, porque pensamos que es una alegría para ese niño el poder salir y hacer cosas. Igualmente sabemos que es un proceso y hay que analizarlo.

Por colaborar
Quienes estén interesados en reservar locro, pueden hacerlo hasta el miércoles 29 de abril inclusive al teléfono 4572890 y costará $50 la porción. “El fin, además de buscar una recaudación, será también que la gente venga y nos conozca, que vea nuestras caras y sepa que estamos trabajando”, concluyó Albizzati.

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