santafe
Domingo 03 de Abril de 2016

Censura cultural: la provocación, en los muros de la escuela Normal

Entre las actividades para recordar el Golpe de Estado y la guerra de Malvinas, se inauguró una muestra que recoge los textos prohibidos durante esa época e invita a reflexionar sobre la libertad

“Pájaros prohibidos: censura cultural y resistencia durante la última dictadura” es la muestra que se inauguró el miércoles en la escuela Normal Nº 32 General José de San Martín, en el marco de las actividades para recordar el Golpe de Estado de 1976 y la Guerra de Malvinas. La propuesta recoge gran parte de los textos que fueron prohibidos durante la Dictadura cívico militar y busca interpelar sobre los desafíos que presenta la defensa de la libertad.
A partir de la experiencia de Libros que Muerden –un texto de la asociación civil La Grieta y la biblioteca popular La Chicharra que recupera aquellas obras de la literatura infantil y juvenil que fueron censuradas o descatalogadas durante la Dictadura–, las profesoras Cecilia Pardo y Cecilia Moscovich y la bibliotecaria Micaela Piccini comenzaron, el año pasado, a investigar sobre los productos culturales que habían tenido ese destino y a recuperar copias de algunos. Así fue tomando forma la muestra que contó con un importante apoyo de las autoridades escolares y a la que se sumaron las intervenciones artísticas de las profesoras Sandra Cugini –junto a los alumnos de 5º año de la modalidad Arte– y Andrea Luque López.
“La Operación Claridad consistió en prohibir libros, o sugerir que no se utilicen, que la dictadura cívico militar consideraba que no debían leerse. Hay que tener en cuenta que parte muy importante de la sociedad civil estaba de acuerdo y manifestaba la necesidad de un ordenamiento en la sociedad. La Operación Claridad no fue hecha solo por los militares, sino también por parte de la sociedad civil que buscaba echar ♫«un manto de claridad» sobre la cultura y la educación argentina”, explicó Piccini en diálogo con Diario UNO.
Y continuó: “Los autores eran prohibidos no solo por tener participación en actividades políticas o subversivas, sino que también había otras cuestiones que se consideraban. Por ejemplo, a la escritora santafesina Laura Devetach se la censuró «por exceso de fantasía e ilimitada imaginación». La imaginación, la libertad o hablarle al niño desde un lugar de emparejamiento de miradas y no desde el adoctrinamiento, también eran censuradas”.
En ese sentido, explicó que muchas veces no se censuraba todo el libro pero sí se eliminaban de la publicación algunas partes, como poemas o cuentos. “Se los amoldaba para permitir su circulación en la escuela”, detalló la bibliotecaria y contó que la propuesta buscó ir un poco más allá de los libros e incluir otros elementos de la cultura que fueron prohibidos durante esa época.
Fue un trabajo de muchos meses que implicó una investigación profunda y la recopilación de los materiales en distintos lugares. Al respecto, para las organizadoras fue muy interesante la respuesta de la comunidad que, al enterarse del proyecto, fue realizando sus propios aportes. “Hay muchas investigaciones previas sobre este tema y lo que hicimos fue basarnos en eso y enriquecerlo. Hay cosas que nos enteramos por el boca en boca y después fuimos a las fuentes, a las listas negras”, señaló Piccini y reconoció que, aún a casi 33 años del regreso de la democracia, “hay mucha gente que todavía tiene miedo a hablar de esto”.

Para compartir y reflexionar
Recorriendo la muestra se pueden encontrar, sobre las paredes, una gran cantidad de historietas, fotos y carteles con preguntas como “¿En democracia hay censura?” o “¿Se puede controlar el pensamiento?” que buscan ser disparadores de la reflexión y del trabajo en las aulas.
Pero, además, en las vitrinas, se exponen discos que fueron censurados o muchos libros que dejaron de circular. Incluso, detectaron algunos casos, de publicaciones que no se volvieron a editar por lo que solo quedan pocas copias o fotocopias.
Entre las publicaciones aparece “Qué es el cubismo” que fue censurada por pensar que estaba vinculado a Cuba; o el libro de “Matemática moderna” que incluye la teoría de los conjuntos y que se consideraba que podía promover el indisciplinamiento o la conspiración. “No eran prohibiciones explícitas pero te invitaban a sacar esos libros de la escuela. Y en esa época cuando te «invitaban a sacar» algo tenías que hacerlo”, detalló Piccini y aclaró: “Más allá de esos casos, hay que tener en claro que estas acciones no fueron hechas por brutos”.
“Hay una profesora de la escuela que nació en cautiverio y nos facilitó material muy querido por ella y muy íntimo. Hay cartas que le escribía su familia a su mamá cuando estaba presa y que fueron devueltas porque fueron censuradas; y juguetitos que la mamá le hacía en la cárcel”, contó Piccini y resaltó que la muestra está pensada para que no se necesite una guía porque está armada en estaciones por temática.

Un inicio
La idea es que, dentro de la escuela, la muestra sirva como un disparador para una gran variedad de actividades que las organizadoras han pensado para desarrollar a lo largo del año. “Tenemos previstas actividades concretas que podrán ser enriquecidas por los aportes de los profes y los estudiantes. Después queremos hacer una producción escrita y está la posibilidad de hacer unos murales”, relató Piccini.
Pero aclaró que la idea es que las acciones no queden ser solo vinculadas a la dictadura ya que este año es el bicentenario de la Declaración de la Independencia y la escuela cumple 110 años. “La libertad y la educación pública son temas que atraviesan todo, por eso queremos ampliar la mirada e invitar a la sociedad a que se acerquen y se sumen”, cerró y recordó que la muestra participará de la Noche de los Museos el 30 de abril.

Por Victoria Rodríguez / De la Redacción de UNO Santa Fe

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