Ovación
Domingo 23 de Octubre de 2016

Central y Newell's paralizan la ciudad en un partido para un sinfín de sensaciones

En el duelo de necesidades, Central quiere arrimarse al lote de arriba y Newell's consolidarse. A las 16, en Arroyito.

Clásico. Palabra amplia si las hay. No menos de 10 acepciones son las que figuran en la Real Academia Española. Ahora, si se emplea dentro de los límites de Rosario, la lectura es una sola. Es clara. Contundente. Incontrastable. Sí encierra un sinfín de ideas y dispara miles de interpretaciones, que pueden balancearse entre el juego propiamente dicho y las sensaciones que rodean a un Central-Newell's, como el que se llevará esta tarde, en el Gigante. Será un nuevo cruce en la larga historia futbolística entre canallas y leprosos. Otros 90 minutos en los que el deseo se batirá a duelo con los temores que siempre se las ingenian para germinar. Más allá de las consideraciones que tienen que ver con el espíritu folclórico del partido más visceral del fútbol argentino, el juego siempre es lo más importante. Y en función de eso ambos entrenadores trabajaron a lo largo de la semana buscando lo mejor con los intérpretes que tenían a mano.

Ninguno de los dos llega con su potencial a pleno. Coudet tiene varias bajas obligadas, de peso por cierto, que lo obligaron a reorganizar piezas. El equipo que esta tarde pondrá en cancha lejos estará de ser al que imaginaba echar mano cuando se puso en marcha el torneo. Igual, a esas bajas obligadas hay, en principio, otras decisiones de orden táctico, como la ausencia de Víctor Salazar (ver página 5). No menos problemas tuvo Diego Osella para darle forma a este Newell's quizá poco vistoso pero altamente utilitario. Unas cuantas bajas por lesión también lo condicionaron, más otras posibles ausencias, que quizá son las más fuertes, como la de Ignacio Scocco.

Eso sí, cuando la pelota se eche a rodar no habrá tiempo para lamentos. Con lo que habrá en cancha se deberá darle vida a esa idea futbolística sobre la que, sin dudas, ambos técnicos machacaron en la previa. Uno (Coudet) para intentar reacomodar la estructura. El otro (Osella) para lograr que el tránsito un tanto endeble desde el juego, pero altamente rentable desde los números, encuentre extensión, al menos por un capítulo más.

¿Qué clásico se dará? Difícil de saber. ¿Qué están en condiciones de dar uno y otro? En ese sentido hay algunos postulados imaginarios, que tranquilamente podrían estallar en mil pedazos a partir de una contingencia. Da la impresión de que Central tiene el potencial necesario como para intentar plantear el partido de una forma distinta a la que podría hacerlo Newell's. Este equipo de Coudet cuenta con el material necesario y, sobre todo, con una idea ya procesada. De sonarle el despertador a tiempo como le sucedió ante Arsenal, las chances se le presentarán robustecidas. Sí tiene la contra de la discontinuidad en el juego. Hasta aquí un sello que lavó bastante la imagen del equipo sólido que supo ser hasta hace muy poco tiempo.

La discontinuidad que padece hoy el Canalla es la virtud de la que hace gala este Newell's que conjuga con cierta dificultad el verbo jugar, pero que lo hace a la perfección con otro (tal vez el más importante): sumar. Hay una condición de escolta e invicto que puede enrostrarle a cualquiera. También está la racha adversa que arrastra ante el rival de toda la vida.

Presiones. Ambiciones. Virtudes. Defectos. Temores. Un clásico.

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