santafe
Miércoles 24 de Febrero de 2016

Cinco días sin luz: relato en primera persona de dos vecinos de la región

Vivir en emergencia. “Comprar velas y comida, racionalizar el agua, la nafta para el grupo electrógeno, los chicos, el calor, la inseguridad, la mala onda, dormir de los suegros, el estrés y los piquetes”, fueron algunos de los padecimientos de Carla y José 

Carla vive en Sauce Viejo. Se le cortó la luz el pasado viernes a las 8, en plena tormenta. Todavía espera que le comuniquen que el servicio se restableció. José vive sobre la ruta 1, en el km 5. El día de la tormenta se le cortó la energía eléctrica, y este miércoles los vecinos se comunicaron con él para decirle que la luz había vuelto. 
“En un momento de la semana no tuve ni luz, ni agua y estaba parado en medio de la ruta porque había un piquete”, contó José. 
Por su parte, Carla expresó: “Nosotros tuvimos la suerte de que nos prestaran un grupo electrógeno. Lo usamos de noche solamente y ya voy gastando más de 600 pesos en nafta. Es casi una boleta de luz”.

“Para colmo había ido al súper”
José decidió el jueves pasado ir al supermercado para abastecerse de cara al fin de semana, nunca imaginó un corte de luz de cinco días. En diálogo con Diario UNO explicó la aventura de vivir “a la luz de las velas”. 
“Al principio pensé es que esto podía durar como mínimo dos días, pero me equivoqué. Fueron más. Lo primero que hice fue comprar velas. Gasté más de 20 velas”, afirmó José y continuó con el relato: “Puse todo en el freezer para que pueda aguantar con el hielo que tenía pero al tercer día, la heladera ya no tenía más hielo y se empezaron a pudrir los alimentos. Pude llevar algo de mi viejo pero perdí casi todo. Entonces empezamos a comprar en la rotisería, todos los días sandwichitos. Es otro el presupuesto. Además, todo lo que comprés lo tenés que consumir en el momento”.
Palta. José debió sacar parte del árbol caído sobre la medianera.
Calvario de días eternos
“Acá tenemos bombeador, sin luz en esta zona tampoco tenemos agua. Entonces empezamos a racionalizarla. Por dos días tuvimos agua. Usábamos solamente para bañarnos y estipulamos una ducha no superior a los cuatro minutos (sonríe). Para la parte sanitaria usábamos el agua de la pileta de lona, la sacábamos con baldes. Cuando vimos que no quedaba agua en el tanque dejamos de lavar los platos”, manifestó José.
El vecino de Rincón graficó una situación: “En un momento de la semana no tuve luz ni agua y estaba parado en el medio de la ruta porque había un piquete”, y preguntó: “¿Te imaginás cómo estaba?”. Sobre el corte de rutas y calles, opinó: “Cortar la ruta es echar nafta al fuego. No se ganaba nada, era una medida contraproducente. Cortar una ruta es parte del problema, no de la solución”
“Habré llamado como 15 veces a la EPE. Sabíamos que estaban abarrotados de trabajo. Al principio no me atendía nadie. Tenía que esperar 10 minutos. Entonces dejaba sonando el teléfono hasta que alguien me atendía y me tomaba el reclamo. Te atienden bien en la EPE”, destacó.
 
No pensar tanto
José hizo referencia al estrés que genera vivir así: “Un día estaba agotado, mental y físicamente. Porque estás pensando todo el día en si va a volver la luz, todo está sujeto a eso. Todo es un problema. Aparte no podés alterar mucho tu rutina porque tenés que seguir trabajando. Un solo día me vine a Santa Fe a la casa de mis viejos porque no aguantaba más el calor”.
José está feliz porque tiene luz. Puede volver a su casa: “Ahora tengo que ponerme a limpiar la heladera, el baño, la casa en general. Si pensás en todo lo que compraste y en todo lo perdiste... te angustiás más. Yo sé que todavía hay gente que no tiene luz y está peor”.

“Más de 600 pesos de nafta”
Es lo que lleva gastado Carla para que pueda funcionar el grupo electrógeno que le prestaron. Sacando cuentas rápidamente, expresó en diálogo con Diario Uno: “Es casi una boleta de luz”.
La vecina de Sauce Viejo vive en el barrio Jorge Newbery y ayer todavía esperaba que le “devuelvan la luz”. Carla pareciera que se ríe para no llorar, y cuenta: “En principio te lo tomás tranquila, es una emergencia, pero ya quiero que vuelva la luz (se ríe). Hice el reclamo enseguida. Generalmente cuando hay tormenta tardan un día más o menos, tenemos muchos árboles grandes. Hasta el lunes no fue nadie a trabajar al barrio”, detalló. 
Y así continuó relatando su aventura: “Durante el día no prendemos el grupo electrógeno. Tengo que comprar comida hecha para que no me sobre, obviamente que te sale más caro. Por suerte en la heladera tenía pocas cosas pero conozco gente que el día anterior había ido al supermercado”.
“Llamé dos veces a la EPE, después no llamé más. Se nos cortó el teléfono fijo, hay mucha gente sin teléfono acá. A la noche nos quedamos. No te podés ir porque te puede roban todo”, advirtió la vecina, y agregó: “Hay que tener planes de contingencia un poco más serios porque estamos ante situaciones que cada vez son más atípicas. Creo que la comuna tiene que prestar atención a la poda de los árboles”.
Sobre los piquetes que se produjeron en los últimos días, consideró: “El sábado me agarró el piquete en la autopista. Me bajé y hablé con los vecinos. Yo entiendo el reclamo pero no cortaría la ruta porque no me parece que sea efectivo en estas condiciones. Pero en el barrio se decía: «si no cortamos la ruta, no nos van a dar luz»”.

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