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Lunes 17 de Agosto de 2015

Club Liverpool: Una vida dedicada al deporte y la recreación

Fundada el 24 de agosto de 1922 (a poco de cumplir los 93 años), la institución no detiene su marcha y continúa apostado a distintas disciplinas en pos de brindarle un servicio a la comunidad. 

Esta historia comenzó en la década del 20, cuando muchos inmigrantes fueron afincándose en busca de nuevos horizontes y oportunidades. La mayoría de ellos españoles e italianos, quienes fueron levantándose después de verse obligados a abandonar su país por causas de fuerza mayor (la Guerra Mundial era una de las grandes razones).
Fue así como un grupo de jóvenes que jugaban al fútbol en barrio Sargento Cabral, decidieron formar un club para formalizar su idea de realizar actividades de manera oficial y de gran popularidad en la Argentina. Básicamente, eran chicos que participaban de distintos torneos libres y que, de un día para el otro, cambiaron su parecer.
La particularidad del caso es que no contaba con un espacio físico donde interactuar, con lo cual, el 24 de agosto de 1922, comenzaron a reunirse en diferentes casas de familia para charlar y buscar la manera de cristalizar este sueño. Como esas reuniones no siempre eran posibles, muchas veces se congregaban en un bar muy popular, por aquel entonces, que se llamaba Liverpool, situado en Salvador del Carril y Necochea. 
Por más que parezca obvio, el nombre del club no surge precisamente de la ciudad inglesa o del barrio, sino de una circunstancia atípica. Un día, se organizó un encuentro libre de fútbol en el puerto local, y después de finalizado, los integrantes de aquel equipo, que habían comenzado con la idea del club, intercambiaron sugerencias respecto a cómo debería llamarse y cuál debería ser la bandera y los colores que los representase.
Entonces, de manera intempestiva, uno de ellos propuso que el primer barco que llegara, –en esa época el puerto de Santa Fe era muy popular y tenía continuo movimiento de embarcaciones, ya sea de carga como de traslado– sería de donde provendría tal dictamen. Y por una singular coincidencia, el primero en arribar fue uno llamado Liverpool, que portaba una bandera de Francia (rojo, blanco y azul), que terminó llevándose todos los comentarios. Desde ese momento y hasta la actualidad, son sus símbolos.
Sigue de pie
Como en la gran mayoría de las instituciones, el sueño de fundación se cristalizó en una casa y por dos caras visibles: Francisco Fernández y Gerónimo Muchiutti, junto con otro grupo de pujantes personalidades. Como la popularidad del club se fue incrementando, en 1950 adquirió los terrenos (tres), donde hoy está emplazada la sede social. La cancha principal, inicialmente estuvo entre Llerena y Lavaisse.
Por razones poco claras, el club abandonó el fútbol –fundamentalmente por factores económicos–, juntamente con la desaparición de la Federación Santafesina, de la cual era asiduo animador, con varias sobresalientes campañas. Asimismo, ya instalado en Ruperto Godoy 1850 (sede actual), optó por expandirse y apostó a nuevas ideas. En esta oportunidad, levantó una cancha de tenis criollo, disciplina que se puede practicar recreativa y competitivamente. 
De ahí en más se generaron nuevas actividades, las cuales se realizan asiduamente en la actualidad, con gran suceso, fortificando los fundamentos deportivos. Es verdad que el tiempo a veces atenta con la proyección, pero los proyectos siempre estuvieron latentes. Esto fue el motor impulsor para ir por más, ya que hoy la entidad brinda un espacio ideal con gimnasio cerrado para la práctica del patín y el fútbol de salón, de gran popularidad en Santa Fe.
Así es como sigue en pie dando un servicio a la comunidad a través de un espacio de contención y recreación. Nunca le fue fácil, todo lo contrario, debió superar infinidad de obstáculos para aprender y saber qué decisiones tomar. Ahí radica el porqué de su vigencia que, pese al paso de los años, está marcada a fuego en uno de los barrios más populares de la capital de la provincia y que no descansa en pos de sumar con la causa de una sociedad mejor.

Encuentro. Los más arraigados al club se congregan todos los días para compartir buenos momentos entre amigos y compañeros.

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