Colón
Domingo 19 de Marzo de 2017

Apareció en el momento justo

Eduardo Domínguez fue cuestionado por el rendimiento de Colón en el partido ante Olimpo, sin embargo ante Unión el aporte del entrenador resultó fundamental

A la hora de hablar del porcentaje de responsabilidad que tienen los entrenadores, tanto en los triunfos como en las derrotas, el mundo del fútbol no se pone de acuerdo. Para muchos resulta menor, dado que los jugadores son los que resuelven dentro de la cancha. Para otros es fundamental, ya que los técnicos potencian a los futbolistas y los hacen jugar mejor.
Está claro que hay técnicos que son más influyentes que otros, como así también se diferencian entre los que hacen un culto de la táctica y los detalles y los que dejan hacer un poco más apelando a la impronta del protagonista. En este caso, Eduardo Domínguez está haciendo sus primeros pasos y el sábado en el 15 de Abril dio un paso adelante en su consolidación como entrenador.
Si bien apenas había dirigido un partido a Colón, los cuestionamientos por la producción del equipo se hicieron sentir. Con más de dos meses de pretemporada y ocho amistosos el equipo no había demostrado nada frente a Olimpo. Incluso estuvo muy cerca de perder el partido ante un rival muy limitado.
Y los interrogantes con los que llegaba el equipo y el técnico al partido con Unión eran realmente grandes. Sabía Domínguez que un resultado adverso podía complicarle su estadía en el banco sabalero, aun cuando apenas había dirigido un cotejo oficial.
Pero así también era consciente de que un triunfo le daría un oxígeno notable y le permitiría trabajar con suma tranquilidad. En una semana corta de trabajo, dado que el lunes por la noche había jugado ante Olimpo, el cuerpo técnico diseñó el partido que luego los jugadores llevaron a la práctica.
En este caso, lo planeado pudo plasmarse dentro del campo de juego y Colón superó tácticamente a su adversario. El día previo al encuentro, Domínguez hizo mucho hincapié durante el entrenamiento en los trabajos de pelota quieta.
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Consideraba que por allí podía ganar el partido y no es casualidad que los últimos cuatro goles de Colón fueron de cabeza. Uno de Nicolás Leguizamón ante Boca, el de Germán Conti frente a Olimpo y los dos ante Unión. Por eso la inclusión de Guillermo Ortiz, que tiene buen juego aéreo y que resultó vital para abrir el camino del triunfo.
Durante los 90 minutos se notó un equipo aplomado, que conocía muy bien su plan de juego y que no iba a apartarse de lo planificado. Para eso fue fundamental el trabajo de los jugadores de experiencia como así también la tranquilidad que transmitió el técnico aún en los momentos de los festejos de los goles.

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Cultor del bajo perfil y lejos de las frases altisonantes, Domínguez mantiene la calma aún en los peores momentos. Cuando muchos pedían que ponga en cancha un mediocampo más combativo para jugar frente a Unión mantuvo sus convicciones y puso en cancha una formación ofensiva sin resignar protagonismo.
La apuesta fue un éxito y más allá de llegar poco al área rival, el Sabalero terminó ganando el partido por arriba con los goles de Ortiz y Yamil Garnier. Pero además, uno de los puntos claves fue que neutralizó el buen juego aéreo de Unión, ya que ni Franco Soldano, ni Leonardo Sánchez, ni tampoco Emanuel Britez pudieron ganar en las inmediaciones del arco sabalero. Eso se practicó en la semana previendo que sería un partido muy cerrado.
Ahora la historia será otra y Domínguez tendrá otra espalda para afrontar lo que viene. Aquellos que lo miraban de reojo posiblemente comiencen a confiar. No es para descorchar champán, pero dijo presente en el momento indicado.
Obviamente que el equipo debe seguir mejorando, sobre todo en materia ofensiva, dado que genera pocas opciones de gol. Por ahora la cabeza lo viene salvando como sucedió en el Clásico.
Seguramente aquellos clásicos que afrontó como entrenador de Huracán le sirvieron para esperar el del sábado más confiado. En ese aspecto tenía una ventaja por sobre Juan Pablo Pumpido, que dirigía su primer clásico. A Domínguez le tocó dirigir tres ante San Lorenzo como técnico del Globo, en los que cosechó un triunfo, un empate y una derrota ante un rival que contaba con un plantel de mayor jerarquía.
De los últimos cuatro clásicos que perdió Colón, dos de ellos fueron con entrenadores interinos: Pablo Morant y Ricardo Johansen, mientras que los restantes fueron con un técnico de la casa como Mario Sciacqua y el restante con Darío Franco. El yerno de Carlos Bianchi ingresará a las estadísticas como el DT que volvió a ganar después de 19 años en el 15 de Abril y no es poco.