Colón
Domingo 03 de Julio de 2016

"El desafío más grande"

Paolo Montero le confió a Ovación que su llegada al Sabalero representa el objetivo más importante en su trayectoria como entrenador, más allá de su exitosa carrera como futbolista. "Estoy muy contento por dirigir en el fútbol argentino y a un equipo como Colón", disparó

Su trayectoria como futbolista fue realmente muy exitosa. Jugó durante 13 temporadas en Europa, primero vistiendo la camiseta del Atalanta y luego pasando a la Juventus. Precisamente, con el equipo de Turín logró cuatro Scudettos, tres Supercopas de Italia, una Supercopa de Europa y una Intercontinental.
Pero, además, fue uno de los referentes del seleccionado uruguayo y participó del Mundial 2002 con la camiseta celeste. Por ello el nombre de Paolo Montero está asociado al éxito y es uno de los jugadores más reconocidos en Uruguay, fundamentalmente por su carrera en el fútbol europeo plagada de títulos.
Surgido en Peñarol, volvió justamente al Carbonero para terminar su etapa como futbolista y fue allí donde se inició como entrenador, primero en las divisiones menores y luego como entrenador interino de la Primera División. Un proceso muy corto que finalizó con la llegada de una nueva dirigencia que contrató a Pablo Bengochea como entrenador del conjunto carbonero.
Luego de eso llegó el momento de comenzar a forjar su carrera como entrenador y para eso se preparó participando de distintos cursos y charlas con los entrenadores más importantes de todo el mundo. Si bien como futbolista tuvo la suerte de ser dirigido por Marcello Lippi, Carlo Ancelotti, Claudio Ranieri y César Luis Menotti, entre otros, está claro que una cosa es resolver dentro de la cancha y otra hacerlo fuera de ella. Por lo cual, Montero asimiló los conceptos de todos los entrenadores que tuvo, pero también y como es lógico fue formando su propia identidad como técnico para ponerla al servicio del plantel que le toque dirigir. De este modo, su llegada a Colón lo encuentra en su mejor etapa, con la experiencia acumulada en su paso por Boca Unidos.

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Los meses que estuvo en Corrientes le sirvieron para adaptarse al fútbol argentino más allá de haber dirigido en la segunda división. Pero está claro que el muy buen trabajo realizado en Boca Unidos despertó el interés de la dirigencia rojinegra, dado que José Vignatti antes de asumir como presidente ya había tomado contacto con Montero y era un secreto a voces que sería el nuevo entrenador de Colón.
Llegó a la ciudad hace ocho días, pero recién el martes 28 de junio condujo su primer entrenamiento al frente del plantel. Un día después fue presentado en conferencia de prensa y el viernes por la tarde recibió a Ovación en el Hotel de Campo (donde actualmente está viviendo junto a su cuerpo técnico) para charlar mano a mano sobre su arribo a Colón y los objetivos planteados.
Café de por medio, el flamante entrenador sabalero habló de todos los temas, no solo los vinculados al equipo, sino también opinó sobre la idiosincrasia del fútbol argentino y las diferencias que encuentra con el uruguayo. Con un tono reflexivo y alejado de las frases grandilocuentes, Montero se mostró muy medido y tranquilo pero, a su vez, expectante y con muchas ganas de imprimirle a Colón su sello como DT.
—¿Es un desafío importante dirigir a Colón?
—Es importante, primero por las exigencias del equipo, Colón tiene una hinchada exigente y una dirigencia nueva que tiene los objetivos claros y sabe lo que pretende. Y nosotros tenemos un respaldo entre comillas de los uruguayos que pasaron por Colón como entrenadores y jugadores y que por suerte triunfaron y eso te puede dar un pequeño plus. Estamos muy contentos de estar acá y también de los primeros días de entrenamiento de los jugadores. Ojalá que sigamos de esta manera y después tenemos que esperar para saber cuándo arranca el campeonato porque eso también varía mucho la planificación.
—Dirigiste a Peñarol, que es un equipo grande de Sudamérica, pero lo hiciste de manera interina y después Boca Unidos. ¿Se puede decir que Colón es el mayor desafío que se te presenta como entrenador?
—Sin dudas que este es el mayor desafío que tengo como entrenador porque en Peñarol yo sabía que era interino y que no me iba a quedar, por eso este es el desafío más importante más allá de estar muy agradecido a Boca Unidos, porque la chance de Colón llegó en función de lo hecho en Boca Unidos, en donde nos trataron muy bien. Pero además de lo que significa Colón como club es un desafío muy lindo porque sabemos las exigencias que tiene el fútbol argentino. Nosotros en Uruguay mamamos mucho de niños el fútbol argentino, se ven todos los partidos. Antes se veía uno, pero hoy en día podés ver todos los partidos del fútbol argentino. Y el sueño de cada uruguayo es tener un paso por el fútbol argentino y también sabemos que es un trampolín importante que te abre las puertas a nivel mundial.
—En varias oportunidades manifestaste tu deseo de dirigir en Europa y me imagino que sos consciente de que si te va bien en el fútbol argentino después estás preparado para pegar el salto...
—Seguro, por la exigencia y la competencia que tiene el fútbol argentino. Lo dijo una vez el Tata Martino cuando llegó a Barcelona, cuando le preguntaron si tenía presión por dirigir al Barcelona y él comentó respecto a lo que se vive en el clásico rosarino. Y acá en Santa Fe es muy parecido, vos de repente perdés un clásico y sabés que se te complica vivir durante todo el período hasta que se juegue la revancha. Y son temas muy complicados, entonces, ¿qué presión y qué exigencia podés vivir en Europa cuando acá tal vez no ves a los hinchas durante un mes porque entrenás a puertas cerradas? El fútbol argentino te arma una caparazón muy importante que después todo lo externo en Europa resulta un juego de niños. Después de dirigir en Argentina o jugar, cuando vas a Europa es como entrar a Disney. Por eso aparte de la capacidad que tienen y de la manera en que se preparan, los técnicos argentinos a nivel mundial están triunfando y tiene que ver con esa experiencia. Y nosotros somos parecidos a los argentinos, de hecho todo uruguayo que pasó por Argentina, en la mayoría de los casos ha triunfado.
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—¿Qué diferencias encontrás entre el fútbol uruguayo y el argentino?
—El ritmo, pienso que el fútbol es un reflejo de la sociedad, vos fijate que acá en Argentina te parás en Buenos Aires en la calle Florida y hasta las mujeres te pechan, todo el mundo vive a 100 kilómetros por hora y en cambio vos te parás en la calle 18 de Julio en Montevideo y la gente mientras va laburando está con la valijita tomando mate y mirando vidrieras. Y nosotros tenemos esa idiosincrasia que para los argentinos se asemeja a vivir en un pueblo. Vivimos a un ritmo muy distinto y el fútbol es un reflejo de la sociedad y en consecuencia se vive como se juega.
—¿En el aspecto táctico tenés algún sistema preferido?
—Yo por ser criado de alguna manera en Italia soy un convencido de que los equipos se arman de atrás hacia adelante. Nosotros en Boca Unidos implementamos un sistema 4-2-3-1, pero los esquemas dependen mucho de los zagueros que tengas. Si vos te podés plantar en la mitad de la cancha o no, si tienen la capacidad y la intuición como para leer el juego y pararse en la zona media. Porque si no es así, tenés que volcarte unos metros hacia atrás y ya armás un equipo más predispuesto para el contragolpe. La semana próxima comenzaremos a trabajar en doble turno y allí empezaremos a hacerlo en el aspecto táctico y comenzar a interiorizarnos bien respecto de las funciones que cada futbolista puede cumplir y en cuáles se sienten más cómodos. El lunes la idea es arrancar con un táctico y ver con qué sistema podemos jugar, porque también me agrada el sistema de línea de tres, pero para eso tenés que tener los zagueros y carrileros adecuados.
—¿El técnico debe adaptarse a los jugadores que tiene o los futbolistas tienen que interpretar y adaptarse a la idea del entrenador?
—Para mí lo más importante son los jugadores, el técnico debe adaptarse a los jugadores que hay y a lo que les gusta a los jugadores en el sentido de que no vas a poner a un futbolista en una posición en la que no esté cómodo. Pero yo soy de la idea de adaptarse al jugador como pasó en Boca Unidos, en donde el plantel ya estaba armado y nosotros tuvimos que adaptarnos a los jugadores. En este sentido, puede ser un poco diferente porque tenemos la chance de elegir a los jugadores para poder desarrollar el sistema que pretendemos.
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El entrenador uruguayo recibió a Ovación en el Hotel de Campo, donde por el momento está viviendo junto al resto de su cuerpo técnico
El entrenador uruguayo recibió a Ovación en el Hotel de Campo, donde por el momento está viviendo junto al resto de su cuerpo técnico

—¿Tenés definido la cantidad de refuerzos que deseás y el número de profesionales con los que pretendés trabajar?
—Lo normal es tener 25 o 26 jugadores y más con este campeonato largo que va a tener 30 fechas. Siempre en este tipo de competencias es preferible tener un poquito de más para el recambio. Pero en eso estamos con los dirigentes para buscar refuerzos y tener paciencia, dado que fútbol es muy variable y siempre se depende de la especulación del jugador que tiene otras ofertas. Ojalá que se puedan concretar rápido para poder trabajar con tiempo previo al campeonato.
—¿La idea sería traer entre ocho y diez refuerzos pero que varios de ellos vengan para ser titulares, teniendo en cuenta que tenés algunos futbolistas que son la base como Poblete, Conti, Ledesma?
—Eso es lo que hablamos con José (Vignatti) y el Bichi (Esteban Fuertes), que el mercado es tan variable, que por ahí en un mes algún jugador que está en el plantel se te puede ir a Europa. Por suerte el mercado mexicano termina antes, pero si alguno se te va a Europa te cambia todo. Uno tiene que tener plan A, B y C porque si mañana se te va (Germán) Conti, tenés que reforzarte con otro zaguero y de repente si un zaguero importante como Conti decidió irse a otro equipo, no podés hacer nada. Es mi primera experiencia en un mercado de pases y me gusta este ejercicio, pero como decía el Tolo Gallego: "En la elección de los refuerzos hay que equivocarse lo menos posible".
—¿Qué no negocia un equipo dirigido por Montero?
—Lo que dicen todos, la entrega; de todas maneras para mí todo sale del grupo. ¿Cuántos grupos se llevaban mal los jugadores y lograron cosas importantes? Son muy pocos, pueden ser tres o cuatro. Pero los equipos que tuvieron éxito se basaron en un grupo fuerte, no te digo amigos porque eso es una mentira, ya que no se puede ser amigo de todos. Pero todos tienen que ir detrás de un objetivo, si todos van en canoa y viene un tsunami o todos se salvan o todos se hunden. Lo grupal siempre debe estar por encima del aspecto individual.
—¿Tenés algún técnico en el que te reflejás o que decís me gustaría que mi equipo juegue de esa manera?
—De todos los técnicos que tuve, que son famosos a nivel mundial, fueron todos ofensivos. Pero todos tenían buenos zagueros y un buen golero, con Menotti en Peñarol cuando debuté, después tuve a Lippi a Ancelotti, también a Capello. Después viajé a México para hablar con Ricardo La Volpe. De todos estos entrenadores, lo que más me sorprendió fue la capacidad ofensiva, por ejemplo de pressing alto. Pero también aprendí que para jugar de determinada manera dependés mucho de los zagueros que tengas. En la capacidad que tengan ellos de poder jugar en la mitad de la cancha y tener lectura de juego para achicar y jugar con el elástico.
—Y hoy precisamente contás con dos marcadores centrales como Conti y (Osvaldo) Barsottini, pero en el caso de Conti puede ser vendido, de allí la necesidad que tenés de buscar zagueros.
—Barsottini está trabajando muy bien y con mucha intensidad y en el caso de Conti, están preguntando por él equipos importantes y la verdad que no es justo cortarle la carrera si un equipo importante lo pretende. Y yo no sería tan egoísta como para decirle quedate en Colón si lo quiere River u otro equipo importante. El lunes arrancamos un trabajo táctico con Conti y dentro de 10 días me venís a hacer una entrevista y de repente se fue a Europa. Es todo muy variable y por eso pensamos en lo que hay.
—¿Para pensar en un Colón protagonista primero hay que ver con qué plantel contás?
—Hay que ir paso a paso, cada técnico tiene su librito, sus jugadores y el armado del equipo. Pero no puedo ir más allá y es por eso que planifico en función del plantel que hoy tengo; después se verá con los refuerzos que llegan y con el armado definitivo del plantel.
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—Hace pocos días que estás en Santa Fe pero me imagino que ya se te acercaron para hablarte del Clásico y que hay que ganarlo...
—Sí ya me lo dijeron (risas) y yo lo viví en Uruguay con Peñarol y Nacional, se siente esa pasión. Nosotros todavía no salimos del hotel, pero la gente que trabaja acá y que es de Colón ya te dice: "Contra Unión no podemos perder" y eso lo vas sintiendo. Y me imagino que cuando lleguen los días previos se va a sentir mucho más.
—Con el correr de los días seguramente te vas a ir metiendo en el clima futbolero que genera Colón...
—Uno de los motivos por los que aceptamos venir a Colón tiene que ver con las exigencias que tiene este club, con una hinchada muy intensa y que llena la cancha. Me llamaron de otros equipos, pero yo quería venir a Colón porque mis compatriotas como Javier Delgado, Marcelo Saralegui, Walter Parodi, Samanta Rodríguez Peña y Jorge Fossati me hablaron maravillas del club y esa adrenalina que se vive en esta ciudad es la que nos gusta para dirigir.