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Domingo 13 de Diciembre de 2015

Cómo prevenir los resfríos de verano

Sumadas las afecciones propias de esta estación, los cambios de temperatura drásticos, el aire acondicionado, entre otras causas, pueden provocar enfermedades respiratorias. Consejos de médicos locales.

Los resfríos no son cuadros vinculadas solamente a los meses de bajas temperaturas. En primavera y verano también pueden afectar a las personas. Las razones –o las causas– pueden ser varias, pero las principales son la exposición a temperaturas bajas para combatir el calor (ventiladores, aire acondicionados, bañarse o sumergirse en agua muy fría, entre otros recursos a mano); y los cambios bruscos de temperatura a los se somete el cuerpo. 
Consultado por Diario UNO, Matías Candioti Busaniche, médico clínico, alergista y secretario académico de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM) de la UNL explicó que “si bien es esta estación son más frecuentes las gastroenteritis y los episodios de diarrea, también aparecen enfermedades del árbol respiratorio y alérgicas”. 
“Los cambios de temperatura muy bruscos entre los espacios cerrados y la calle, impactan en nuestro cuerpo. Además, tendemos a cerrar los ambientes para preservarlos fríos. Como consecuencia, la falta de circulación de aire y de recambio con el aire externo, favorecen la proliferación de gérmenes, de modo tal que es necesario ventilar los hogares y ámbitos de trabajo en determinado momento del día para renovarlo”, dijo.
Estornudos, congestión, picazón y secreción nasal; picazón e inflamación de la garganta; voz ronca, tos y carraspeo; lagrimeo ocular; dolor de cabeza y fiebre, son algunos de los síntomas que pueden acompañar a estos resfríos o cuadros alérgicos que se agudizan por los cambios (ambientales, climáticos); y por los cambios a los que las personas mismas se someten para mitigar los efectos del calor sofocante. 
El cuadro y las molestias puede agudizarse y convertirse en una verdadera pesadilla de una noche de verano. “Aunque no suelen presentar complicaciones graves, en ocasiones, y especialmente en los niños, pueden venir acompañados de sinusitis, otitis con derrame, laringitis o bronquitis”, advirtió Candioti. 

Algunas medidas preventivas 
“El lavado frecuente de manos con agua y jabón o con alcohol en gel tiene que ser un hábito en niños, jóvenes y adultos, no solamente en invierno. La consulta ante la aparición de los primeros síntomas de fiebre, congestión y decaimiento debe ser oportuna para que no se agrave el cuadro”, enfatizó el médico local.
Y recordó: “Es fundamental que la gente no se automedique. Hay fármacos de venta libre que tienen muchas contraindicaciones en personas con problemas cardiológicos o con hipertensión arterial. Por eso es fundamental antes de comprarlos que consulten al médico para que les prescriba el correcto; o bien al profesional farmacéutico tienen que decirle qué patologías de base tienen, para que les aconseje un medicamento que no sea perjudicial”.
Por otra parte, explicó que atendiendo a que es época de proliferación de mosquitos transmisores de dengue –y de circulación turística en zonas en donde esa enfermedad es endémica y la chikungunya y el zika comienzan a extenderse–, hay que estar muy atentos a los síndromes febriles.
 Y, de ningún modo, usar aspirina u otros analgésicos o antifebriles sin consultar a un profesional médico. Fundamentalmente, si la persona viajó a esos lugares. 

Cómo usar el aire acondicionado
Mientras tanto, especialistas en Neumonología advirtieron sobre los perjuicios que puede acarrear el mal uso del aire acondicionado, ya que ambientes cerrados con equipos funcionando a menos de 24 grados y con sus filtros sucios “son una muy mala combinación” que puede empeorar los síntomas en personas con enfermedades respiratorias preexistentes y desencadenar “resfríos, bronquitis, laringitis, faringitis, sinusitis u otitis en personas con bajas defensas, niños y adultos mayores”.
“No es que el aire acondicionado produzca enfermedades de por sí, a las enfermedades las provocan los virus o bacterias que circulan en el ambiente, pero mucho frío o los cambios de bruscos de temperatura pueden favorecer que estos afecten al organismo”, explicó a Télam Ana Balanzat, médica pediatra neumonóloga y jefa del Departamento Pediatría del Hospital de Clínicas.
Ese riesgo se puede ver acrecentado por la falta de ventilación en lugares cerrados o por la falta de limpieza de los filtros de estos aparatos “que acumulan partículas alergénicas como polen, polvo doméstico y ácaros”, explicaron los especialistas consultados.
“La falta de ventilación se ve especialmente en casas con aire acondicionado central y en las oficinas en las que las ventanas no se abren, lo mismo que en los ómnibus de pasajeros de larga distancia. Si allí dentro hay personas con infección respiratoria, la posibilidad de contagio aumenta porque es el mismo aire que va recirculando”, se explayó Balanzat.
“Si a esto se agrega gente fumando u otras formas de contaminación química del ambiente, como es el humo del cigarrillo, la situación es aún peor”, agregó.
Por eso es importante apagar cada cierto tiempo el aire acondicionado “o cambiar a la funciones de ventilación, para poder abrir las ventanas y que ingrese aire nuevo y húmedo”, aseguró por su parte el coordinador de la Sección de Enfermedades Obstructivas de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, Sebastián Wustten.
“Los equipos de aire acondicionado enfrían el aire, le quitan humedad y tienden a acumular polvo en los filtros; todo lo contrario a la función de las vías respiratorias, porque la nariz actúa calentando, humidificando y filtrando el aire que luego se conduce por las vías respiratorias llegando lo más puro y limpio posible a nuestros alveolos”, comparó Wustten en diálogo con Télam.
El aire así tratado por estos equipos, “lo que le lleva al organismo es tiempo de adaptación y lo que a veces no llega a hacer una persona es la adaptación rápida, cuando entran o salen de ambientes cálidos a fríos”, agregó.
En cuanto a los efectos del mal uso del aire acondicionado, el especialista explicó que en personas con problemas preexistentes, como rinitis o enfermedades obstructivas de las vías aéreas (asma o enfermedad pulmonar crónica), “el aire frío tiende a empeorar” sus cuadros y “entonces una persona asmática puede precipitar síntomas y broncoespasmos”.
“En las personas sanas, el aire frío tiende a ser irritante de la vías respiratorias; el organismo se defiende y aparecen estos síntomas de enfermedades como resfríos, faringitis o laringitis”, dijo.
Están más expuestos también “las personas que tienen menos defensas como chicos muy chiquitos y gente mayor”, acotó Balanzat.

La temperatura correcta
Para un buen uso del aire acondicionado, desde la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria recomiendan: acondicionar los ambientes con temperaturas entre 24 y 27 grados, mantener la humedad del ambiente usando la función de ventilación y mantener los filtros limpios.
En cuanto a las prácticas cotidianas en torno al uso de estos artefactos, pidieron “evitar los cambios bruscos y frecuentes de temperatura para permitir que el organismo se adapte gradualmente, mantenerse bien hidratado y alimentado, continuar con los tratamientos y cuidados para enfermedades respiratorias crónicas, no automedicarse y consultar al médico en caso de síntomas importantes o persistentes”.

Los más pequeños
Adicionalmente, en el caso de los niños, Balanzat recomendó “que el aire no le dé directamente en el cuerpo, sobre todo en las horas de las noches” y mantenerlos alejados del control remoto para que no sean ellos quienes fijen la temperatura.
Ambos especialistas hicieron hincapié, además, en que el aire acondicionado “no es un enemigo para la salud”. “Al contrario, gracias al aire acondicionado uno puede descansar cuando hace mucho calor, pero no hay que exagerar para que sea saludable”, dijo Wustten.
“Todo está en el buen uso; como toda cosa, mal usado puede producir problemas como también lo provoca el exceso de la calefacción”, concluyó Balanzat.

Por Mariano Ruiz Clausen - mruiz@uno.com.ar / De la Redacción de Diario UNO Santa Fe

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