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Sábado 30 de Enero de 2016

Cómo ser madre recurriendo a un donante anónimo de esperma

La decisión de Juana Repetto de tener un hijo mediante fertilización asistida y con una muestra de un banco de semen pone en agenda las posibilidades y límites de las formas de concepción no tradicionales. 

La decisión de la actriz Juana Repetto (hija del conductor Nicolás Repetto) de ser madre mediante fertilización asistida recurriendo a un donante de semen anónimo a los 27 años, causó impacto en los medios, por diversas razones (más o menos prejuiciosas), las que no merecen mencionarse.
Lo cierto es que estas decisiones son cada vez más habituales aunque muy pocas se conocen. Al menos así lo afirmó en diálogo con Diario UNO Laura Sícaro médica del Ifer Instituto de Ginecología y Fertilidad, que posee una unidad académica de Ginecología dependiente de la Universidad de Buenos Aires. 
“Los tratamientos de mujeres que quieren ser madres recurriendo a semen de donante son cada vez más habituales a partir de los 30 años. Las causas son muchas: las relaciones humanas se complejizaron, hay menos estabilidad, compromiso y ellas tienen claro su deseo y deciden no esperar, sienten que ese momento llegó; o bien están en pareja con otras mujeres”, dijo la experta.
El semen puede ser utilizado mediante inseminación artificial (básicamente, se introduce en la vagina con una cánula) o en fertilización in vitro (fuera del cuerpo de la mujer, se une al óvulo de ella en un laboratorio). 
La selección de los varones donantes parece ser muy estricta, según las pruebas previas a poner su semen en un banco, que se crioconserva. Esas muestras están “hiperanalizadas e hiperseleccionadas”, según Sicaro quien explicó que son muchos los bancos que existen en el país. 
La más antigua de estas instituciones en el país (Cryobank) asegura en su página web: “Tenemos la mayor cantidad de muestras en stock de cada donante en caso de querer reservar para un segundo o tercer embarazo; la mayor diversidad en cuanto a las características físicas, psicológicas y habilidades individuales, y la posibilidad de elegir al donante a través de fotos, opiniones de nuestros psicólogos, opiniones del staff y, en algunos casos, leyendo presentaciones de los donantes y escuchando su voz grabada durante una entrevista”. 
Resultados y advertencias
Consultada Laura Sícaro sobre si desconocer al donante supone riesgos, dijo: “Son personas muy jóvenes y muy sanas. Los riesgos se minimizan. Y de todos modos no son superiores a los riesgos genéticos en cualquier tipo de concepción. Es el mismo que se corre al concebir de manera «tradicional»”. 
No obstante, para conjurar esos temores, en general los bancos de semen del país tienen por norma en el reclutamiento realizar una historia médica, familiar y cuestionario genético. Se realizan estudios de sangre de rutina e infectológicos; informe psicodiagnóstico que incluyen entrevistas con psicólogo y aplicación de test; y, dentro de los estudios genéticos, análisis cromosómico (cariotipado en sangre) que puede ayudar a identificar posibles causas de trastornos o enfermedad o síndromes (de Down, de Turner entre otros); screening para detección de mutaciones de fibrosis quística y para talasemia (una especie de anemia hereditaria). 
Sobre los resultados, se calcula que el porcentaje de éxito de las inseminaciones de este tipo ronda el 15 por ciento por intento; y, a veces, es necesario realizar varios (Juana Repetto logró embarazarse en la tercera oportunidad). 
Derechos y responsabilidades
Un aspecto ríspido de la discusión (para algunos sectores, polémica) de esta forma de tener hijos estriba en la pregunta por el derecho que el niño o niña tiene a conocer a quien aportó el material biológico para su concepción. Pero los centros médicos que se dedican a brindar este servicio tienen claro cuáles son las responsabilidades y derechos de los donantes, receptores y niños.
—Doctora Sícaro, ¿podría un donante de semen reclamar en algún momento su paternidad? 
—Lo legal no es estrictamente mi campo. No obstante, sí puedo contar que en el momento en que se recurre a este servicio se firma un contrato. Este claramente fija que la persona o la pareja está recibiendo una gameta en donación y de forma anónima, sin responsabilidad alguna para las partes. 
—¿Qué aporta el nuevo Código Civil en relación a ello?
—El aporte es importantísimo porque introduce la figura de la “voluntad procreacional” determinada a partir de deseo manifiesto de los progenitores de ser padres. Y el progenitor no es justamente el que aporta el material genético (la gameta masculina o femenina) sino el que desea ser padre o la madre de ese niño. Por otra parte, el niño no pierde el derecho a saber quién fue el donante del gameto en tanto se considera que esto forma parte del derecho a su identidad. Eso es claro y contundente: los bancos tienen la obligación de guardar los datos de progenitores genéticos para ese embrión, por tiempo indeterminada en varios lugares que estén accesibles por la vía (legal u otra) en el momento en que se requiera. Ahora bien, esto no genera responsabilidad ni derecho alguno para ese progenitor genético. 
Ni “padre” ni “madre”: “progenitor”
El nuevo Código Civil llama “progenitor” a quien haya consentido en el marco de esas técnicas de reproducción asistida su “voluntad procreacional”. Regula la cuestión filial: quién o quiénes son los progenitores de los niños que nacen por medio de estas métodos. 
En función de la seguridad jurídica de los niños define como progenitores a los que presten “voluntad procreacional”, y aclara que lo hacen “con total independencia de que hayan o no aportado los gametos”.También se preocupa por llamarlos progenitores y no “padres” o “madres”, en función de las nuevas familias de parejas del mismo sexo y las monoparentales
El nuevo código busca evitar conflictos. Por ejemplo, un matrimonio tuvo mellizas mediante fertilización y, al separarse, el hombre impugnó su paternidad con el argumento de “no haber aportado el material genético”, un pedido que no prosperó. 
Para evitar este tipo de planteo, el Código Civil dispone que haya o no aportado su material genético –después de expresar su consentimiento informado– no puede pretender impugnación alguna
Ahora bien, tanto el nuevo Código Civil y Comercial (Ley 26.992) como la Ley 26.862 de Acceso integral a los procedimientos y técnicas médico asistenciales de reproducción médicamente asistida coinciden en permitir revocar el consentimiento (que contiene la voluntad procreacional) hasta antes de producida la transferencia; es decir, hasta antes de la implantación. 
Además, en el caso de parejas del mismo sexo, que en Argentina desde hace cinco años acceden al matrimonio por ley, el código legaliza e introduce un “blanqueo”, al definir los vínculos por técnicas de reproducción humana asistida. Antes, en las parejas de mujeres, los niños nacidos por esta vía jurídicamente pasaban a ser solo hijos de la persona con la que tenían ligazón genética. Ahora, después de expresada la voluntad procreacional, los hijos son de las dos mujeres que integran la pareja
En este punto, el nuevo código permite acceder a dos tipos de información: la no identificatoria (datos genéticos o de salud sobre el donante) y la identificatoria (nombre, apellido y datos que permiten individualizar al donante); a la primera en forma amplia o irrestricta, solicitándola al centro de salud correspondiente; y la segunda, con ciertas restricciones, por petición fundada a un juez.
Lo que se paga por el servicio
Sícaro aseguró que obras sociales y prepagas están obligadas a cubrir el proceso de fertilización, según lo establecido por Ley 26.862. 
En caso de que la persona no tenga obra social o prepaga, la más simple de estas intervenciones cuesta no más de 4.000 pesos. 
Ahora bien, lo que no cubre son los 4.000 que cuesta la muestra de semen del donante. 
Mariano Ruiz Clausen / Diario UNO 

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