sociales
Sábado 05 de Marzo de 2016

“Contener a los chicos con todas nuestras actividades”

El presidente, Juan Carlos Haluk, no dudo en admitir lo importante de trabajar en esto. “Es como mi segunda casa y no la puedo dejar”, expresó

Todos los días se trabaja para salvaguardar los intereses de los vecinos. Es así como durante gran parte de su historia forjó una credibilidad y un compromiso como ningún otro. La Asociación Vecinal Amigos del Barrio Sargento Cabral es uno de los mayores epicentros de la ciudad, siendo incluso hasta el punto neurálgico de un sector que congrega un amplio espectro. A través de un sinnúmero de actividades de todo tipo, brinda un servicio indispensable con total idoneidad y responsabilidad.
Precisamente, la cara visible de todo es el presidente, Juan Carlos Haluk, quien habló del presente y dio detalles sobre las cosas que se hacen dentro de una institución que está abierta al público en general. “Esta es una vecinal ordenada, sin problemas mayores y que trabaja para estar a la altura de lo que demandan las personas. Transcurrimos este presente de la manera que establecen los estatutos y eso nos permite estar siempre al día con todo. No tenemos problemas económicos, pero admito que casi siempre hay que hacer malabares para tener una estabilidad, porque todo se hace con recursos propios. No contamos con ningún tipo de aporte externo, solo nos defendemos con el alquiler de los locales y los salones. Esto nos posibilita contar con seis empleados en regla para hacer que la transparencia sea total. Acá lo real es que no hay presencia del Estado provincial o municipal, nos arreglamos como podemos”, comentó.
“Por suerte no le debemos a nadie, pero tampoco es que nos sobra demasiado, estamos siempre al borde. Es una política que tenemos, de salir derecho, pero estar al día con los compromisos, ya básicos como luz, agua y demás, como así también resto a sueldos y mantenimiento. Desde el litro de lavandina hasta el gasto más insignificante, todo se compra en base a cómo se está. Se controla desde lo mínimo a lo más grande. Controlar cada cosa es una de las formas en que nos manejamos”, acotó el secretario administrativo, Danilo Pizzini.
La premisa de los clubes pasa mayormente por brindar un servicio de contención y aprendizaje a través del deporte. Este caso tampoco es la excepción, porque todo pasa porque chicos de todas las edades tengan un motivo sano para no estar en la calle y, mediante un montón de actividades, crecer mediante valores importantes y lejos de los malos hábitos. “Contener a los pibes mediante todo lo que tenemos para ofrecer acá adentro. Esa es nuestra tarea. También para ello es importantísimo el apoyo de los vecinos, a los que siempre atendemos cuando tienen algún tipo de reclamo que hacer a la Municipalidad y demás. Entonces nosotros funcionamos como el nexo con el fin de que se puede llegar a buen puerto, como bien se dice”, acotó Juan Carlos.
“Por ser vecinal, no tenemos ayuda de ningún tipo. Si fuésemos un club podríamos tener el acceso a subsidios y algunos otros beneficios que nos podrían ayudar un montón. Cómo será, que les prestamos las instalaciones a escuelas de la provincia para que desarrollen las actividades física, pero no desde ahora, sino desde hace prácticamente 20 años y ni siquiera pedimos algo a cambio. Eso habla a las claras del compromiso que tenemos para con Santa Fe. Por eso estaría bueno que se den cuenta de todo lo que hacemos. No pedimos que nos regalen nada, porque no somos así, pero quizás algún tipo de apoyo para que nuestra tarea sea todavía más grande y constante”, reconoció Danilo.
En un ida y vuelta más que ameno y con total soltura, fue momento de la recurrente consulta sobre con qué cosas se consideran felices dentro de esta institución: “Con que esto funcione, porque tranquilamente cada uno de nosotros podría estar en su casa haciendo otras cosas y sin embargo nos esforzamos para que la vecinal esté bien y con fuerza. Las actividades paulatinamente se están poniendo en marcha y, sin exagerar, el mes que viene este lugar se llenará de gente. Con eso nosotros somos muy felices. Salimos a flote con nuestras armas nobles y avanzamos en la medida que podemos. Hace 38 años que estoy metido acá dentro. Vi crecer a mi hija haciendo patín y ahora es una señora de familia, así con un montón de chicos que hoy son gente de bien. Siento a esto como una gran parte de mi vida. Es mi casa y no la puedo dejar”.

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