El antigay era re gay
El Mundo
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El senador republicano Roy Asburn era uno de los más férreos atacantes del mundo homosexual...
hasta que se lo vio saliendo de bares con hombres y tuvo que admitir su condición.
11 de marzo de 2010
El senador Roy Ashburn vivirá ahora otra vida.
Los deseos de los electores son sagrados para algunos políticos. Incluso si éstos contradicen su
idiosincrasia y les obligan a defender aquello en lo que no creen.
Guiado por lo que él ha definido como “una cuestión de principios”, el senador republicano
Roy Ashburn se ha hecho notar durante sus años en la Cámara Alta del Estado de California como uno
de los más fervientes opositores de los derechos de los gays. Hasta el lunes, cuando reconoció que
era homosexual.
“Soy gay”, confesó Ashburn en una emisora local de radio de California. “Éstas son unas
palabras muy difíciles de pronunciar para mí durante mucho tiempo”, admitió el político.
Divorciado con cuatro hijos, a sus 55 años abandona el armario después de que hace una semana
fuera detenido por conducir borracho su coche oficial. Horas después del arresto, una televisión de
Sacramento informaba de que el incidente se había producido después de que el político abandonara
un conocido club gay.
“Les debo una explicación a mis votantes”, declaró Ashburn a la presentadora de radio que le
entrevistaba.
“¿Quiere que yo le haga la pregunta o prefiere contarlo usted a la gente?”, inquirió la
periodista Inga Barks. Pero Ashburn respondió con rapidez: “Soy gay.
“Siempre pensé que podía separar mi vida personal de mi vida pública”, se justificó. El
republicano insistió en que creía que su papel era representar a sus electores y no sus tendencias
sexuales.
De poco le han valido sus palabras. Más bien al contrario. Las acusaciones de hipocresía
contra el senador se vierten en los medios de comunicación.
Ashburn, que comunicó hace unos meses que no se presentará más al Congreso, votó en 2005 en
contra de una ley que hubiera permitido el matrimonio homosexual en California.
Su último aporte a la causa fue el año pasado, cuando votó en contra de una iniciativa que
buscaba declarar el 22 de mayo día de Harvey Milk, el asesinado concejal homosexual cuya vida fue
interpretada por el oscarizado actor Sean Penn en la película Milk.
Debate entre republicanos
El movimiento conservador en EE.UU. afronta una “guerra cultural” sobre la aceptación de
homosexuales pero, cual pioneros, varios republicanos gays se han lanzado a la palestra nacional
aún a sabiendas de que les puede costar el voto de la derecha religiosa en noviembre próximo.
No hay ningún legislador republicano homosexual en el Congreso y son muy pocos los candidatos
que han “salido del armario”, pero esa tendencia debe cambiar por la supervivencia del Partido
Republicano, según expertos.
“La tolerancia es una virtud moral. Si los republicanos fuesen más tolerantes, tal vez
ofendan a algunos votantes de la derecha religiosa pero éstos posiblemente jamás voten por
demócratas, aunque refunfuñen”, dijo hoy a Efe David Boaz, vicepresidente ejecutivo del Instituto
Cato.
Agregó que muchos republicanos siguen obsesionados con la derecha religiosa, sin entender que
un creciente número de republicanos de base se describe como conservador en temas fiscales y
progresista en asuntos sociales.
Steve Schmidt, del conservador Log Cabin Republicans, ha hecho una amonestación similar, al
advertir en 2009 que si el Partido Republicano no “crece” estaría condenándose a una marginación
autoinfligida.
Así, algunos republicanos le han perdido el miedo al qué dirán y subrayan que no hay
contradicciones porque ser homosexual no impide ser un buen líder político.
Mathew Berry busca la candidatura republicana para disputar el escaño de Virginia en la
Cámara de Representantes al demócrata Jim Moran.
En Massachusetts, el senador estatal Richard Tsei quiere ser el próximo vicegobernador del
Estado y el funcionario de mayor rango que es homosexual.
En San Diego (California), Ralph Denney disputará un escaño en la Asamblea estatal y asegura
que “se puede ser conservador y ser gay a la vez”.
Otros republicanos homosexuales prefieren centrarse en contiendas locales y municipales, y en
juntas escolares. La idea es ir ganando terreno en un ambiente todavía hostil.
El asunto se ha puesto en el candelero esta semana tras la confesión pública sobre su
homosexualidad del senador Ashburn.
