A Fondo
Domingo, 25 de julio de 2010Colombia: un bicentenario sin paz
Una deuda pendiente desde la independencia hasta la actualidad.
"No he vivido un solo año de paz. Siempre ha habido un proceso de conflictos: por tierra, por
posesiones, por poder o por dinero", dice la colombiana Gloria de Parra en una de las esquinas de
la plaza de Bolívar, en el corazón del centro histórico de Bogotá.
En ese mismo lugar, hace 200 años, el comerciante español José González Llorente se negaba a
prestar un lujoso adorno para engalanar la mesa de un americano. El episodio fue la excusa para
desencadenar el grito de independencia.
En esas mismas calles por las que Gloria camina, hace dos siglos se declaraba un gobierno
autónomo favorecido por la debilidad de la corona española que entonces había caído bajo el fuego
de las invasiones napoleónicas.
Como ella, otros colombianos sienten que la paz es la asignatura pendiente desde la gesta
independentista hasta la actualidad.
La historia de los dos siglos desde independencia están marcados por una guerra que parece
continua y que apenas amaina por momentos, casi para coger impulso y empezar con otra.
Un grito, varias visiones de país
El grito de independencia del 20 de julio de 1810 en Santa Fe de Bogotá fue la consecuencia
de un proceso que había comenzado a generarse por lo menos dos años antes y que se hizo más
complejo a medida que fue avanzando la época.
Los enfrentamientos internos armados no tardaron en surgir.
"Se empezaron a generar dos tendencias fuertes", le explica a BBC Mundo Rafael Pardo Rueda,
ex candidato a la presidencia por el Partido Liberal y autor del libro La historia de las guerras.
"El federalismo recogía a las distintas provincias y se expresó en un gobierno se llamó las
Provincias Unidas de la Nueva Granada, que tuvo capital en Tunja. Mientras tanto, en Santa Fe,
Antonio Nariño expresaba la intención de hacer un gobierno centralizado".
Para la época ni siquiera había una posición política única respecto a la relación con la
corona española.
Como resume el historiador Germán Mejía, uno de los proyectos era asumir de manera autónoma
el gobierno hasta tanto regresara el rey Fernando VII, destronado por la invasión napoleónica a la
Península Ibérica.
Otro era separarse completamente de España, mientras que ciertos sectores se declararon
monarquistas y absolutistas y no querían otra cosa que seguir depositando la autoridad en las
instituciones de la corona en el virreinato de la Nueva Granada.
"No hay un proyecto único y no hay manera de decir que un proyecto político es mejor que
otro, porque son diferentes poblaciones las que están representadas en esto", resume Mejía en
diálogo con BBC Mundo.
Para Mejía, la guerra en aquellos tiempos era "una situación inevitable, en el sentido de que
había varios proyectos políticos".
"La guerra –voy a decir una frase que no es bonita– que produce efectos terribles, al mismo
tiempo organiza porque dirime las disputas", afirma Mejía.
Agitado siglo XX
A los enfrentamientos por el modo de organización del país, le siguió la lucha para derrotar
la reconquista española y conseguir una independencia real y efectiva.
Y las armas no se acallaron y empezaron los conflictos entre liberales y conservadores.
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