Política
Viernes 10 de Abril de 2015

Cristina confesó que tuvo "profunda desconfianza" antes de la operación de cabeza

Lo dijo en el Senado de la Nación al homenaje al neurocirujano que la operó. "A pesar de lo que algunos dicen, la presidente tiene neuronas, vos lo pudiste comprobar”, bromeó.

La presidenta Cristina Fernández confesó hoy haber sentido “profunda desconfianza” cuando se enteró que debía operarse de un hematoma craneal porque, señaló, “una tiene algunos adversarios”.

Al asistir en el Senado de la Nación al homenaje al doctor Cristian Fuster, el neurocirujano que la operó, la jefa del Estado mezcló el elogio al profesional con referencias a la actualidad política y anécdotas -hasta ahora desconocidas- sobre los días previos a la esa intervención quirúrgica realizada el 8 de octubre del 2013.

En ese marco, y luego de agradecer a todo el personal del Hospital Universitario Favaloro por el éxito de la operación, Fernández de Kirchner bromeó con el médico galardonado al señalar que “hay algunos que después de haberme salvado, no te darían ningún premio”.

“Y es porque han demostrado que, a pesar de lo que algunos dicen, la presidente tiene neuronas, vos lo pudiste comprobar”, dijo.

Cristian Fuster, de 42 años, originario de Charata, provincia del Chaco, y actual titular de la Fundación Favaloro, recibió la mención “Senador Domingo Faustino Sarmiento” por iniciativa de la senadora María Inés Pileti Vergara, del Frente para la Victoria de esa provincia.

“Cuando me dijo que me tenía que operar, sentí una profunda desconfianza”, confesó la Cristina Fernández, “«¿no me querrá hacer algo?», porque uno tiene algunos adversarios, «¿qué me querrá hacer?»”, dijo haber pensado entonces.

Agregó que ahora puede tomarlo con humor, pero reconoció: "En ese momento había caras serias, no nos reíamos”.

Fue entonces que contó por primera vez la intimidad de aquella operación que la tuvo alejada de la actividad pública hasta el lunes 18 de noviembre del 2013 cuando se mostró en un video desde Olivos. “Hacia días que me dolía la cabeza y, por esa razón, cuando fuimos a la Favaloro para hacer chequeos del corazón, los médicos me hicieron una resonancia y allí vi una pelota negra, horrible, que era el hematoma subdural, ¿se imaginan mi impresión?”.

Admitió entonces que, aunque Fuster le había dicho que era mejor operar que esperar que se reabsorbiera, no se decidió. Pero al día siguiente “en Olivos sentí que el brazo izquierdo se me caía, sentí un cosquilleo terrible”.

Luego de la consulta con todos los médicos que concurrieron de urgencia a la residencia, “tomé la decisión, porque me dije, no voy a estar con la espada de Damocles, ma' si (sic), que me operen, como siempre, a jugar a todo o nada”.

Durante el acto, que se realizó en el Salón Azul del Senado, el vicepresidente Amado Boudou compartió el estrado con la presidenta, una ubicación que hace tiempo no tenía.

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