Ovación
Lunes 06 de Julio de 2015

Del desconsuelo al entendimiento

Los mensajes en las redes sociales, tras la derrota del Seleccionado argentino, se multiplicaron y fueron muy variados. Hubo apoyo y rechazo. Uno de los lectores nos mandó el suyo y lo compartimos con ustedes. 

Los mensajes en las redes sociales, tras la derrota del Seleccionado argentino, se multiplicaron y fueron muy variados. Hubo apoyo y rechazo. Uno de los lectores nos mandó el suyo y lo compartimos con ustedes. 
Del desconsuelo al entendimiento
Messi es fútbol. Y Messi es más generoso con el fútbol que el fútbol con Messi…lo leí por algún lado, es lo que siento y pienso, pero sería muy vago quedarme sólo con eso. La gente desea y pretende lo mejor de los mejores en circunstancias adversas, y quizás alguna vez un solo tipo pudo encarnar eso, y no por ello alguien debería reencarnar ese legado por imposición absoluta, al igual que la culpa, esta exigencia es poco generosa, es injusta.
 El tiempo, sólo el tiempo le dará el lugar que merece al “10” vestido de celeste y blanco, si es que esto no es suficiente para un diferente, un abanderado, un virtuoso sin precedentes que en reveces o en tropiezos quizás peca de fastidioso por no poder desplegar lo mejor de sí, su versión superlativa.
Quizás como dicen los españoles deberíamos considerarlo “la frutilla del postre”, el toque final, la distinción en despliegue, y dejar de querer encontrar en su personalidad algo que no es, y quizás nunca será; con la pelota al pie es el más talentoso que muchos vimos jugar, y nos cuentan la historia de otro, de Diego, cayendo en una comparación casi tan absurda como incoherente, ese discurso es inicuo y repetitivo, porque el momento fue otro, la persona es otra y el contexto es otro.
Pareciera que para algunos el tiempo se detuvo y no habrá nada mejor hasta que se logre lo inalcanzable otra vez, nos sucede como país, queremos volver a ser como éramos sin realmente saber de adonde venimos, queremos inculcarlo y aplicarlo en cada una de nuestras finitas realidades mucho más simples que quizás la de quienes deben representarnos por mérito y dotes que los hacen distintos, destacados en una disciplina deportiva popular.
Ayer con humildad, y sin entrar en cuestiones técnicas y tácticas se puede decir que faltó rebeldía, nada más, aquel plus inalterable que podemos reconocer en “masche” y capaz en algunos destellos de los demás. En las finales salir un poco del esquema marca la diferencia, pero ¿qué más podemos pedirle a un grupo que llega dos veces a lo más alto en competencia en sólo un año?, ¿qué nos da la potestad para juzgar con semejante destrato?¿acaso todos nos destacamos y salimos ganadores de nuestra acción y existencia?; que la bronca no sea contraproducente esta vez, ¿sería mucho pedir que lo pasional no nos gobierne una vez por sobre lo racional?, todos necesitábamos que este grupo consolidado, tan dotado de valores salga vencedor del pleito, pero esto es fútbol, y como en la vida misma: la justicia divina no existe, y sabemos o deberíamos saber muy bien que sin jugar como queremos no sabemos ganar nada, porque nuestra suerte exige eso, porque nuestra exquisita historia futbolera así lo demanda, y si no entendemos cómo superar estas frustraciones siendo ingratos con nosotros mismos nunca llegaremos a comprender la magnitud de lo que somos. Y somos o podemos ser mejor de lo que pensamos, pero no tanto como se cree.
Que el exitismo, el resultadismo, y el derrotismo intolerante no perturben nuestras más sobresalientes aptitudes, ninguno de estos muchachos deberían pagar por demandas que exceden lo extremadamente futbolístico, clamamos con dolor por algo que se escapa y supera un juego con una pelota.
Los ídolos mueren de pie, y la Selección Argentina de fútbol representa los valores de todo un pueblo que siempre velará por una gloria más..

Gracias jugadores, gracias "Tata", gracias "Pachorra" por tu impronta. La ilusión siempre intacta.
Un argentino, con orgullo.
Federico Alonso.

 

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