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Martes 21 de Abril de 2015

Destacan los beneficios a la salud del uso cotidiano de la bicicleta

En la Semana Mundial que promueve movilizarse más con este vehículo, los médicos explicaron la importancia.

El domingo 19 de abril se celebró en más de 1.500 ciudades del mundo el Día Mundial de la Bicicleta, que incluyó diversas y numerosas  actividades recreativas y alusivas por distintas agrupaciones y organizaciones de profesionales y aficionados a ese deporte o práctica. 
La campaña de concientización sobre los beneficios personales y colectivos del uso de la misma para la salud, el medio ambiente, la circulación urbana  y la economía personal se prologan durante toda la semana. 
En lo que a la salud atañe, el Ministerio de Salud de la Nación aseguró: “Andar en bicicleta reduce en más de un 50 por ciento el riesgo de infarto, ya que  pedalear aumenta el ritmo cardiaco y baja la presión, de modo que el corazón economiza recursos”.  
Además, se reduce el colesterol malo, mientras que aumenta la cantidad de colesterol bueno, el responsable de proteger  los vasos sanguíneos. De este modo aumenta la flexibilidad de los vasos, la sedimentación de la placa aparece con menos frecuencia y disminuye el riesgo de una calcificación de las arterias. 
“Disminuye el riesgo de infarto ya que promueve una mejor resistencia a la insulina, mejora las cifras de tensión arterial, aumenta la capacidad contráctil del corazón y promueve una mejora significativa en el balance de lípidos en el cuerpo, disminuyendo el colesterol malo (LDL, Lipo A) y aumentando el bueno (HDL)”, profundizaron.
“Una buena posición evita dolores de espalda. Dependiendo de nuestro tipo de bicicleta, debemos optar por un tipo de postura recomendado. El asiento es nuestro punto de apoyo corporal, así que, según a qué altura lo ajustemos, nos encontraremos no solo más cómodos, sino que beneficiaremos a nuestra espalda. En líneas generales se recomienda ajustarlo para que nuestro cuerpo quede inclinado hacia delante con el fin de que la musculatura de la espalda esté bajo tensión y se estabilice el tronco. El pedaleo fortalece la zona lumbar y previene la aparición de hernias discales”, explicaron desde el organismo. 
Y agregaron: “Algunos ejercicios como correr, suponen una sobrecarga para las articulaciones, especialmente a las rodillas. Sin embargo, en una bicicleta, el 70-80% del peso corporal se apoya en el asiento. De este modo, las articulaciones se ejercitan, pero permanecen a salvo de impactos bruscos y sobrecargas. Cuando las articulaciones soportan poca presión, la energía y las sustancias nutritivas pueden ser difundidas con mayor facilidad por los cartílagos. Estos beneficios a largo plazo previenen la artrosis”.
Además, refuerza el sistema inmunológico. “El pedaleo favorece la movilización de los fagocitos, las células que devoran bacterias de nuestro cuerpo. Esta movilización permite también la aniquilación de bacterias y células potencialmente cancerígenas o malignas”

Un pequeño gran  esfuerzo
No hace falta invertir demasiado tiempo para sentir los resultados de la bicicleta en el cuerpo, según el Ministerio de Salud de la Nación.
“Con solo 10 minutos de pedaleo al día se pueden sentir los resultados a nivel muscular, en el riego sanguíneo y en las articulaciones. Con 30 minutos se pueden sentir beneficios cardíacos, y con 50 minutos se estimula el metabolismo graso”, aseguraron. 
Al pedalear el cerebro está mejor oxigenado y genera más endorfinas, “las hormonas de la felicidad”, las cuales se generan en mayor medida gracias al ejercicio físico. 
Del mismo modo, se ha comprobado que las personas que andan en bicicleta tienen menos depresiones y enfermedades psicológicas.

El estrés que provoca el tránsito
Para el santafesino Julio Rico, Médico Deportólogo y Profesor de Educación Física, los beneficios de andar en bicicleta –además de incluir los de la actividad física en general–, se resumen en lo siguiente: “Constituye una alternativa válida y muy recomendada ya que mejora la salud, reduce el estrés y nos permite ahorrar dinero”.
“Contrariamente –agregó en diálogo con Diario UNO– utilizar auto fomenta el sedentarismo, padecemos el estrés del tránsito e incrementa los niveles de gastos” económicos.
Por otra parte, señaló que “el impacto ambiental de uso de automóviles es mayor en relación al de bicicletas: el 40 por ciento de la contaminación mundial se debe a los gases que estos  liberan, fundamentalmente el C02 (dióxido de carbono)”, dijo.
Y recomendó: “La persona que comience a andar en bicicleta debe poder mantener el equilibrio, la misma debe estar provista de un asiento cómodo que no provoque dolor en las nalgas y es aconsejable que se asesore sobre la correcta altura en la que el mismo debe estar”. Además, lo bueno de esta actividad para el profesional es que no es de impacto  y por tanto no perjudica las articulaciones, se puede hacer en grupo o en familia y en ámbitos abiertos y recreándose a la vez.

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