Ovación
Lunes 27 de Julio de 2015

Dos estilos diferentes

El equipo sabalero de la segunda mitad del torneo difiere y mucho en cuanto a su propuesta futbolística con el que dirigía Javier López. Si bien tiene mayor vocación ofensiva, es poco confiable de mitad de cancha hacia atrás, dado que comenzó ganando ante River y Lanús y luego perdió. 

Si bien Darío Franco lleva apenas tres partidos dirigiendo a Colón, está claro que se pueden marcar diferencias respecto al equipo que dirigió Javier López durante 14 fechas. La primera de ellas tiene que ver con el estilo de juego y la disposición en la cancha de los jugadores. El esquema que impone el actual entrenador es más flexible en comparación al que escogía el Alemán, dado que modifica permanentemente, pasando de un 3-4-3 a un 4-3-3 o a un 4-2-3-1. 
En cambio, el extécnico rojinegro apelaba a un 4-4-2 o un 4-4-1-1 mucho más previsible y con jugadores que en su mayoría se desempeñaban en sus puestos naturales. El Colón del primer semestre defendía más cerca de su arco y, en consecuencia,  la valla rival le quedaba más lejos.
Por su parte, el actual entrenador elige ser protagonista pensando en el arco de enfrente, pero en muchas ocasiones se olvida del propio. En el fútbol muchos creen que solo es arte saber atacar, ser lujoso y marcar goles, pero también es una tarea invalorable el poder defenderse con eficacia.
Y es precisamente en ese aspecto en donde Franco deberá trabajar y mucho para ser un equipo confiable, el primer objetivo es intentar ser equilibrado, sino es imposible de lograrlo. Cualquier formación que no sea sólida en defensa tarde o temprano quedará lejos de ser protagonista como pregona el cuerpo técnico.
En la primera mitad del torneo, el Sabalero no jugaba bien y mucho menos practicaba un fútbol audaz y vistoso. Pero en líneas generales, obtenía mejores resultados en virtud de que López conocía las limitaciones que tenía el plantel y a partir de eso, diagramaba los partidos.
Es cierto que le faltaba audacia y que muchos encuentros de Colón eran un verdadero dolor de ojos, ya que el equipo resignaba el control del balón, por momentos apostaba a los pelotazos o que lo salve alguna individualidad. Como por ejemplo los goles de Lucas Alario y Braian Romero que le sirvieron para obtener los únicos tres triunfos del torneo ante Olimpo de Bahía Blanca, Atlético de Rafaela y Defensa y Justicia.
Pero también habrá que decir que con López se perdieron apenas tres encuentros, con Racing cayó por goleada (4-1), con Tigre (1-0) y ante Temperley (2-1). Y que se obtuvieron empates valiosos, como por ejemplo ante Banfield, Rosario Central y Estudiantes en calidad de visitante y con Boca jugando de local, que en ese momento todos lo marcaban como el mejor equipo del fútbol argentino.
A favor de López habrá que mencionar que nunca tuvo todo el plantel a su disposición por las continuas lesiones que sufrieron los jugadores, como así también las suspensiones. Con poca materia prima debió tratar de hacer mucho, por momentos lo logró y en otros no. 
No obstante, se fue de Colón con una racha interesante de seis partidos sin perder, tres de ellos jugando fuera de casa. La dirigencia disconforme con el estilo de juego decidió que no continúe en el cargo. Si bien públicamente López presentó la renuncia, la realidad marca que lo hizo sabiendo que no contaba con el respaldo de los dirigentes y en un gran gesto de su parte no expuso a los directivos.
El equipo base de López en la racha de seis partidos sin perder tenía como protagonistas a Broun; Cuevas, Conti, Lazzaroni y Bíttolo; Garnier, Ledesma, Ballini y Llama; Ramírez y Alario. Cuando estaba a disposición Romero el que salía podía ser Garnier o Poblete, que también alternaba.
Pero siempre con una estructura táctica convencional, fácil de asimilar por parte del plantel, aunque con enormes dificultades para tener un funcionamiento adecuado de mitad de cancha hacia adelante. El plantel saltó de un técnico que priorizaba el orden o otro que tiene como primer objetivo atacar  y poner mucha gente en ofensiva.
Por eso si bien fue variando en las formaciones, se podrá decir que un equipo base de Franco tiene a Broun; Garnier o Rodríguez, Conti, Benegas y Rodríguez o Arroyo; Ledesma, Leys, Romero y Ruiz; Villarruel y Vegetti.
El gran interrogante que flota en el ambiente es determinar si este plantel está en condiciones de llevar a cabo la idea del técnico o si en su defecto Franco debe comenzar a pensar en un plan “B” en función de lo visto hasta el momento y adaptarse a los futbolistas con los que cuenta.
El cuerpo técnico parece ser muy claro en sus ideales y da la sensación que no va a claudicar en sus convicciones. Así sucedió cuando dirigía  a Defensa y Justicia,  el periodismo y el mundo del fútbol valoraba su propuesta, pero  la misma no se traducía en resultados positivos.
En las dos derrotas consecutivas, hay un dato para tener en cuenta y es que Colón arrancó ganando los dos partidos y luego se lo dieron vuelta. No es muy común en el fútbol argentino, más allá de que se enfrentó con rivales calificados, pero es indudable que no supo defender el resultado. No quiere decir que si Colón se hubiese metido atrás por ahí terminaba ganando, es probable que lo mismo hubiese perdido.
No obstante, a veces es necesario modificar la estrategia y pensar en llegar al arco rival de otra manera, sin por eso avergonzarse o resignar protagonismo. Jugar de contragolpe es un receta válida, como también lo es defenderse con mucha gente y achicar espacios de atrás hacia adelante. En este Colón muchas veces los defensores quedan a mano y pareciera ser un riesgo que se puede evitar. 
Con apenas tres partidos es mucho lo que queda por delante y este equipo está en condiciones de mejorar y obtener buenos resultados, pero para eso tendrá que ser más inteligente y leer mejor los partidos. 
Mariano Cassanello / Suplemento Ovación
 

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