Economía
Miércoles 29 de Abril de 2015

Batalla campal e incendio en la planta de Dreyfus en General Lagos

Camioneros enojados por demoras para descargar la soja protestaron y se enfrentaron con las fuerzas policiales. Hubo destrozos y varias instalaciones fueron presas de las llamas.

Una protesta de transportistas de granos por las demoras para la descarga derivó en una feroz batahola y el incendio de parte de las instalaciones de la planta aceitera de Dreyfus en General Lagos. El caladero de la fábrica fue totalmente destruido por las llamas, al igual que ocho vehículos que se encontraban en la zona de la portería. Entre ellos, un móvil policial quedó seriamente averiado.
  Ocho unidades de bomberos provenientes de Arroyo Seco, Rosario, Villa Gobernador Gálvez y Villa Constitución trabajaron para apagar el fuego, mientras que una treintena de efectivos policiales custodiaba las instalaciones en medio de un clima de tensión, con más de mil camioneros esperando para descargar y una larga fila de camiones apilándose a lo largo de la vieja ruta nueve.
  Los incidentes comenzaron poco después de las seis de la tarde cuando un entredicho con personal del caladero, la zona en que se hace el control de calidad de la mercadería, previa a la descarga, encendió la mecha de una bronca que se venía cebando hace días. Según el testimonio de los camioneros que permanecían en la carga, cerca de 1.500 camiones esperaban penosamente para descargar, algunos desde hacía tres días.
  La tensión en la época de la cosecha gruesa, cuando un promedio de 12 mil camiones confluyen diariamente a los puertos y fábricas del cordón es una película repetida, que en más de una ocasión terminó en graves incidentes. De hecho, ya la semana pasada la planta de General Lagos había sido escenario de enfrentamientos, al igual que en otras terminales ubicadas en el norte del cordón industrial. “Era cantado que esto iba a terminar así, nos usan de silos rodantes, nos dejan días enteros esperando, en malísimas condiciones, y encima nos maltratan”, resumían los transportistas rurales al pie del enorme galpón sobre el que trabajaban los bomberos.
  Una mala respuesta cuando fueron a pedir más cupos, la prioridad para descarga del ferrocarril, que a diferencia de los camioneros cobra multas por demoras en la estadía; los rumores sobre un quite de colaboración en el marco de un conflicto gremial, el cansancio acumulado. Varias fueron las explicaciones que a boca de incendio hilvanaban los transportistas para el feroz cruce de ayer que se agigantó cuando intervino la policía y un móvil “entró tirando”, según esos testimonios.
  La cuestión es que se desató una batalla que demoró incluso a los bomberos, quienes debieron esperar casi una hora para poder acceder al lugar del siniestro. “Nos llamaron a las 20 y salimos para la planta pero al primer móvil le cruzaron tachos con fuego y tuvieron que esperar hasta las 21 para poder entrar”, relató uno de los oficiales de Arroyo Seco.
  El sector de los camioneros de granos es uno de los eslabones más atomizados y más débiles de la cadena agropecuaria. El caos en el que se ven envuelto en la época de cosecha, que se puede percibir con sólo salir a la ruta es el caldo de cultivo de episodios como el de ayer.
  Por la noche la federación que agrupa a los trabajadores aceiteros, que está en paritarias bajo el paraguas de una conciliación obligatoria que viene el lunes, denunció a la empresa por la mala organización de los cupos para descarga y pidió garantizar la seguridad de los empleados.