Economía
Domingo 12 de Abril de 2015

Los conflictos laborales se incrementaron en el 2014

En un punto, sindicalistas y empresarios coinciden: fogoneada por la devaluación y la inflación, la conflictividad laboral creció en 2014 con respecto a años anteriores.

En un punto, sindicalistas y empresarios coinciden: fogoneada por la devaluación y la inflación, la conflictividad laboral creció en 2014 con respecto a años anteriores. En la cúpula empresaria hay preocupación. Según los especialistas, dos de cada tres compañías líderes considera “importante” su nivel de conflictividad gremial y la mitad percibe una “pérdida del poder de negociación” frente a los sindicatos. Además, señalan que en 2015 la conflictividad dependerá más de la resolución de las paritarias y los niveles de empleo que del escenario electoral.

   El Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma (CTA-A) relevó 1.207 conflictos laborales ocurridos en todo el país durante 2014. Se trata del número más alto desde 2005, cuando empezaron a realizar informes trimestrales. Fueron 1.081 en 2013 y 779 en 2012.

   Sin embargo, la dinámica de la conflictividad en 2014 no fue homogénea. “Se instaló en los niveles más altos desde que comenzó el relevamiento en 2006, pero al mismo tiempo se dio a lo largo del año una curva descendente de la cantidad de conflictos laborales”, afirmó Luis Campos, director del organismo.

   Durante los primeros seis meses del año primaron conflictos salariales, nacionales, por rama de actividad. Cerradas las paritarias, se produjeron en el segundo semestre conflictos más descentralizados, por situaciones de crisis y condiciones de trabajo.

   Este último tipo de conflictos fue disminuyendo con el correr de los meses. La hipótesis de Campos es que “las dificultades de la economía hicieron que al momento de encarar un conflicto los trabajadores lo piensen un poco más que si la empresa está en un período de crecimiento”.

Radiografía del conflicto. Como en 2013, durante el año pasado las medidas desarrolladas en el sector público superaron a las del sector privado. Entre los estatales (54% del total) la mayor conflictividad correspondió a empleados provinciales y municipales. Con respecto a los privados (el 38%) la industria manufacturera y el transporte fueron los rubros con mayor cantidad de medidas desarrolladas por trabajadores. “Fue muy importante lo que sucedió en la industria automotriz, no tanto por la cantidad sino por la intensidad que tuvieron algunos de los conflictos”, afirmó Campos.

   Tanto en el sector público como en el privado, los protagonistas principales del conflicto sindical son los sindicatos de base y las seccionales, que representan el 80% del total. El resto se reparte entre las federaciones y uniones, y en menor medida, los trabajadores sin representación sindical explícita.

   Por concentración de población y de trabajadores, el Area Metropolitana de Buenos Aires (Amba) es el distrito más conflictivo. Sin embargo, destacó Campos, “si se hace un cruce entre cantidad de trabajadores y cantidad de conflictos, donde se da la mayor cantidad de conflictos es en la Patagonia, fundamentalmente en el sector público y en la industria petrolera”.

   En cuanto a los métodos de protesta, “la huelga sigue siendo la principal forma de acción conflictiva de los trabajadores, pero no la única”, aseguró Campos. Luego le siguen las llamadas “acciones comunicacionales” como las declaraciones de alerta y movilización y el anuncio de paros que no necesariamente se concretan.

   “En la industria petrolera, por ejemplo, el solo anuncio de paro fuerza una instancia de negociación en la que resolver el conflicto”, afirmó. En tercer lugar se ubican las movilizaciones en la vía pública, cortes de calles y rutas.

Preocupación empresaria. María Laura Cali, directora de SEL Consultores, advirtió que “ha crecido la preocupación de las empresas “ por la conflictividad laboral. “Para dos de cada tres empresas uno de sus principales desafíos es afrontar conflictos sindicales, y el año pasado era la mitad”, indicó.

   Los datos surgen de una encuesta realizada por la consultora durante 2014 a responsables de recursos humanos de 150 empresas líderes de diversos rubros: consumo masivo, farmacéutico, químico, comunicaciones, tecnología, bienes durables, financiero y concesionarias de servicios públicos.

   Seis de cada diez empresas considera “importante” la conflictividad gremial en su establecimiento. En 2012 eran tres de cada diez. Por su lado, el 56% de las compañías declara haber sufrido medidas de fuerza sindical, entre las que se destacan el acatamiento a paros generales y la retención de tareas en forma pacífica.

   Entre las principales causas de conflictividad, el informe de SEL Consultores destaca las demandas salariales (68% de menciones positivas en la encuesta), reincorporaciones y despidos (23%) y encuadramientos y tercerizados (20%). De las 150 empresas relevadas, la mitad percibe una pérdida del poder de negociación frente a los sindicatos en los últimos años.

Escenarios. Cali señaló que existe una “mayor expectativa de conflictividad” en las empresas. Planteó un “escenario de demanda salarial más alta que lo presupuestado por las compañías, en un contexto de caída del nivel de actividad y reducción de dotaciones de personal”. Por su parte, Campos señaló que la conflictividad laboral en 2015 estará condicionada por tres factores: paritarias, empleo y el calendario electoral.

   “Va a ser importante cómo se paren las organizaciones sindicales en la ronda de negociación salarial en los primeros meses del año, fundamentalmente en términos de recuperar poder adquisitivo del salario, luego de una caída del 6% en 2014”, planteó.

   En cuanto al empleo, el responsable del Observatorio de la CTA observó que a diferencia de lo que sucedió en 2008 y 2009, “si bien no se ve creación de puestos de trabajo tampoco se ve destrucción masiva” de puestos de trabajo.

   Con respecto a la dinámica electoral, reconoció que “puede condicionar una parte de la conflictividad laboral”, la impulsada por las conducciones nacionales por recomposición salarial. Sin embargo, recalcó, “los conflictos más descentralizados por condiciones de trabajo y prácticas sindicales, que son la mayoría, difícilmente estén condicionados por el año electoral”.

   De acuerdo al investigador de la CTA Autónoma, este año el foco puede desplazarse nuevamente al sector público subnacional. “Si las provincias vuelven a tener problemas fiscales, es probable que repercuta en la conflictividad de trabajadores municipales y provinciales, que son los que presentan los niveles salariales más bajos”, advirtió.