Policiales
Viernes 04 de Noviembre de 2016

El defensor acusado de ingresar droga a la cárcel fue sobreseído

Así lo resolvió la Justicia federal tras conocerse que la sustancia denunciada no era ningún estupefaciente

Hace un mes, el Servicio Penitenciario acusó a un abogado de la defensa pública de haber querido ingresar a la cárcel de Coronda una mochila con dos "capuchones con cocaína". Dos semanas después, los peritajes realizados por los laboratorios de la Dirección Provincial de Control y Prevención de Adicciones arrojaron que la sustancia –ínfima– que salió de dos papeles, estaba muy lejos de ser un estupefaciente o algún derivado.

En consecuencia, el juez federal Nº 2, Francisco Miño, determinó la inexistencia de un delito y por ello ordenó el sobreseimiento el pasado miércoles 2 para el letrado santafesino.
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La requisa
El caso se remonta al 5 de octubre pasado, cuando un defensor –perteneciente al Servicio Público Provincial de la Defensa Penal de la Circunscripción Judicial N° 1– se dirigió hasta la Unidad Penitenciaria Nº 1 de la ciudad de Coronda. Allí tenía previsto entregarle una mochila a un preso que hacía pocos días había sellado un juicio abreviado tras asaltar un colectivo.

El acto se dio a raíz de que el reo no contaba con familiares que le acerquen indumentaria y pertenencias para su alojamiento en el penal. Por tal motivo, el defensor buscó aquella mochila, la cual se encontraba en un destacamento policial de Alto Verde y fue remitida a la Fiscalía del Ministerio Público de la Acusación. Una vez que el defensor tenía la mochila, llegó al penal y pidió al personal de requisa de la unidad que analice el interior de la misma.

Un guardia la requisó y no encontró ningún elemento que llamara la atención. Minutos después, ingresó otro guardia que volvió a inspeccionarla y fue allí cuando del interior de un bolsillo sacó dos papeles, que tenían una sustancia que causó sospechas. El guardia se mostró alertado y dio aviso a las autoridades, las que luego de unos minutos avisaron a la policía y posteriormente a la Brigada de Drogas de la UR XV.

Los peritos de la BOD hicieron su trabajo sobre la mesa en la que había caído una sustancia que generó la sospecha del guardiacárcel. Luego derivaron las pericias a los laboratorios para ser analizadas y así determinar si era cocaína o cualquier otra sustancia.
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Inmediatamente, el titular del Servicio Penitenciario, Pablo Cococcioni, destacó ante los medios de comunicación que los agentes de requisa encontraron dos "tubos, tipo capuchones con una sustancia ilícita".

En contraposición a lo expuesto por Cococcioni, el Ministerio Público de la Defensa –órgano que dirige a los defensores públicos– repudiaron al funcionario penitenciario y a los medios de comunicación, que el día del hecho aseguraron que el defensor había intentado ingresar droga al penal, sin conocer realmente cómo había sido el confuso episodio.

No era nada
Quince días después de aquel suceso, los análisis establecidos por los especialistas determinaron que la presunta sustancia que causó atención en los guardiacárceles no era cocaína ni tampoco un derivado de sustancias que infrinjan la ley 23.737 –ley de drogas–.
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En tanto, se estableció que los supuestos papeles donde se encontraba el polvo, no eran nada más que dos boletos de colectivos urbanos de la ciudad de Santa Fe. A su vez, también se aclaró que dentro de la mochila se encontraba ropa –una campera blanca tipo deportiva–, una Biblia, 2 pesos y unas pulseras.

Fuera de toda sospecha
Una vez conocidos los resultados, el defensor oficial buscó terminar con aquella novela y presentó, a través de su abogado, el pedido de sobreseimiento. El mismo fue presentado al juez federal Nº 2 de Santa Fe, Francisco Miño, quien el pasado miércoles dictó la resolución.

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