informacion_general
Lunes 06 de Julio de 2015

El divorcio, una experiencia muy difícil de superar

Transitar el duelo. El rompimiento de una pareja suele vivirse como un hecho traumático. ¿Cómo atravesarlo sin complejos y con la mirada puesta en el futuro?.

Siempre el divorcio es un hecho doloroso, no existe divorcio sin dolor. Esto es lo primero, obvio y básico que tenemos que decir, y dentro de la categoría de factores estresantes, en el número dos está el divorcio.
Es decir, que primero está la muerte de un cónyuge y segundo el divorcio como un gran factor de estrés. 
Y es que nadie forma pareja para separarse, obviamente, y decimos que es doloroso porque se pierde un ideal, se pierde un proyecto, se pierde algo que dos personas en base al amor han tratado de ir construyendo, y esa pérdida del ideal obviamente que trae dolor.
También tenemos que decir que antes del divorcio físico siempre está el divorcio emocional, es decir que cuando uno se separa físicamente no es que se separó ese día, ya estaba separado anteriormente, es la pérdida de la intimidad, de la interacción, de la comunicación y demás.
Ahora los dos detonantes más frecuentes de los divorcios son:
1- La pérdida del amor romántico, la rutina, el desgaste, la monotonía, el aburrimiento.
2- Los problemas sexuales, incluye infidelidad y celos que son también dos detonantes muy frecuentes.

En general quien inicia el proceso de separación es la mujer, casi en un 90% de los casos. Pero cuando se produce la separación, el varón en general es el que forma pareja más rápido.
La mujer tarda un poco más porque hace un proceso de duelo distinto; el varón en general da vuelta la página y busca una nueva pareja y en general también mucho menor en edad.
Algo para tener en cuenta es que “no se puede construir sobre ruinas”, es decir que si se está enganchado con el ex, o con la ex, formar rápidamente parejas, ya que el 60% de las parejas que se forman vuelven a fracasar. Muchas veces aparecen miedos; el separado ahora tiene que decir: “divorciado”; también el miedo a ser deseado nuevamente: “¿Me voy a volver a enamorar?”, “¿Se van a enamorar de mi?”, “¿Voy a poder ser feliz?”, “¿Voy a volver a formar pareja?”. Se dan todos estos miedos porque obviamente que no es lo mismo separarse con hijos que separarse sin hijos, y no es lo mismo separarse a los 20 que separarse a los 50. 
También con los chicos pasa algo interesante, hace años era muy extraño que haya chicos con papás separados, pero hoy en día se ha normalizado desde el punto de vista cultural de separación, es decir que no asusta a nadie y se ha caído el mito de que el divorcio es traumático para los chicos, y que los chicos quedan marcados de por vida, ya todo eso ha cambiado. Recordemos que la cultura influye muchísimo en los dolores emocionales.

¿Existe o no el amor eterno?
El amor eterno es el amor diario, el amor se construye día a día, es como el éxito, es decir que el éxito del pasado no te garantiza el éxito del futuro, y la pareja tiene que mantener y cuidar diariamente el vínculo, y eso tiene que ver con los dos.
¿Qué pasa cuando una persona se separa? Lo primero que sucede es que la persona no sabe quién es sin su pareja. Entonces aparecen los cambios externos e internos; por ejemplo muchas veces cuando la mujer se separa va a la peluquería, se arregla, cambia la ropa, gimnasio; el varón otro tanto, pero lo importante es qué cambios internos aparecen, y la pregunta es: ¿quién soy yo sin mi pareja?
Porque cuando uno funciona en pareja es como un equipo, hace un show grupal, pero ahora en la separación se pregunta quién es.
Otra característica es que la persona avanza y retrocede, quiere decir que de pronto da dos pasos para adelante y de pronto mira el espejito retrovisor y recuerda, lo que llamamos “retrocesos emocionales al pasado”.
El elemento más importante es saber que no hay divorcios sin dolor, hay que pasarlo. Acusar o maltratar al otro no alivia el dolor que hay que permitirse atravesar y cerrar bien una etapa para construir una nueva.
Muchas veces cuando uno queda enganchado con el ex o con la ex, lo que hace es coleccionar opiniones. Entonces hay que tener cuidado con las voces de afuera, cuando aparece la familia siempre empieza a opinar. La separación tiene que ser un proceso lo más sano, terapéutico posible, dentro del proceso de separación y muchísimo más si hay chicos de por medio, porque en la crianza los chicos necesitan a ambos papás, el contacto con ambos papás y la relación tiene que estar buena. Obviamente es el ideal.

Cultivar los afectos
Mantener la cuenta bancaria afectiva es una de las principales características que debe tener en cuenta una persona.  Si una empresa gasta más plata de la que le entra se quiebra. Del punto de vista emocional también puede haber un quiebre cuando entran muchas experiencias de felicidad, pero salen muchas experiencias de dolor. Cuando hay un desbalance entonces se produce el quiebre.
Se calcula que por cada discusión que tiene la pareja, para contrarrestar eso hay que tener cinco experiencias positivas; fíjense, para deshacer eso negativo. Entonces cuando en una pareja hay más negativo que positivo entonces ahí hay un desbalance de afectos. Muchas personas me escriben y me dicen: “Se fue de golpe, estábamos muy bien”… 
A veces sucede que uno niega la realidad o niega la capacidad de evaluar qué está funcionando en la pareja, es como un cuadro que se cayó de pronto, no es que se cayó de golpe, sino que se fue aflojando de a poquito. Entonces a veces hay que mirar el vínculo, sentarse la pareja y preguntarse cómo están, no esperar a la crisis porque si no a veces uno llega tarde a eso.
El enganche con la ex o con el ex, más las broncas es la señal de que todavía no se ha cerrado bien la etapa, y hay que cerrar bien una puerta para poder abrir una etapa nueva, y muchas veces en la ansiedad o en el afán hay muchos varones que dicen: “Yo formé pareja rápido; es decir que yo soy el sano de la pareja”, porque para él la culpa la tuvo el otro. Entonces esa visión de culpable inocente o bueno y malo es una visión equivocada porque, como decimos siempre: “El tango se baila de a dos”.
Cuando hay niños pequeños lo que se aconseja es el sentido común, que es: no poner a los chicos en el medio, no triangularnos ni preguntarles a quién quieren más. 
Primero se tiene que poner de acuerdo la pareja y hablar con los chicos, ambos, del proceso de separación, sin dar muchos detalles y sin hablar mal del otro cónyuge y remarcarles que ellos no tienen la culpa y mantener las rutinas. Cuando una persona se separa, ciertas rutinas dan estabilidad afectiva. Hablar, buscar amigos para conversar…
¿Cuándo cerramos el duelo, entonces? Cuando transformamos una experiencia dolorosa en crecimiento, entonces hemos transformado el dolor en madurez, para mirar para adelante porque las experiencias difíciles son parte de la vida pero hay que transformarlas en crecimiento.

Bernardo Stamateas/ Especial para Diario UNO

Comentarios