Policiales
Viernes 18 de Noviembre de 2016

El mismo Estado que le salvó la vida, después no lo cuidó

Es el caso de Nicolás Almada. Fue rescatado por una policía en octubre de 2015, curado por los médicos del Alassia. Y por descontrol, asesinado el miércoles.

Es cruel, de una crueldad infinita, que un nene de cinco años que fue salvado por una mujer policía de una brutal golpiza que le propinó su madre en el mediodía del lunes 26 de octubre de 2015 en inmediaciones de la escuela José Gálvez en el barrio Nuevo Horizonte en el extremo noroeste de la ciudad de Santa Fe, y que fue atendido por los médicos del hospital de niños Orlando Alassia y derivado para su cuidado a la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia, haya sido asesinado en la vivienda de la progenitora, cuando el chico tenía que permanecer en otra casa de otra localidad con una familia ampliada distinta a la suya.

Este es el punto trágico de esta historia. Ese nene que fue asesinado no fue monitoreado por las autoridades del Estado que tenían como primera responsabilidad velar por su seguridad e integridad personal de manera permanente y responsable. Nicolás Almada de seis años debería estar vivo, y su hermana sana, y no internada como víctima de una fuerte golpiza de la que salvó su vida de milagro.


Ahora, si los funcionarios del área le hacen un sumario administrativo, que hasta pudiera tener repercusiones penales en cuanto a la materia funcional de los cargos y de sus responsabilidades por velar en el seguimiento del bienestar del menor, poco importa. Nicolás Almada, de seis años fue asesinado. Está muerto. Los responsables podrán ser sancionados, cesanteados o exonerados de sus trabajos en el Estado. Pero nada es comparable con el crimen de Nicolás Almada de seis años, que fue asesinado. Que está muerto para siempre. Que no le fue garantizado su derecho a la vida.

Otros agentes del mismo Estado provincial, una suboficial policial que se llama Betiana Encina de 30 años en 2015, estando franco de servicio, cuando se enteró de la existencia de un nene golpeado que deambulaba desabrigado y descalzo en medio de la lluvia y del frío, lo rescató como "mujer, mamá y policía" como se lo dijo en exclusiva a Diario UNO de Santa Fe. Lo bañó, lo abrigó, lo alimentó junto a sus hijos y su marido en la mesa familiar de su casa, y luego lo llevó hasta el hospital Mira y López, luego al de Niños Orlando Alassia, adonde otros agentes del Estado, en este caso, de un hospital público santafesino lo atendieron y lo curaron, finalmente, otra agente del Estado, la fiscala del Ministerio Público de la Acusación Milagros Parodi, ordenó que el chico quedara en manos de la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia. Y, no hubo una falla en el control de este caso, hubo un asesinato. Mataron a Nicolás.

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