El Mundo
Lunes 31 de Julio de 2017

La eterna Roma, la ciudad de las fuentes, ahora se muere de sed

Hace dos mil años se construyeron aquí los acueductos más impresionantes del mundo. Este verano falta el agua. El calor no afloja.

En el pasado se construyeron aquí los acueductos más impresionantes del mundo. En todas partes de Roma siguen en pie los restos de esas gigantescas construcciones. Sin embargo, hace tiempo que los tiempos gloriosos terminaron.

Justamente aquí, donde los antiguos romanos perfeccionaron hace más de dos mil años el suministro de agua potable, la población está padeciendo una terrible sequía. Después de varias semamas de intenso calor, sin ninguna nube cargada de lluvia en el cielo, la situación se ha tornado preocupante. A los romanos y los turistas incluso se ha llegado a amenazarlos con un racionamiento del agua potable.

Muchas fuentes de la "ciudad eterna" ya se han secado, por ejemplo las hermosas fuentes situadas en la Piazza del Popolo o la Piazza Repubblica, en el centro de Roma. Además, se prevé que las típicas "nasoni", fuentes públicas de las que siempre brota agua potable gratis para todo el mundo, se vayan cerrando paulatinamente.

Hasta el Papa Francisco se ha movilizado cerrando los grifos de todas las fuentes en el Vaticano. En la Plaza de San Pedro ya no se oye el típico murmullo de las fuentes. "Que yo sepa, en el Vaticano nunca se había llegado a cerrar las fuentes para ahorrar agua", dice la periodista austriaca Gudrun Sailer, que trabaja para Radio Vaticano. "Desde luego que el cierre de las fuentes es ante todo un gesto simbólico. En Roma y también en el Vaticano nadie va a morir de sed, aunque siga brotando el agua de todas las fuentes del Papa".

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El 8 por cientodel agua que consume Roma proviene del lago de Bracciano, situado al norte de la capital italiana. Sin embargo, el nivel del agua del lago ha bajado tanto a causa del calor y la falta de lluvia que amenaza con producirse una catástrofe ambiental, advierten las autoridades. Por esta razón, la región de Lazio llegó a prohibir temporalmente a la empresa suministradora Acea sacar agua del lago a partir de la noche del viernes.

Sin embargo, esta medida ha sido postergada al 1º de septiembre, porque Acea había amenazado con racionar el agua para los alrededor de tres millones de habitantes de Roma y los alrededores. Como consecuencia, el agua sólo hubiera salido del grifo en intervalos de ocho horas. Esta opción parece estar descartada ahora, pero el problema del agua persiste.

Acea es una empresa privada que también recibe financiación pública. Durante muchos años, la empresa ha dejado de sanear las maltrechas tuberías de agua romanas. El ministro italiano de Medio Ambiente, Gian Luca Galletti, ha expresado su especial preocupación por la situación en Roma. Ha asegurado que "la región, la ciudad de Roma y los proveedores van a trabajar duramente para evitar que millones de personas se queden sin el vital líquido". "Debido al mal estado de las viejas tuberías se pierde el 40 por ciento del agua en Roma", advirtió.

En lo que va de año sólo ha llovido en Roma durante 26 días, frente a 88 días en el mismo período del año pasado, según medios italianos.

"El daño a la imagen de Roma ya está hecho", lamenta el presidente de la Asociación de Hoteleros de Roma, Giuseppe Roscioli, en declaraciones a La Repubblica. "Las personas que han reservado habitaciones llaman al hotel para preguntar cómo está la situación: ¿hay agua o no?". "Los grandes hoteles pueden abastecerse con cisternas, ¿pero los pequeños?", se pregunta Roscioli.

El director del hotel de lujo Hassler, situado en la Plaza de España, lo resume así: "Siempre pasa lo mismo en la capital: no hay previsión y luego gritan «ayuda, ayuda»". Ahora mirar al cielo no da motivos para la esperanza: para esta semana se prevén temperaturas de hasta 40 grados.