El país
Martes 11 de Julio de 2017

Desde 2002, suman 65 los miembros de la Iglesia argentina denunciados por abuso

El último caso es el del sacerdote de Caseros que renunció y que fue acusado de abusar de dos menores. El escándalo estalló hace 15 años con el cura Julio César Grassi. En 2017 ya van tres los hechos y entre ellos se encuentra el párroco de Monte Vera, Ezequiel Maggiolo.

La Iglesia argentina agregó un nuevo pedófilo a su extensa historia de abusos contra menores al conocerse la denuncia contra el cura Carlos José, quien hoy renunció al sacerdocio, con lo que ya suman 65 los miembros denunciados por abuso sexual desde que en 2002 estalló el escándalo del cura Julio César Grassi. De esta manera, en la Argentina más de cuatro curas son denunciados, en promedio, cada año por haber cometido abuso y de todos ellos, hasta ahora, sólo tres fueron condenados con la máxima pena dentro de la Iglesia, la expulsión del sacerdocio.

Dos mujeres contaron los abusos a los que las sometió el ex sacerdote José cuando eran menores hace más de una década. El cura, quien se desempeñaba en el colegio San Francisco Javier, en la localidad bonaerense de Caseros, está acusado por los delitos de abuso sexual simple y agravado.

Desde la fiscalía de San Martín que lleva adelante la investigación dijeron a Télam que hasta ahora no habían podido informar al sacerdote sobre la imputación en su contra. Hoy el vicario de San Martín confirmó a esta agencia que el sacerdote presentó su renuncia como párroco de San José Obrero, una parroquia ubicada en el mismo predio del colegio.

"La renuncia es al estado eclesiástico, significa que no puede ejercer el ministerio ni depende de ningún obispo. En términos populares, deja de ser cura", aseguró el vicario de San Martín a Télam. Sin embargo, Carlos Lombardi, especialista en derecho canónico, señaló que la medida no garantiza que José no vuelva a ejercer como sacerdote.

"Esto no significa que alguien lo controle, nadie puede garantizar que no aparezca dando misa en Brasil. La Iglesia no muestra ninguna evidencia ni de que él haya presentado la renuncia ni que el obispado la haya aceptado, es una falacia", le dijo Lombardi a Télam. El abogado consideró que este tipo de medidas "se toman cuando ya no lo pueden defender más, cuando la situación se les hace insostenible".

Todos los casos
En mayo, Télam publicó una investigación exclusiva en la que constató que al menos 62 miembros de la Iglesia -59 sacerdotes y 3 monjas- habían sido acusados a lo largo de los 15 años que transcurrieron desde que se conocieron las primeras denuncias contra Grassi. Pero en apenas dos meses, otros tres curas se agregaron a la lista.

Se trata de Ezequiel Maggiolo, párroco de Monte Vera, en Santa Fe, quien fue apartado del cargo por monseñor José María Arancedo por acosar a una chica de 16 años por Whatsapp. El segundo caso fue el de Luis Bergliaffa, acusado por haber abusado de una nena de diez años en Córdoba, y a quien el Vaticano le aplicó una pena de diez años durante los que no puede actuar como sacerdote. Sin embargo, el cura fue descubierto trabajando en la sede del obispado del Alto Valle.

En abril último, dos mujeres se presentaron en la UFI 14 de San Martín para denunciar los abusos a los que habían sido sometidas por José, quien renunció al sacerdocio hace dos semanas atrás, según informó el obispado. En uno de los casos, Mailin, cuyo calvario comenzó cuando tenía diez años, denunció que José la abusaba en un sótano y la obligaba a sentarse en sus rodillas cuando se confesaba para tocarle las partes íntimas.

Consultado por Télam, el vicario de San Martín precisó que "toda esta situación fue llevada al fuero penal, en la UFI 14 (a cargo de la investigación), lo cual facilita que la acusación pueda explayarse y que el acusado pueda ejercer su defensa". Según González el obispado tenía "mínimo contacto" con el cura y era "por cuestiones puntuales".

Además, dijo que hacía un año que el sacerdote tenía una licencia: "Estaba en un año sabático. En cuanto falleció el papá hizo ese pedido", señaló el vicario quien informó que desde entonces dejó de dar misas en la parroquia San José Obrero que funciona en el mismo predio del colegio donde habría sido cometidos los abusos, en el partido de Tres de Febrero. Hasta hoy sólo tres religiosos fueron expulsados del sacerdocio; son Miguel Ángel Santurio, de Misiones, y Cristian Gramlich y José Mercau, de San Isidro.