El País
Sábado 09 de Septiembre de 2017

El conflicto con Estados Unidos por la importación del biocombustible

Con la restricción de los mercados se reducirá el valor agregado de un producto como el biocombustible.

En los últimos días se conocieron las medidas tomadas por los Estado Unidos con relación a la importación de biocombustible argentino elaborado a partir del aceite de soja.

Se establecieron aranceles de ingreso que varían, según las empresas, entre 55 y 64%, lo cual implica en la práctica un virtual cierre del mercado.

Esta decisión se argumenta en el hecho que las retenciones de la soja argentina son en la actualidad del 30%, en tanto que sus derivados están gravados con el 27% y el biocombustible con 0%.

De esta forma, se alega que existe un subsidio directo a la exportación de este sustituto del diesel, que limita la competencia interna de ese país.

Los Estados Unidos era el principal destino de exportación del biodiésel argentino, luego de que la Unión Europea limitara sus compras hace aproximadamente tres años por razones similares a las expuestas por los americanos.

No obstante, cuando acudieron a la Organización Mundial de Comercio (OMC), presentando una denuncia por "dumping" en los envíos argentinos, ésta fue desestimada, laudando esa Institución a favor de la posición local, ante la inexistencia de distorsiones de mercado, solicitando iniciar nuevamente las compras a partir del próximo mes de octubre.

Lo cierto es que sin la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (USA), sólo queda el mercado peruano, por cierto limitado y las necesidades del mercado interno de biocombustible para el corte obligatorio del gasoil local.

Ello sin dudas lleva a que un volumen muy importante de aceite de soja que se dedicaba a la transformación de biodiésel deberá ser canalizado en ese estado, reduciéndose así el valor agregado de un producto diferenciado como el biocombustible.

Recordemos que Argentina es el principal productor y exportador de aceite de soja del mundo. Su liderazgo se resume en un "market share" cercano al 50% del total, por lo cual al crecer su oferta disponible, por las limitaciones descriptas, es muy probable que se reduzca el precio final de este derivado, e impacte en las cotizaciones de toda la cadena (materia prima y derivados).

Desde el punto de vista de los ingresos del país, el biocombustible exportado, sin considerar los envíos a Europa, ahora con incertidumbre si se reiniciarán o no por el efecto de las medidas de los Estados Unidos, representaban más de 1.300 millones de dólares, en el marco de un complejo sojero que exporta por todo concepto cerca de 20 mil millones de dólares, de los 28 mil millones del sector granario en su conjunto.

A su vez, el aporte fiscal, a partir de los derechos de exportación alcanza a 5.000 millones de dólares.

Este conflicto, a su vez, tiene un efecto social de relevancia, en una industria muy eficiente y pujante como la oleaginosa. Se estima que en la actualidad, la capacidad de procesamiento de soja supera las 200 mil toneladas diarias (cerca de 65 millones de toneladas anuales) con una capacidad específica de elaboración de biocombustible cercana a los 5 millones de toneladas la que demanda una cantidad de mano de obra calificada muy importante.

Sin duda el problema, ya limitado a aspectos diplomáticos, deberá solucionarse a la brevedad, a fin de evitar fuertes caídas en los precios de los granos, que en definitiva los soporta el productor, reduciéndose la rentabilidad de su operación.