El País
Sábado 06 de Agosto de 2016

Los rebeldes sirios ganan fuerza en Alepo y el Estado islámico es expulsado de Manbij

Además, al noreste de Alepo, la coalición de fuerzas kurdo-árabe apoyada por los países occidentales protagonizó una gran victoria contra los yihadistas.

La alianza de yihadistas y de insurgentes islamistas dio un giro a la situación en Alepo este sábado donde rompieron el sitio de sus barrios y rodearon la parte controlada por el régimen en la segunda ciudad de Siria, según opositores e insurgentes.

Además, al noreste de Alepo, la coalición de fuerzas kurdo-árabe apoyada por los países occidentales protagonizó una gran victoria contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) al conquistar su feudo de Manbij.

Alepo, segunda ciudad del país, se encuentra dividida desde 2012 en dos áreas: una bajo control de los rebeldes, al este, y otra en poder del régimen, al oeste. Los primeros estaban sitiados desde el 17 de julio por el régimen y los segundos, casi rodeados por los insurgentes este sábado.

"Los rebeldes rompieron el sitio", afirmó en un tuit la coalición de la oposición, establecida en el extranjero. Uno de los principales grupos islamistas implicado en los combates, Ahrar al Sham, afirmó por su parte en Twitter que el avance de los rebeldes "les había abierto la vía hacia Alepo".

Según un fotógrafo de la AFP, por primera vez en un mes, un camión de tomates y patatas pudo entrar en los barrios rebeldes de Alepo, donde falta de todo.

Según Ahrar al Sham, los rebeldes tomaron el control del barrio gubernamental de Ramusa, en la periferia de Alepo, desde donde enlazaron con los barrios rebeldes.

Con la toma de Ramusa, los rebeldes cortan también la carretera de abastecimiento de los barrios controlados por el régimen en la ciudad, ahora asediados.

Según un periodista de la AFP en la parte rebelde, los habitantes se mostraban jubilosos y degollaron corderos para celebrar el avance de los insurgentes.

En cambio, los medios prorrégimen y Al Manar, la televisión del Hezbolá libanés que apoya a Al Asad, desmintió que se hubiera roto el sitio, subrayando que los combates continuaban.