El País
Lunes 25 de Julio de 2016

Se les murió el bebé en su casa y los acusan de homicidio

El hecho ocurrió en Neuquén. El fiscal consideró que hubo "imprudencia" y falta de asistencia profesional durante el parto natural y domiciliario. La doctora que recibió el bebé escribió una carta durísima contra los responsables.

Una pareja fue imputada por la justicia de homicidio culposo, luego de que su bebé muriera en un hospital de Neuquén. Los padres llegaron al lugar con el recién nacido en brazos y sin vida. Según el primer testimonio, había nacido en el auto. Sin embargo, los médicos no creyeron la versión porque la criatura estaba demasiado limpia. Con el correr de las horas pudieron determinar que fue producto de un parto en su casa, sin la atención médica correspondiente. El niño murió por asfixia.
El fiscal del caso, Maximiliano Breide Obeid, consideró que hubo "imprudencia" por parte de los padres y ambos fueron imputados. Según la investigación el bebé murió por falta de asistencia profesional frente a un parto complejo porque venía de nalgas.
La médica que recibió a la bebé, decidió escribir una durísima carta criticando a quienes, sin conocimiento, asisten a partos domiciliarios.

El texto fue publicado en su página personal:
"Muchas veces tuve ganas de llorar agarrándole la mano a una paciente. Pero nunca antes había tenido ganas de llorar de rabia y de impotencia en esa situación.
Hoy llegó a mi guardia una madre con su hijo muerto. Había decidido tener el parto en su domicilio, aunque era su primer bebé y estaba en podálica (de cola). De familia acomodada e instruída, todos habían intentado disuadirla, sin éxito.
Las delincuentes que aceptaron llevar a cabo el trabajo de parto en el domicilio, al verse desbordadas por la situación llamaron al SAME. Y una ambulancia la fue a buscar, cuando ya no había más nada que hacer. Ni siquiera le hicieron el alumbramiento (salida de la placenta), el cual llevamos a cabo acá, en sala de partos, en condiciones de antisepsia, con suero, medicación e instrumental quirúrgico.
Todos los que nos dedicamos al noble arte de curar, queremos que las cosas salgan bien. Estudiamos, nos formamos y especializamos, hacemos cursos de actualización para garantizarles a nuestros pacientes la mejor atención. Aunque en el sistema público no siempre contemos con todos los recursos.
Si te pongo un suero, no te estoy faltando el respeto, estoy impidiendo que si tenés una hemorragia, entres en shock hipovolémico.
Si te doy medicación, es porque es necesaria.
Si te rompo la bolsa, es porque es importante conocer el color del líquido. Nos da información de cómo la está pasando el bebé en la panza.
Si te digo que necesitás una cesárea, no es porque "te quiera sacar de encima rápido". Yo acá tengo que estar 24 horas. Es porque intento, en el mejor de los casos, evitar complicaciones. En el peor, salvar tu vida y la de tu bebé.
El embarazo y el parto son hechos fisiológicos, es cierto. Pero rápidamente, de un momento a otro, pueden convertirse en patológicos y potencialmente mortales.
Contar con un hospital, con equipo entrenado, con anestesia, con un quirófano, es un privilegio. Privilegio que nuestras antecesoras de siglos pasados no pudieron gozar.
Durante siglos las mujeres murieron de complicaciones en el embarazo y en el parto. Ellas no tenían la chance de elegir.
¿Mi cuerpo, mi parto, mi decisión? No se trata de tu cuerpo: está tu hijo en el medio.
¿Mi parto? No sos la única protagonista, en realidad sos apenas un personaje secundario, el protagonista es él.
¿Tu decisión? No tenés la formación para saber cuando está en riesgo tu vida ni la de tu bebé.
Primum non nocere. Primero no dañar. Nosotros lo sabemos. Ustedes también tienen que saberlo".

A través de Twitter, la doctora, cuyo usuario es @LG_RDT publicó varios tuits sobre el caso:
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Fuente: ElDoceTv