El País
Lunes 26 de Septiembre de 2016

Treinta años después del cierre, condenan a la revista Humor por una carta de lectores

Nora Bonis, viuda del director de la publicación, Andrés Cascioli, aseguró que la decisión judicial es "inexplicable" y que va contra ella y su hija "que ni siquiera había nacido".

La revista Humor, una publicación emblemática de los años de la dictadura militar, cerró en 1999 cuando la Editorial de La Urraca quebró después de perder dos juicios iniciados por el entonces presidente Carlos Menem. Su director, Andrés Cascioli, murió en 2009 y, así y todo, sus herederos deben responder a fallos por publicaciones que, como la de una carta de lectores que tuvo su debido derecho de réplica, fueron cuestionadas en la justicia.

"El juicio lo inició Gustavo Terán Molina, un abogado tucumano, pidiendo resarcimiento por los daños y perjuicios sufridos por una carta de lectores que se había publicado más de dos años antes", explicó Nora Bonis, la viuda de Cascioli, y agregó: "Nosotros le dimos la posibilidad de realizar su descargo y obviamente que se publicó su carta como es debido. Pero pasa el tiempo y dos años y nueve meses después él inicia un juicio por calumnias e injurias".

En primera instancia el fallo fue favorable para la editorial, sin embargo hubo un detalle letal en la apelación. "Cuando al abogado de la editorial le piden el original de la primera carta publicada, explica que no lo tiene porque, por una cuestión de volumen de archivo, sólo se guardaban hasta pasados los dos años", recordó Bonis.

La sala "B" de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil revocó la sentencia de grado y, en consecuencia, hizo lugar a la demanda de un abogado contra la revista Humor por la publicación de una carta de lectores, en la que se lo acusaba de presuntas "amenazas contra los descendientes de las tribus calchaquíes".

La acción se inició a fin de obtener un resarcimiento por los daños y perjuicios sufridos a raíz de la publicación de una carta de lectores en la revista Humor. Dentro de la sección denominada "Quema esas cartas", se acusaba al demandante por presuntas amenazas que "van desde el desalojo hasta la muerte para con los descendientes de las tribus calchaquíes que habitan en la Comunidad de Alto de Anfama".

"Ahora la acusación cambió a negligencia y van contra mí y mi hija, ella ni siquiera había nacido", señaló Bonis, quien indicó que los jueces consideraron que los editores tenían que haber demostrado que "tomaron las medidas razonables y necesarias para verificar la identidad de los autores". La carta de la discordia había sido firmada por Patricia Brañeiro (Juventud India, Buenos Aires) y Antonio Gerónimo (COINQUI, Tucumán). Sin embargo al no estar acompañadas por el número de documento y no conservarse copias, la culpa recae sobre la editorial y su editor responsable.