El País
Martes 10 de Enero de 2017

Una madre llevó a su hijo a devolver lo robado

El joven tendrá que trabajar, estudiar, o cumplir actividades sociales, manteniéndose lejos de las malas compañías.

Una mujer llevó a los Tribunales santiagueños a su hijo, un adolescente de 17 años, para que pida disculpas y reintegre el dinero que había robado en una casa de la ciudad de Quimilí.

Todo se inició unos días atrás cuando el adolescente de 17 años consiguió "colarse" en una casa de la ciudad de Quimilí, departamento de Mariano Moreno, distante unos 210 kilómetros de la ciudad capital, donde vive un hombre al que sólo se identificó como "El Cordobés".

Ignorando que las cámaras iban grabando su recorrido dentro de la vivienda, se apoderó de un fajo con 10 mil pesos antes de huir. Una vez que "El Cordobés" retornó a su hogar y comprobó que había tenido un visitante no deseado, revisó las cámaras de seguridad donde se podía observar al muchacho lo había desvalijado.

Fue con la policía para entregar el video y se pudo así identificar rápidamente al ladrón. La policía fue hacia el domicilio del menor donde informó a su madre que había sido denunciado y que lo esperaba un largo encierro.

A la vieja "usanza", la mujer llevó este lunes a los Tribunales al hijo adolescente y obligó a devolverle el fajo de 10 mil pesos que había robado y le ordenó que pidiera disculpas al damnificado.

Todo fue documentado ante la Fiscalía, en presencia del damnificado. Pese al hermetismo en que es cimentada la historia, se supo que la víctima habría exteriorizado su deseo de que la acción penal quedase sin efecto, tal vez por gratitud a la mujer, o bien un gesto que tiende a concederle una oportunidad al adolescente, publica El Liberal de Santiago del Estero.

Igualmente, los investigadores deslizaron que la Justicia frenará el proceso, pero dispondrá un seguimiento al joven. En la práctica, implica que se realizará un informe socioambiental y propiciará actividades para reinsertarlo.

El robo de los 10 mil pesos obviamente desnudó cierta tendencia al delito, lo cual no puede ser pasado por alto. En consecuencia, el joven tendrá que trabajar, estudiar, o cumplir actividades sociales, manteniéndose lejos de las malas compañías.