El mundo
Domingo 20 de Noviembre de 2016

El Papa contestó una conjura en su contra frente a los 228 cardenales

"El virus de la enemistad se nos cuela en nuestras formas", dijo Francisco luego de un planteo que le formularon cuatro purpurados.

El Papa Francisco advirtió ayer a los 17 nuevos cardenales creados en el Vaticano sobre el "virus de la polarización y la enemistad", en medio de la conspiración más grave que está sufriendo en sus más de tres años de pontificado.

Durante el concistorio público de creación de los 17 nuevos purpurados de cinco continentes, Francisco dijo: "El virus de la polarización y la enemistad se nos cuela en nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar".

El Papa dijo que los purpurados "no son inmunes" al virus, pero resaltó que las diferencias y las diversidades entre los más de 228 miembros del Sacro Colegio (111 electores y 107 no electores) "es una de las mayores riquezas" y que "no los convierte en enemigos".

La conjura es liderada por el cardenal norteamericano Raymond Burke —archienemigo de Francisco en la curia romana y abierto partidario de Donald Trump— y tuvo manifestación real durante la semana.

En un evidente desafío a su autoridad y magisterio, Burke y otros tres cardenales conservadores le escribieron una carta al Papa para pedirle que aclare cinco "dudas" respecto del capítulo octavo de la exhortación apostólica Amoris Laetitia (AL), sobre el amor en la familia, al que consideran "ambiguo".

El punto que le piden a Francisco que explique es la comunión a los divorciados vueltos a casar, un tema que dividió como nunca a conservadores y progresistas durante los dos sínodos de obispos sobre la familia que precedieron la exhortación Amoris Laetitia, publicada en abril.

Los cuatro purpurados que mandaron la carta al Papa son el italiano Carlo Cafarra, el estadounidense Burke y los alemanes Walter Brandmüller y Joaquim Meisner. En realidad, le entregaron la epístola a Francisco el 19 de septiembre, pero como no obtuvieron respuesta decidieron hacerla pública "para continuar la reflexión y la discusión con todo el pueblo de Dios".

Los cuatro purpurados escribieron: "Constatamos una grave desorientación de muchos fieles y una gran confusión con respecto a cuestiones importantes para la vida de la Iglesia. Notamos que también en el seno del colegio episcopal se dan interpretaciones contrastantes del capítulo octavo de Amoris Laetitia".

Francisco presidió ayer la ceremonia desde el altar mayor de la Basílica, con una parte abundante del cuerpo de cardenales —incluídos los conjurados contra él— sentados enfrente. El rojo púrpura que evoca el "sacrificio hasta la última efusión de la sangre" que los cardenales juran estar dispuestos a dar por la Iglesia y el Papa, dominaba el majestuoso escenario. Adelante, en semicirculo estaban los nuevos cardenales.

"El virus de la polarización y la enemistad se nos cuela en nuestras formas de pensar, sentir y actuar", advirtió el Papa. "Venimos de tierras lejanas, tenemos diferentes costumbres, color de piel, idiomas y condición social, pensamos distinto e incluso celebramos la fe con ritos diversos. Y nada de esto nos hace enemigos. Al contrario, es una de nuestras mayores riquezas", señaló.

Trece de los 17 nuevos cardenales creados ayer cuentan con derecho a voto en un eventual cónclave, por tener menos de 80 años.

Entre los 13 cardenales electores hay tres latinoamericanos: el brasileño Sergio da Rocha, arzobispo de Brasilia, el venezolano Baltazar Enrique Porras Cardozo y el mexicano Carlos Aguiar Retes.

Una absoluta novedad fue la creación cardenalicia del nuncio apostólico en Siria, el italiano Mario Zenari, quién continuará en su función de embajador del Papa en Damasco. El nuevo purpurado hizo el saludo en nombre de los 17 cardenales y fue el primero en arrodillarse sobre un cojín rojo para recibir el birrete, el anillo y el diploma de su nueva dignidad eclesial. El cardenal Zenari continuará en el cargo como nuncio porque el Papa ha querido demostrar cuanto le preocupa la situación del pueblo sirio en la sangrienta guerra, en parte civil y sobre todo comandada por las grandes potencias.

En su tercer concistorio como Papa, Francisco quiso que los cinco continentes estuvieran representados en su elección de cardenales.

Con la nueva configuración, Italia sigue siendo el país más representado con 46 purpurados (25 con voto y 21 mayores de 80 años), seguida lejos por Estados Unidos con 18 (10 electores y 8 no electores), mientras que Argentina se mantiene con sus dos cardenales electores (Mario Poli y Leonardo Sandri) y los dos sin derecho a voto (Héctor Villalba y Estanislao Karlic).

En total, en el Colegio Cardenalicio están representados los cinco continentes con 79 Países, 60 de los cuales cuentan con cardenales electores. En total, con los 17 de ayer, 44 fueron creados por Jorge Bergoglio.

Durante su mensaje de ayer, luego de colocar el birrete rojo a cada uno de los nuevos purpurados, el Pontífice lamentó que "la nuestra es una época caracterizada por fuertes cuestionamientos e interrogantes a escala mundial".

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