Leonardo Madelón
Sábado 17 de Septiembre de 2016

El plan perfecto

En el estadio Néstor Díaz Pérez, Unión hizo gala de su efectividad para llevarse los tres puntos con un 1-0 que consiguió por un error en una salida de Fernando Monetti, que encontró a un Lucas Gamba bien atento para enviar, de cabeza, el balón al fondo de la red

Unión hizo pata ancha en La Fortaleza al atender a domicilio al último campeón Lanús por 1-0, con gol de Lucas Gamba, de cabeza, en el complemento y así extender su racha positiva, en uno de los cotejos que le dio continuidad a la tercera fecha de Primera División.

El Granate fue dominador absoluto de las acciones, pero no fue claro en los metros finales ante un Rojiblanco que siempre estuvo firme y aprovechó una de las pocas que tuvo. Una forma más que importante para seguir sumando (ya lleva siete de nueve puntos posibles) y aspirando a nuevos objetivos. Fue clave la decisión de Leonardo Madelón de mandar a la cancha a Martín Rolle en el inicio del segundo acto.

Los primeros 15' fueron movidos para Unión, ya que a los 6', Leonardo Madelón cambió la estrategia debido a la salida obligada de Nahuel Zárate por un corte profundo en su rodilla izquierda, deparando el ingreso de Diego Villar, por lo tanto Bruno Pittón pasó a jugar en la banda.

En cuanto al juego colectivo, el Tate se cerró bien, ordenado y dándole la iniciativa al local para luego salir rápido de contragolpe, buscando, sobre todo, la velocidad de Lucas Gamba. Así, con un libreto bien estudiado, fue la formación santafesina la que tuvo la primera opción clara de gol a los 15', cuando Fernando Monetti le desvió un derechazo perfecto a Pipa Villar y que se le metía sobre su palo derecho.

Pero Lanús iba a tener una opción, tras una larga tenencia de pelota, pero también respondió Nereo Fernández con una estupenda tapada después de un desborde perfecto de Marcelino Moreno.

El cotejo corrió con una imagen bien definida en los dos bandos: el Granate siendo el dominador del campo y la pelota utilizando como arma de juego abrir la cancha, más que nada por la derecha, con Gómez y Moreno, que le ganó constantemente el mano a mano a Bruno Pittón, sin dejar de lado las subidas de Nicolás Pasquini.

Mientras que los de la Avenida, que acusaron no tener en el mediocampo un hombre que meta una pausa, solo esperó cerrando líneas y apostando a la velocidad de Gamba, siendo una idea peligrosa, porque de a ratos quedó la sensación que cedió demasiado la iniciativa.

Seguramente tomando en cuenta la falta de tenencia, Madelón mandó a Martín Rolle, a los 40', a realizar movimientos precompetitivos, en evidencia de que algo no lo conformaba. Por suerte para el Tatengue la gran cantidad de tiempo que tuvo el balón, no influyó porque no fue de la mano con las pocas situaciones de peligro que tuvo sobre la valla.

De esta manera se extinguieron los 45' iniciales, con una clara supremacía de los comandados por Jorge Almirón, pero que no logró ser traducida en el resultado, ya que falló en los metros finales; en tanto Unión aguantó como pudo, siempre firme atrás y con escasos argumentos para atacar.

Cambió a tiempo
Para el inicio de la parte final, los entrenadores (Almirón y Madelón) analizaron lo realizado en la primera mitad. Es por ello que las variantes comenzaron a llegar: en el local ingresó Lautaro Acosta por Bicho Aguirre, para darle más fuerza al ataque y así buscar vulnerar el sistema defensivo de Unión. Y en contrapartida, en el Tate ingresó Martín Rolle por el pibe Algozino. Estuvo claro que el objetivo pasó por darle más creación al equipo y, dicho sea de paso, para tener la pelota e intentar salir del asedio del dueño de casa. En los primeros 10', siguió todo igual, con el Granate siendo dominador absoluto.

A pesar de un trámite favorable, el local, en cuanto a funcionamiento, no supo cómo definir en los metros finales lo realizado en el mediocampo y por los carriles. Incluso fue Unión con un tiro libre de Rolle que contuvo Monetti el que inquietó. Pero a los 23' golpeó desde la salida de un tiro de esquina y, con un cabezazo formidable de Gamba, puso el 1-0 para el Rojiblanco en el momento en que nadie lo esperaba.

Con el paso del tiempo, el local quedó mal parado en un par de acciones, donde apareció la figura del arquero Monetti para impedir que el Tate aumente el marcador: primero al paraguayo Rolando García Guerreño y luego a Nicolás Andereggen. De a poco fue saliendo la formación santafesina de la presión constante del último campeón. Pero Lanús fue por todos los medios buscando la igualdad en su reducto.

En los minutos finales, con un Granate totalmente desordenado en busca del gol, Unión sacó pecho parándose bien atrás para apostar a la contra y así liquidar el pleito. Algo que pudo pasar en los restantes 10' sino hubiese sido por las notables apariciones del golero local. Es verdad que Lanús tuvo durante gran parte del juego la posesión de la pelota, pero su arquero terminó siendo su figura, habida cuenta de que evitó que el resultado sea todavía más amplio, dándole vida hasta el final.

Llegó el pitazo final del árbitro y el festejo generalizado de un Unión que estiró su racha sin derrotas y, por si fuera poco, cortó el maleficio de 39 años sin victorias en La Fortaleza. Como dato de color queda que llegó a lo más alto del campeonato (transitoriamente), con siete puntos sobre nueve posibles y sin goles en contra.

El camino es largo todavía, porque esta historia recién comienza. No obstante, es una forma más que satisfactoria para encarar el resto de los partidos con un buen semblante y pensando en seguir mejorando cosas. Otra vez volvió a carecer de volumen de juego, pero la solidez defensiva fue determinante para sumar de a tres, nada más y nada menos que ante el último campeón.

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