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Jueves 30 de Abril de 2015

El relato en primera persona de una pareja argentina en el terremoto de Nepal

Se trata de Florencia y Manuel, uruguayos que desde hace varios años viven en la localidad de Tigre, en la provincia de Buenos Aires. Vivieron en carne propia la experiencia cerca de la zona del desastre.

Florencia Pott (43) y Manuel Vázquez (37), una pareja de uruguayos que desde hace varios años vive en la localidad de Tigre, provincia de Buenos Aires, fueron testigos directos del terremoto que ocurrió en Nepal. El UNO pudo dialogar con ellos, quienes nos contaron su experiencia.
El viaje de Florencia y Manuel por Asia y la India comenzó en el mes de abril y dos  días antes del terremoto visitaron la ciudad de Katmandú, lugar en donde se dio el epicentro del terremoto. 
“Realmente fue algo horrible”, manifestó Florencia, “en el momento del episodio nosotros nos encontrábamos en  la ciudad santa de Varanese en el momento en que, íbamos en auto con la persona que nos estaba llevando a recorrer el lugar cuando comenzamos a sentir el movimiento. Fue un minuto y medio más o menos en donde vivimos el terror en carne propia”.
Sin dudas, el miedo fue lo primero que invadió a la pareja argentina que quedó bastante asombrada con lo que ocurría a su alrededor. “Cuando mirábamos por la ventana del auto nos sorprendió que en lugar de que la gente busque refugio, comenzaron a detener sus bicis, motos, autos sobre la calle y se quedaban inmóviles viendo como, por ejemplo, cómo una torre que integraba el conjunto de tres edificios caía sobre las otras, quedando apoyada en ellas”.
Varese es una ciudad situada a 500 kilómetros de Katmandú, el lugar en donde tan sólo dos días atrás, albergó a la pareja. Como característica es una zona con casas bajas y ubicadas frente al río Ganges. 
“A las seis horas –continúa Florencia-, cuando pensábamos cómo seguir después de la situación, hubo otra réplica. Ahí mismo decidimos dejar el hotel en donde nos alojábamos y nos trasladamos a la aldea donde vivía el conductor de nuestro auto (con el que ya habían recorrido 2.500 kilómetros en la India), ya que nos dijeron que era el lugar más seguro ante cualquier nuevo desastre que pudiera ocurrir por el lugar en donde estaba emplazada”.

Algo no estaba bien
La pareja, que hacía varios días se encontraba en Asia, había vividos pequeños episodios que le dieron aviso de que algo iba a ocurrir. “El 20 de abril, día de mi cumpleaños decidimos dormir en un pueblo “detenido en el tiempo”, que se llama Bakthapur y no pudimos dormir en toda la noche porque los perros del lugar no paraban de ladrar. Cuando me levanté pregunté en el hotel si era algo normal, pero nos contestaron que era poco usual. Lo que ocurre generalmente es que los perros ladren mientras suenan las campanas de los Monasterios”, aseguró Florencia.

Una sonrisa en su cara
Florencia y Manuel aun siguen en Asia y regresan a la Argentina el fin de semana y pese a la experiencia traumática, se traen los mejores recuerdos de su viaje.
“El 85% de la población de Nepal es budista/ induista y lo que los caracteriza es una gran sonrisa en su cara. Lo único que deseamos es que con el correr del tiempo la recuperen con la ayuda de todos, porque sobrellevar lo que paso no será nada fácil”, finalizó Florencia.

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