Policiales
Jueves 03 de Noviembre de 2016

El único detenido por la muerte de Sandra Ojeda quedó en libertad

Es quien encontró el cuerpo calcinado de la mujer en 2014. Pese a su liberación seguirá imputado.

El único imputado por la muerte de Sandra Ojeda en 2014, Jonatan R. (alias "Jona"), recuperó la libertad tras haber estado con prisión preventiva por dos años, el plazo máximo de detención que puede tener un acusado.
La medida fue dispuesta por el juez de primera instancia, Eduardo Pocoví, quien ante la falta de pruebas de parte de la Fiscalía de Homicidios para presentar la acusación contra el imputado y así ir a juicio oral y público, ordenó su liberación. De todas maneras, seguirá procesado en la causa que investiga el crimen de la muchacha.

Nunca volvió
Sandra Ojeda tenía 22 años al momento de su muerte. En la noche del 5 de diciembre del 2014 se dirigió a las 20, junto a su hermana Cristina, hacia la esquina de Blas Parera al 7600, adonde ejercían la prostitución. Las dos tenían como objetivo volver a las 23 a su casa de Azopardo al 8900 de barrio "Los Naranjos" donde vivían junto a su madre y demás familiares.
La versión de su hermana indica que aquella noche –y la que sostiene la propia Fiscalía–, a las 21, el imputado pasó por el lugar y llamó a Sandra y le dijo algo al oído. La chica volvió hacia donde estaba su hermana con otras mujeres y dio aviso de que "ya volvía". Cristina la esperó hasta la 1, pero Sandra nunca regresó hasta su "parada".
Horas después, Cristina le contó a su madre de que su hermana no había regresado. En ese momento pensaron que la joven se había ido hacia la casa de una prima a pasar la noche pero eso nunca sucedió. Probaron ubicarla al teléfono y el mismo se encontraba apagado. La incertidumbre comenzó a sentirse en la familia que temía lo peor. Un día después llegó la pésima noticia: Sandra había sido violada, estrangulada y quemada.

Calcinada en un descampado
El hallazgo de la joven fue denunciado por quien hoy es el único imputado en la causa. Este, en horas de la madrugada se dirigió hacia la Subcomisaría Nº 12 para hacer saber a los efectivos de que en la zona del Camino Viejo a Esperanza y su intersección con Alberti, había un cadáver en llamas. Los uniformados fueron hasta el lugar acompañados de una dotación de bomberos para sofocar las llamas. El cuerpo quedó totalmente carbonizado y fue derivado hacia la morgue judicial para su autopsia por orden de la fiscal de homicidios, Cristina Ferraro.
Por su parte, "Jona", quedó detenido por los agentes policiales al tener sospechas de su "hallazgo" en la zona de Las Lomitas, en el extremo noreste de la ciudad. Días después terminó siendo imputado por el delito de "homicidio simple" y se ordenó su prisión preventiva. Previo a ello, su abogado defensor de aquel entonces, Ignacio Ferreyra, hizo conocer su versión de los hechos, la cual se basó en que su defendido buscó a Sandra por Blas Parera y Alberdi pero no fue solo, sino que lo hizo con dos hombres –los cuales nunca fueron localizados– que iban a bordo de un Ford Falcon color gris. Según "Jona", los cuatro circularon en el auto hasta llegar al descampado de Camino Viejo a Esperanza y su cruce con Alberti. Cuando descendieron, los hombres atacaron a la chica mientras que el imputado dijo que fue golpeado y que ello causó que termine arriba de la joven la cual lo rasguñó.
Aquella versión no convenció nunca a los fiscales de homicidios, Jorge Nessier y Cristina Ferraro, por lo cual insistieron con que el acusado permanezca detenido. Incluso, cuando la apelación de la prisión llegó a la Cámara, la jueza Jaquelina Balangione ratificó la medida de encierro hasta que llegue el juicio. Pero dos años después, la falta de pruebas hizo que "Jona" salga de la cárcel.

El único sindicado ahora está libre
A raíz de la liberación en la mañana de este miércoles, sus familiares mostraron su disconformidad. "Esa noche estábamos trabajando y vino este muchacho y la llama a ella. Después viene Sandra y me dice que ya venía. Ellos se fueron caminando al norte y ahí yo no la vi más", recordó a Diario UNO Cristina Ojeda sobre los últimos minutos en que vio a su hermana con vida.
Por su parte, la madre de la víctima, María Isabel Caballero pidió que el caso no quede cerrado. "Mi hija fue violada, estrangulada y quemada", sostuvo y concluyó: "Queremos que esto no quede impune y que se haga justicia".

La ciudad y sus trabajadoras sexuales muertas
Según la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar), en la provincia de Santa Fe se registraron desde el 2004 cinco asesinatos de trabajadoras sexuales. De esos casos, dos son de la ciudad de Santa Fe, el de Sandra Ojeda ocurrido en diciembre del 2014 y el de Gisela Beatriz Bustamante (29) sucedido el 6 de febrero del 2016 en inmediaciones de la estación del exferrocarril Mitre. Dichos crímenes por el momento siguen impunes y sin condenas.
En tanto, a nivel nacional, desde 1996 a 2016 se han registrado –incluido los de Santa Fe– 44 femicidios de prostitutas, de los cuales solo pocos tuvieron sentencia.

Santa Fe en segundo lugar
El mayor número de asesinatos que involucran a Trabajadoras Sexuales se da en la provincia de Buenos Aires con 25 muertes, seguida de Santa Fe con cinco, Mendoza registra cuatro y Córdoba tres. En la mayoría de hechos no hay imputados y cuando los hay, Ammar denuncia que "habitualmente se los deja en libertad". Además, según consta en el informe, solo cuatro fueron penados por la Justicia, dos de ellos con cadena perpetua.

Todavía sigue sin resultados
El crimen de Bustamante en Santa Fe continúa sin ninguna persona detenida y tampoco individualizada.
La mujer asesinada era oriunda de Presidente Roca y había llegado un mes antes de su muerte de la ciudad de Rafaela adonde residía. Oficiaba de trabajadora sexual en la zona sur de la ciudad y vivía, en el poco tiempo en el que estuvo en la capital provincial, en una casa del barrio Centenario junto a otras mujeres.
Fue vista por última vez en la noche del 5 de febrero. Luego apareció muerta en un descampado lindante a la ex estación Mitre. El cuerpo fue encontrado en un montículo de tierra. La mujer se encontraba semidesnuda, boca bajo y presentaba signos de haber sido ultrajada y luego asesinada por desconocidos.


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