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Sábado 26 de Marzo de 2016

El vintage, el rescate de lo antiguo que marca tendencia y se impone

Ya sea en muebles, ropas o libros, el retorno de los objetos que alguna vez fueron desterrados hacen furor, ya sea en su estado puro o refaccionados.

En los últimos años el término “vintage” se implantó con fuerza no solo para denominar a los elementos antiguos, sino también para aquellos que han sido refaccionados a través de determinadas técnicas, tales como el patinado en el caso de los muebles.
En la gama de objetos se puede encontrar desde ropa, libros, bicicletas, amoblamientos y todo aquello que se pueda recuperar para que ocupe un lugar ya sea en una repisa, el ropero o garage. El concepto se extendió y persiste en los ambientes en donde se busca recobrar el espíritu del pasado, revivir las formas que en un instante se creyeron perdidas pero que en una simple maniobra vuelven a tomar su color y brillo original.
“Está muy de moda, la gente se vuelve muy ansiosa con todo lo relacionado con los remates, que antes tenían otra repercusión”, sostuvo Juan Manuel Martínez, propietario de un local dedicado a la venta de antigüedades. No hace más de tres años el ámbito en el que este joven trabaja se limitaba a un público más acotado, sin embargo como sucede con los efectos de la moda, este se popularizó y la búsqueda de lo antiguo se masificó.
El gusto de Juan Manuel por las antigüedades es una herencia familiar que comenzó con su abuelo, hace 50 años. “Yo mamé esto y hace 10 que trabajaba con él, ahora me independicé”, relató el joven.
Al momento de describir la tendencia actual, el empresario no duda en afirmar que, si bien hoy lo sorprende, de todas formas se trata de un vaivén que es positivo al concretar las ventas, pero el gusto se torna amargo cuando se pierde una pieza producida.
“Yo trato de buscar algo que sea único, para ser comercial tiene que gustar”, sostuvo el comerciante, sin dejar de lado que hoy los pedidos que abundan son aquellos relacionados con muebles antiguos como mesas de luz y cómodas, por ejemplo, con efecto decapado o pintadas de blanco.
Ni barato ni caro, todo dependerá del objeto que se intente hallar y del trabajo que se desee hacer con este.
“El precio es variado. Si bien las cosas tienen un valor real, el precio es para uno”, sostuvo Martínez, quien no dejó de recalcar que al tratarse de una cuestión de moda, hay piezas de mucho valor a las cuales muchas veces no se las valora como tal.
“Quizás un mueble común de cedro a la madera natural no tiene tanta vista, pero vale cinco mil pesos. Si se pinta de blanco se ofrece a 7.500 pesos y lo vendés”, ejemplificó el joven y agregó que “es la moda la responsable de revalorizar la pieza, pero esto no implica que ese objeto valga más o menos”.
El comerciante no dudó en asegurar que en los últimos años se registró un importante incremento en las ventas del rubro y el mercado se amplió, con clientes que van desde los 25 a 30 años para arriba. Los más jóvenes empiezan a interesarse en este tipo de cosas porque se van a vivir solos y buscan detalles que puedan colocar en sus ambientes.
La moda marca una estética que busca que dos estilos convivan en un mismo espacio. “Se está usando mucho lo que es la mezcla, es decir, en ambientes modernos instalar objetos antiguos”, afirmó Martínez, a quien no deja de llamarle la atención esta búsqueda por los objetos que una vez supo tener la abuela o la tía. 
Libros usados
En el caso de los libros, en la ciudad de Santa Fe, los ejemplares usados empiezan a ganar terreno, por ejemplo en la red social Facebook, donde se puede hallar un importante número de perfiles en donde se promociona el intercambio de libros viejos, ya sea por dinero o canje.
 En la actualidad, las ferias que se organizan en espacios públicos son una buena oportunidad para que aquellos amantes de la lectura que están a la caza de un ejemplar que no logran hallar en el ámbito comercial.
El próximo 9 de abril se realizará la feria de libros usados en la plaza Pueyrredón. Esta iniciativa surgió a raíz de otro grupo virtual amantes de la lectura y que desde hacía tiempo pedían por una feria de esta naturaleza.
El evento es organizado por gente que acude con la intención de compartir los ejemplares que se exponen en los más de diez stands que se distribuyen a lo largo y ancho de la plaza, con precios populares y muy accesibles, pero donde también se pone en práctica la dinámica del canje.
“Se puede encontrar literatura universal clásica, poesía y manuales escolares, que son muy buscados por una cuestión de precio”,explicó Magdalena Jury, profesora, actriz y una de las encargadas de organizar esta segunda edición de la Feria.
En este espacio se pueden encontrar aquellos nostálgicos que están a la caza de objetos antiguos y que escasean entre la temporalidad de las ediciones.“Hay gente de todas las generaciones buscando libros con olor a viejo y con páginas amarillas”, destacó la organizadora a quien también le llamó la atención la respuesta que tuvo el público.
“Cuando observé que un total de 200 personas van a asistir y otras 200 están interesadas, fue sorpresivo. Me encanta, es gratificante formar parte de un espacio donde compartimos literatura”, recalcó Juri sobre el alcance y promoción que logró este evento.
En la misma cita también tendrá lugar la segunda Jam de poesía, un espacio de reunión artística libre donde los interesados podrán recitar sus trabajos literarios de forma libre. “No hay requisitos, no hay temática y está abierta a cualquier tipo de performance”, aclaró Juri quien agregó que se puede ir a cantar o tocar, ya sea una pieza propia o de un determinado autor.
En torno al material bibliográfico que se puede encontrar en la feria, estos están correctamente clasificados según su estilo. La diversidad es una de las características que destaca en estas oportunidades,puliéndose encontrar géneros para chicos, adolescentes como también novelas antiguas y rotas. “Hay diversidad en todos los ámbitos”, subrayó Juri sobre el espectro de personas que acuden a hojear las páginas de los libros. 
Romina Elizalde / relizalde@uno.com.ar

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