Chiara Páez
Sábado 08 de Octubre de 2016

Empezó a arder el caldero de la lucha y conquista de derechos

Con fuertes críticas a los gobiernos por el narcotráfico, los femicidios, la trata y la pobreza, comenzó ayer el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres. Son más de 70 mil argentinas las que se movilizaron.

Una marea de mujeres llegó desde distintos puntos del país y se reunió ayer por la mañana en el Monumento a la Bandera para escuchar el documento inicial de la edición 2016 del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). El texto fue un llamado a la unidad por la lucha contra la discriminación y la violencia. Pero además hizo hincapié en los problemas del país y la provincia vinculados al narcotráfico, la trata de personas y la pobreza, y cuestionó "la militarización" de Rosario.
Desde temprano, grupos de mujeres llegaron hasta el Monumento a la Bandera y comenzaron a desplegar sus banderas en las escalinatas. Con distintas consignas, pañuelos verdes y cantos se comenzó a palpitar el evento de tres días que reúne a más de 70.000 mujeres de todo el país.
Cerca de las 11, las integrantes de la Comisión Organizadora del XXXI ENM comenzaron a cantar "Qué momento, qué momento, a pesar de todo, les hacemos el Encuentro" y todas las mujeres las siguieron. Tras solicitar en reiteradas oportunidades que bajen las banderas de las agrupaciones políticas y sociales, se dio la bienvenida a todas y se comenzó a leer el extenso documento.
Las organizadoras tomaron el micrófono por turnos y destacaron que esta es la tercera vez que el ENM, que es "autoconvocado, autofinanciado y horizontal", se realiza en la ciudad de Rosario. "Este es el caldero donde luchamos y conquistamos nuestros derechos de ser mujeres", comenzaron.

Violencia, seguridad y pobreza
Gran parte del discurso estuvo orientada a cuestionar distintas políticas provinciales y nacionales que han impactado de manera negativa en toda la sociedad, pero de manera más profunda en las mujeres. Se habló del problema del narcotráfico –y otros delitos vinculados-, se criticó el desembarco de las fuerzas federales, y se recordó que la provincia ha sido escenario de hechos de violencia hacia las mujeres que han marcado hitos en la historia de la lucha feminista. Y los aplausos taparon las palabras cuando se mencionó a Ana María Acevedo, Sandra Cabrera, Elsa Godoy y Chiara Páez.
"Cuando se propuso Rosario como sede del ENM se hizo frente a la preocupación que teníamos sobre la situación local y provincial. Situación que ha ido agravándose para los sectores populares y, particularmente, para las mujeres de nuestra región. Es importante que recordemos qué significa Rosario en términos económicos y productivos para los poderosos del país. La Argentina sangra por las barrancas del Paraná. Por estos puertos y el cordón rosarino, hoy en manos extranjeras, se llevan el 75 por ciento de la producción nacional. Por allí circula libremente el tráfico de armas y drogas y la trata de personas, que se han convertido en los negocios más redituables e impunes de los últimos años; para beneficiar a los ganadores de siempre: los grandes monopolios imperialistas, las patronales y los terratenientes. Nuestra ciudad es el reflejo descarnado de un país donde a la par de la concentración de riquezas crece la desigualdad y el hambre", detalló una de las organizadoras.
Y otra de sus compañeras agregó: "Este se ha convertido en un territorio de operaciones de bandas narcocriminales. Un negocio millonario del que participan y son protagonistas policías, políticos de todos los niveles del Estado y empresarios con la complicidad del Poder Judicial".
En ese sentido, remarcaron que la crisis afecta de manera más profunda a las mujeres porque son las que se hacen cargo del sostenimiento de las tareas del hogar y del cuidado de los familiares a cargo. "Pero también son quienes encabezan las luchas por justicia y los reclamos ante la violencia institucional", subrayaron.
Otro momento que dio lugar a una aplauso ensordecedor en el Monumento a la Bandera fue cuando las integrantes de la comisión organizadora repudiaron "la militarización de Rosario en manos del gobierno nacional y de Santa Fe, con Gendarmería nacional y la narcopolicía". Y agregaron que esa política "tiene como objetivo fortalecer la mano dura y la persecución de la pobreza. Es la única forma que tienen de imponerle al pueblo las políticas de ajuste y entrega del gobierno de Macri y los gobernadores, que golpean a los sectores populares y con más saña a nosotras, las mujeres, agravando las condiciones de vida y aumentando el hambre, la desocupación y la exclusión".
Más adelante, el discurso enumeró las principales violencias que sufren las mujeres en cada uno de sus colectivos y llamó al compromiso de la clase política, de los trabajadores, de los sindicatos y de todos los sectores sociales para avanzar en la construcción de una sociedad justa.
Por último, y haciendo referencia a que no se quiere la presencia de fuerzas de seguridad en las actividades que se desarrollarán durante todo el fin de semana, se llamó a las presentes a recordar que "esto es de todas y para todas. Cuidemos la ciudad y cuidémonos entre todas". Y cerraron: "No hay mejor receta para seguir en la lucha que estando todas juntas. En el Encuentro crecemos, aprendemos y avanzamos en descubrir el origen de nuestros sufrimientos y los responsables de tanto dolor que recorre la vida de cada una de nosotras, develando la doble opresión que sufrimos por ser parte del pueblo y por ser mujeres. Este ENM será, como ha sido históricamente, el caldero para luchar y conquistar nuestros derechos".

Santafesinas
Durante el discurso de apertura se hizo mención a muchas mujeres militantes y luchadoras. Pero un lugar especial, reconocido por las oradoras y acompañado por los aplausos de las presentes, tuvieron tres santafesinas cuyas muertes movilizaron una manera sin precedentes a la sociedad.
Ana María Acevedo, que murió porque el Estado le negó un aborto legal; Sandra Cabrera, asesinada después de denunciar la connivencia policial con las redes de trata y prostitución; y Chiara Páez, la adolescente que colmó el vaso del hartazgo e hizo que en las plazas de todo el país se gritara #NiUnaMenos.
Sus menciones e historias estuvieron acompañadas de un reclamo de justicia y del pedido de que no haya sectores religiosos, políticos o sociales que puedan afectar el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres.
En esta edición se decidió dedicar el XXXI ENM a la memoria de Elsa Godoy –la madre de Franco Casco, un joven de 20 años que fue detenido por la policía santafesina hace dos años, luego desapareció y fue encontrado casi un mes después sin vida a orillas del río–, quien falleció este año de Chagas.

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