Ovación
Miércoles 08 de Junio de 2016

“En Argentina no sos nadie, morís solo”

El santafesino Martín Carrizo brindó este miércoles una conferencia de prensa junto a su abogado, Néstor Ordoño, donde dio su versión y detalles, tras ser excluido de la delegación argentina que competirá en los Juegos Olímpicos, después de que el COI confirmara su doping positivo 

El cimbronazo aún se percibe en el país, pero todavía más en Santa Fe, donde el eco no deja de retumbar. Después de haber cristalizado el objetivo de clasificarse a los Juegos Olímpicos de Río –que se realizarán del 5 al 21 de agosto– en el último Open Nacional de natación del CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) en los 1.500 metros libre, con un tiempo de 15’11”59/100  (la marca A era de 15’14”77/100), Martín Carrizo no puede salir del estupor que le causó haber sido excluido de la delegación nacional. La razón: doping positivo por EPO el pasado 20 de abril en el Torneo Maria Lenk de Brasil.  
Pasó en poco más de dos meses del júbilo a la desazón. Una situación difícil de explicar con palabras, pero que cada uno sabe a dónde va y cómo puede terminar. Más que nada, porque queda trunco algo por lo que se trabajó a destajo, con horas fuera de casa, incansables jornadas de entrenamiento y constante preparación emocional, con todo lo que eso significa. Pero cuando las reglas se rompen, la historia ya es otra.
“Lo suspendimos (a Carrizo) provisionalmente y lo quitamos de la lista de atletas que participarán de los Juegos Olímpicos”, anunció días atrás el presidente del Comité Olímpico Argentino (COI), Gerardo Werthein . “Lo primero que se hace en este tipo de situaciones es avisarle al deportista y darle el derecho a que se realice una contraprueba. La suspensión durará lo que tarde el resultado de la misma. Pero ese tiempo no da para que vaya a los Juegos, agregó. “Las sanciones por ese tipo de sustancia (EPO) son duras. Podría ser de cuatro años. Si se confirma su doping perderá todos los beneficios de la beca”, concluyó.
Palabras oficiales que le terminaron dando un mazazo inimaginable a un chico al que se le vino el mundo abajo. Es por ello que, a raíz de tantas versiones y noticias, faltaba la palabra del protagonista en cuestión para darle forma a una situación, que desde ya tendrá un tira y afloje desde varias puntas. 
Este miércoles y, en compañía de su abogado, Néstor Ordoño, Martín Carrizo dio su versión de los hechos, como así también reconoció que en todo momento supo lo que hacía. “Martín es requerido, desde hace varios días, por lo que ya es de público conocimiento y es por ello que yo estoy colaborando en mi función de abogado. Estamos trabajando para presentar los elementos pertinentes para ser contundente lo antes posible”, explicó el asesor jurídico en su introducción.
“Martín es, más allá de su excelente performance, un chico que cuenta con muy pocos recursos en un deporte de alta competencia. Es muy pobre el apoyo tiene. No cuenta, por más que esto parezca inverosímil o impropio de un atleta olímpico, con un médico de cabecera. Su equipo está reducido a su esfuerzo personal y a un técnico que lo guía. Por eso queremos aprovechar esta oportunidad para deslindar de cualquier responsabilidad a justamente su entrenador (Roberto Ortiz), que no le había dado ningún tipo de indicación para el consumo de alguna sustancia. Entonces, aunque sea paradójico, insisto con que él no cuenta con un médico deportólogo, al que deberemos recurrir, porque es necesario su apoyatura”, contó Ordoño.
Puede que muchos entiendan que el nadador no tuvo la contención necesaria por parte de la Confederación Argentina, algo que se reclamó y se reclama en este tipo de situaciones hasta que las pruebas sean definitivamente contundentes –que sin dudas debe ser así, para darle credibilidad a las cosas–, pero para eso aún falta tiempo y su abogado así también lo vio: “No voy a opinar sobre cosas que no conozco, porque no sé cómo es la organización. De igual modo, algo que hablé con Martín es que no va a desparramar culpas y apurar de responsabilidad a alguien hasta que no tengamos los elementos. Sería una impertinencia de mi parte juzgar el desempeño de una entidad que no conozco. Lo que sí necesito para direccionar mi trabajo es tener ese elemento objetivo, que es el resultado analítico. Después y, ya mirando lo que puede ser una sanción futura, saber qué pasos a seguir cuando se compruebe que hubo o no intencionalidad de sacar ventaja con una sustancia indebida. Esas serán las dos opciones que se deberá presentar en el tribunal, que en definitiva juzgará la actitud”.     
“Martín fue notificado la semana pasada acerca de un resultado positivo a raíz de la muestra que se le tomó el 20 de abril. Nuestra contestación a la comisión fue requerirle los antecedentes a la toma de las mismas y a su procesamiento, algo que se llama cadena de custodia. Es más el detalle analítico que otra cosas. Porque puede que alguien haya intervenido en el medio del control. Antes de la competencia, Martín declaró que consumía algunos suplementos vitamínicos y dietarios. Esos contienen cosas que trataremos de determinar si era indebidas. Eso es lo que intentaremos de encarar en la primera parte de este proceso con la agencia de control antidopaje. Él reconoce que tomó una sustancia que «quizás haya contenido esta hormona», pero desestimando que quería romper una regla”.
Pero eso no fue todo, porque además, agregó: “Justamente estaba consumiendo un medicamento: anemidox, que está permitido. Es por eso que necesitaremos el concurso de un profesional idóneo (médico deportólogo), además de la muestra analítica y, a partir de ahí, seguir tomando cartas en el asunto”.

“No me va a tirar abajo”
Después fue el mismo Martín el que tomó la palabra: “En Brasil tomé mi suplementación habitual y admito que desconozco su composición, pero sí lo declaré en su momento, como es debido”.
Con un semblante que lo denotaba totalmente abatido, se sinceró al reconocer que “nunca estuvimos avalados por un médico o profesional que nos diga cómo hacer las cosas. Igualmente, es mi responsabilidad, pero no teníamos intención en sacar ventaja alguna. No tuve asesoramiento y ni sé si hay médico en la Confederación. Y si había no me lo notificaron”.
Sabiendo que apostar por este tipo de suplementación podía ser un riesgo, Tronco –como más se lo conoce–, admitió: “No puedo contestar si era necesario tomar o no el riesgo. Pero en Brasil, sabiendo que uno se somete a un control, lo único que queda es declarar lo que ingiere y lo hice. No me inyecté nada. No hay que objetar o agregar nada por el estilo, porque muchos hablan, que son los de afuera, y la situación que se vive adentro es otra”.
“Anímicamente me siento un poco caído, porque no es fácil recibir una noticia de este gusto, sabiendo que fue mucho el esfuerzo y el sacrificio durante estos años. Pero sé que no me va a tirar abajo, al contrario, me sirve para levantar los brazos y demostrarme a mí mismo que puedo continuar; y la gente que me crea o no, incrédulos e hipócritas, que primero están para juzgar, les demostraré lo contrario. Seguiré intentando”.
Hasta el momento, Carrizo está fuera de los Juegos Olímpicos y, cada día que pasa, pierde su fe en asistir: “No me hago muchas ilusiones. Sé también que puedo perder la beca, pero no pienso relajarme, quedarme y seguiré entrenando todos los días. 
También dijo en quienes se apoyó para pasar este difícil momento de su carrera: “Por suerte tengo el apoyo incondicional de mi familia, además de mis circulo afectivo. Después, todos saben que muchos se echan para atrás, pero ese no es mi caso y vine a poner la cara. Después, sí me sentí solo por parte de los entes oficiales. Si tengo que tengo que responder sobre el apoyo, la cosa es clara: Argentina no es Brasil, que actualmente acapara muchas cuestiones. En cambio en «Argentina no sos nadie, morís solo». Eso no debería ser así, tendría que existir un apoyo al deportista y en este caso nadie me bancó. Me hubiese gustado que, después de tanto sacrificio, el país al que uno representa me brinde el apoyo como si hace Brasil o el resto de los países con sus atletas, con políticas de privacidad. En este caso, se divulgó como leña al fuego esta situación y no soy ningún delincuente para que me estén acosando de esta forma”. 
Juan Diego Ferrante / juandiego.ferrante@uno.com.ar

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