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Martes 14 de Julio de 2015

En Japón prueba un remedio "post ébola"

La farmacéutica nipona Fujifilm llevará a cabo un ensayo clínico para tratar el llamado "síndrome post-ébola", que afecta a los supervivientes de la mortífera enfermedad en cuyo organismo sigue presente el virus tras el tratamiento.
La compañía nipona utilizará su antigripal Avigan, que se está utilizando de manera experimental contra el ébola, para tratar a los supervivientes que continúa presentando el virus en órganos con sistemas inmunes independientes tiempo después de que se haya vuelto indetectable en la sangre, informó hoy el diario "Nikkei".
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entorno al 50 por ciento de los más de 15.800 pacientes que han logrado superar la enfermedad presentan problemas de visión que incluyen dolor de ojos, degradación de la vista y ceguera, y otros síntomas como deficiencia auditiva, dolor articular y muscular, dolor de cabeza y fatiga.
A finales de mayo, Fujifilm solicitó permiso a través de su filial estadounidense para llevar a cabo un ensayo clínico en África occidental para comprobar si el fármaco puede reducir el tiempo que el virus permanece en el cuerpo de los pacientes.
El antigripal Avigan es uno de los pocos que se usa actualmente de forma experimental para tratar el ébola, aunque su efectividad aún no ha sido probada clínicamente, ni su uso autorizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Hasta la fecha, ha sido administrado en Francia a una enfermera de este país que resultó contagiada cuando trabajaba en Liberia y que superó la enfermedad tras ser tratada con Avigan y otros fármacos que aún no han sido autorizados, así como en Alemania a un paciente de nacionalidad ugandesa que contrajo la enfermedad en Sierra Leona.
Por su parte, el Instituto Nacional francés de la Salud y la Investigación Médica (INSERM) lleva realizando ensayos clínicos del fármaco japonés en Guinea desde diciembre de 2014.
El fármaco también se utilizó en España para tratar a la auxiliar de enfermería Teresa Romero, que contrajo el virus tras atender al fallecido religioso y médico español Manuel García Viejo en un hospital madrileño.
Fuente: EFE

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