Ovación
Sábado 20 de Febrero de 2016

En procura de mejorar

Unión sumó más que una derrota en Tucumán, pero el certamen le dará revancha en pocas horas. Hasta aquí, el equipo de Leonardo Carol Madelón no pudo desplegar un rendimiento convincente y terminó sufriendo más de lo que pudo imponer su estilo de juego

Tres fechas con los tres resultados que puede tener el fútbol. Y con rendimientos desparejos que no se ajustan a lo que esperan jugadores, cuerpo técnico y por supuesto, los hinchas.
Está claro que es un torneo atípico donde los que quieren pelear arriba tienen que tener regularidad y Unión busca, además de engordar su promedio, no sufrir sobresaltos para encarar con otra tónica lo que vendrá en el segundo semestre.

Pocos retoques
Si hay que tomar como parámetro el equipo que volvió a Primera y edificó una interesante campaña, verdaderamente la base de esta formación cuenta con la mayoría de los intérpretes que sumaron 41 puntos y llegaron a disputar el partido por el ingreso a la Copa Sudamericana.
Está claro, al menos en este inicio del torneo, que la ausencia de Leonardo Sánchez comienza a pesar y mucho. Se apostó por un joven de la casa al que habrá que esperar, tener paciencia, algo poco habitual en este fútbol argentino, y apoyar cuando no le salgan las cosas.
García Guerreño no es el que fue en 2015, un dato no menor porque si el hombre de experiencia de la zaga central no está en su nivel, a Fleita se le puede complicar aún más.
Por los laterales, Unión mostró a Britez, Zurbriggen y Bruno Pittón, este último titular en Santa Fe y Tucumán. Basta repasar los encuentros contra Defensa, Temperley y Atlético para notar que ambos carriles fueron desbordados por volantes y delanteros rivales en cantidad.
Pero si en el fútbol los primeros defensores son los delanteros, el trabajo que mostró Unión en 270’ no pueden ir de la mano con lo que se entrena en la semana.
Frente al Halcón regaló un tiempo y lo subsanó en el complemento. Contra el Gasolero la pasó mal, aunque el resultado final plasmó superioridad en la red adversaria. Y está bien porque al fútbol se gana con goles y no con merecimientos. Todo lo que despilfarró Temperley en la primera mitad, el Tate lo facturó cada vez que llegó en la segunda etapa.
Lo de Tucumán puede dejar preocupado a más de uno. El Decano recién puso el 2-0 sobre el final, un marcador que debió ajustarse a la realidad mucho tiempo antes. A Unión le costó generar juego, volvió a defeccionar en el sector defensivo y terminó dejando una pálida imagen. Un paso atrás en lo que pretendía ser el punto de partida con aquel 3-0 con el cual se estrenó frente a su público.
El silencio de Madelón luego de la caída puede tener varias interpretaciones. Fundamentalmente la de un tipo medido, dolido porque sus muchachos esta vez no respondieron y tiene que encontrar rápida solución ante un compromiso de riesgo en la Avenida López y Planes.

Variantes en evaluación
De los 11 que paró Madelón en estos tres partidos, uno de los dos refuerzos que fueron titulares siempre es Julio Rodríguez. Llegó a Santa Fe con buenas referencias, se ponderó su trabajo realizado en Mar del Plata pero hasta aquí está sacando los boletos para perder la confianza del entrenador. No convirtió goles, las pocas que tuvo por acierto de un rival o incapacidad quedaron en la nada. En definitiva lo trajeron como carta ganadora por delante de Gamba y Soldano, por citar dos ejemplos, y su pobre faena es lo que se pudo apreciar.
El otro jugador llegado para este año que goza de la confianza de Madelón es Nelson Acevedo. El chaqueño mostró destellos de su experiencia pero sus problemas físicos le impidieron terminar dos cotejos.
Martín Rolle intenta recuperar aquel rendimiento que tuviera en otros clubes, mientras que Santiago Nagüel tuvo que debutar en un momento complicado. Unión es esto. Con la misma base que supo estar arriba más pocas llegadas, el equipo procura mejorar ante San Martín.

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