Ovación
Jueves 24 de Marzo de 2016

Encontrar el equilibrio justo

El DT tiene otra semana por delante para armar un esquema con mayor contención para visitar a Banfield, en la vuelta de Julio César Falcioni al banco del Taladro.

Los intérpretes son casi los mismos. Tuvieron una pretemporada encima con el mismo entrenador, supuestamente para trabajar ciertos aspectos puntuales.  Es más, a Darío Franco no le sirve como excusa haber heredado un plantel. Apenas él hizo un par de retoques el semestre anterior (Ruiz, Benegas, Sperduti), después apostó a lo que tenía a mano, que en este 2016 no difiere de un elenco que estuvo hasta la penúltima fecha para salvarse del descenso y casi regresa a una competencia continental.

Manta corta
Como tantos preceptos en el fútbol, el dicho que reza que por atacar uno se desprotege le viene como anillo al dedo a Colón. El lirismo de Franco, al que los dirigentes le dieron fecha de vencimiento, definitivamente está dando dolores de cabeza.
Ya no es una sensación, se transformó en una cruda realidad: el equipo no contiene en la mitad de la cancha y cuando lo atacan hace agua por todos lados. 
El año pasado terminaron jugando Jorge Broun, Yamil Garnier, Germán Conti, Ismael Benegas y Clemente Rodríguez. Pablo Ledesma, Gerónimo Poblete y Cristian Guanca en el medio; Mauricio Sperduti, Alan Ruiz y Cristian Llama. 
Atrás se lesionó Yamil Garnier (sumó a Osvaldo Barsottini), y llegaron Santiago Villafañe y Raúl Iberbia, quienes no pudieron tener una regularidad esperada.
En el medio el cambio de fichas fue la llegada de Víctor Figueroa, mientras que el entrenador apostó por Diego Lagos para reemplazar a Cristian Llama. Estamos hablando de siete u ocho (si se suma a Benegas) jugadores repetidos, con más de un mes y medio de preparación y dos meses de competencia. 

Datos elocuentes
Cuando llegó Franco
a Colón, el elenco rojinegro estuvo seis partidos hasta que sumó de a tres frente a Newell’s.  A excepción del sprint final con 4 éxitos en fila, los rojinegros apenas lograron 4 goles en 12 partidos (después serían 13 en 6), pero también recibieron muchos menos (16 en 17 presentaciones oficiales), con la valla invicta en 5 ocasiones. 
Casi esa misma base no da pie con bola, supuestamente con más horas de ensayo encima y un tiempo relativamente más extenso de preparación.
Colón tiene el mejor ataque de su zona (15 conquistas), con dos juegos sin anotar (Central y Unión), y está tercero entre los 30, detrás de Defensa y Justicia y Racing (19 gritos cada uno).
Pero en contrapartida, con 18 goles en contra, lidera el triste ítem en la Zona 1 de equipo goleado, a la vez que es el tercero peor de la competencia, detrás de Argentinos Juniors y Atlético de Rafaela, haciendo la salvedad que ambos están ejecutando un pésimo certamen.
Trabajo, trabajo y más trabajo se le escuchó decir al DT después de goleadas abultadas, en Santa Fe, como en Mendoza y Avellaneda. 
A la vista los resultados no aparecen, con un mini torneo que ingresa en la recta final, con otro Clásico a la vista y la misma mano de obra, la que supo contener a los rivales y ahora es una misión imposible evitar goles todos los fines de semana.
Por eso este tiempo, tras la reunión mantenida con la dirigencia, le servirá al estratega en pos de reordenar un funcionamiento desproporcionado con dos caras opuestas: la saludable de pensar siempre en el arco de enfrente y poner en campo jugadores con espíritu ofensivo, contra la de seguir padeciendo cuando Poblete pierde una marca en la mitad de la cancha y todos los rivales quedan mano a mano con una defensa a la que le cuesta llegar a los relevos, con jugadores que van pero le ganan las espaldas y desconfianza que empieza peligrosamente a ganar terreno y resta en la tabla.

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