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Miércoles 22 de Abril de 2015

Enfermedades por contacto con las mascotas

Prevención. Si no se vacuna al perro contra la leptospirosis puede contagiarla a las personas y, junto con los gatos, le transmite parásitos. Los cuidados de rigor con animales silvestres y de cría.

La leptospirosis no es una enfermedad que únicamente transmiten los roedores y que se adquiere luego de inundaciones o anegamientos. 
Si el perro que habita los hogares no es vacunado todos los años con una formulación que los protege de la virulencia de la leptospira (una bacteria), pueden transmitirla mediante la orina que dejen en el piso o el patio de cualquier hogar.
Y si estos no están debidamente lavados y desinfectados con lavandina o algún potente antibacterial, y los niños o adultos caminan descalzos y tienen alguna pequeña lastimadura en la piel, la leptospira puede ingresar y enfermarlos.
Así cierra ese círculo que puede tener consecuencias poco gratas. Eso explicó en diálogo con Diario UNO el veterinario santafesino Ezequiel Gerbaudo.
Y precisó que la vacuna para la mencionada enfermedad -la que al menos él utiliza-, se llama séxtuple y previene contra: el distemper, la hepatitis infecciosa, la enfermedad respiratoria por Adenovirus tipo 2, parainfluenza, parvovirosis, coronavirosis y leptospirosis de los caninos. Y la aplica a los 45 días de vida del cachorro.
“El programa de vacunación sugerido debe comenzar a las seis semanas de edad, repitiendo la dosis a las nueve y a las 12 semanas. Los perros mayores de 12 semanas deberán recibir inicialmente una dosis y repetirla tres semanas después. Se recomienda la revacunación anual con una dosis”, dicen los fabricantes de este preparado en su página web. 
Sin embargo, Gerbaudo señaló que hay investigaciones y posiciones tomadas dentro de la medicina veterinaria, que plantean la necesidad de que los canes sean vacunados con una frecuencia mayor a la anual contra la leptospirosis. 
Y explicó que si bien los gatos pueden portarla y enfermarse, su nivel de eliminación de la leptospira mediante la orina es demasiado bajo, por lo que no entraña un riesgo para las personas.
 
El lugar de cada uno 
Por otra parte, Gerbaudo fue enfático en señalar que las mascotas deben tener un espacio cómodo para dormir, distinto al de las personas; y desaconsejó que compartan la cama con los adultos, y fundamentalmente con los niños, por dos razones. Primero, para evitar la transmisión de parásitos (como los áscaris, muy frecuentes en perros, gatos y que afectan a humanos); segundo, por una cuestión comportamental: la mascota que comparte esos espacios suele adoptar una conducta dominante, que luego es muy difícil de corregir y tiene un comportamiento inapropiado, incomodante, desafiante o rebelde.
“Eso no significa que no queramos a nuestras mascotas, todo lo contrario. Mientras reposen en un lugar cómodo, estén correctamente alimentados, reciban nuestro cariño, los cuidados en su salud y estén protegido de las inclemencias del clima, es aconsejable que no duerman con nosotros”, dijo el profesional. 


Tenencia responsable
Desde el campo de la medicina humana y no ya veterinaria, la infectóloga Carolina Cudós también puso el foco en el vínculo con los animales y se explayó en los cuidados que deben recibir para que la salud de ellos no afecte a la de las personas.
“En general, la recomendación es vacunar anualmente y desparasitar cada seis meses con productos de amplio espectro (que puedan combatir muchos de estos organismos), porque de esta manera se previenen enfermedades propias de las mascotas, así como las transmitidas por ellas a las personas (zoonosis). Y hay que recordar que la vacunación antirrábica es obligatoria por ley”, comenzó explicando.
También, indicó que es necesario a estos fines brindarles la comida apropiada en cada caso: “El alimento balanceado es lo más recomendable ya que equilibra todos los nutrientes. Hay que evitar darles carne cruda: debe estar bien cocida. No se debe permitir que el animal busque su alimento en la basura, allí puede contraer varias enfermedades, algunas de riesgo para los humanos”, dijo la epidemióloga, que también trabaja en la Dirección provincial de Promoción y Protección de la Salud.
Luego señaló la importancia de mantener limpias a las mascotas, tanto el lugar donde habitan y los recipientes que utilizan para alimentarse.
Y enfatizó: “Hay que recoger sus deposiciones con los elementos adecuados y luego desinfectar como corresponde (ver cuadro)”.
Finalmente, Carolina Cudós dijo: “Es fundamental llevarlos en forma periódica al veterinario para mantener un adecuado estado de salud,  aplicar productos para la prevención de pulgas y garrapatas cada 30 o 45 días, según lo que indique este profesional, porque eso no solamente evita estas patologías sino también la transmisión de parásitos internos”.

Leishmaniasis: riesgo latente
Por su parte, la técnica en Saneamiento Ambiental Mariana Maglianese, consideró necesario detenerse en un grupo de enfermedades causadas por parásitos, transmitidas al humano por la picadura de distintas especies de insectos flebótomos, que no están en la provincia, aunque sí en otras fronterizas, y que también afectan a los perros. 
“Los flebótomos son como una mosquita propia de zonas selváticas que se fueron desplazando del norte hacia el sur como consecuencia del desmonte y la deforestación. Este insecto muy pequeño, se cría en lugares húmedos y oscuros cubiertos de vegetación, rincones, paredes o troncos de los árboles. No se reproducen en el agua, ni en las zanjas”, dijo, también, en diálogo con Diario UNO.
Luego, explicó que hay diferentes tipos de leishmaniasis: la cutánea, que afecta la piel y las membranas mucosas y la leishmaniasis sistémica o visceral, que impacta en diferentes órganos, la más preocupante.
“La visceral es una enfermedad grave que afecta a personas y perros. En Misiones, Formosa, Corrientes y Santiago del Estero se han presentado casos. Se transmite a través de la picadura del flebótomo. Cuando este insecto pica a un perro infectado con el parásito que causa leishmaniasis, al tomar su sangre también lo ingiere. La próxima vez que pique a otro perro o persona, el parásito pasará a ellos infectándolos”, explicó. Por fortuna, no se transmite persona a persona ni con el contacto directo con los perros.
“Lo que nos mantiene en alerta –agregó Maglianese– es que se detectó la presencia de flebótomos en algunas zonas de Entre Ríos, y en Misiones ya es endémica. Es decir, que parecería que el insecto viene bajando y adaptándose a un clima no selvático. Por eso la provincia de Santa Fe tiene proyectado a mediano plazo poner en zonas de frontera específicas, tramperas para cazar estas mosquitas y monitorear de este modo si llegaran a ingresar”. 
“Tampoco se conocen casos de perros que porten el parásito de la leishmaniasis en la provincia de Santa Fe, aunque es importante saber que ante los siguientes síntomas, debe darse aviso urgente a un veterinario y este a las autoridades sanitarias: decaimiento, falta de apetito, falta de pelo y descamación, especialmente alrededor de los ojos y en el hocico, crecimiento exagerado de las uñas, úlceras en la piel y hemorragia nasal”, concluyó la técnica en Saneamiento Ambiental.

Mariano Ruiz Clausen/ mruiz@uno.com.ar

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